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Mostrando las entradas etiquetadas como Papel

HUIDA Se acabó el tiempo del papel soberano

Ilustración Las antiguas prácticas lectoras daban seguridad, construían pertenencia, acompañaban jornadas y definían vínculos En los tiempos de antes, muchísima gente no salía de su casa sin haber leído el diario. Era una costumbre que traía desde la infancia y que les daba una tranquilidad especial: al llegar a la oficina, cuando los compañeros tocaran algún tema, tendrían una opinión formada, una interpretación propia, un matiz que aportar. En casi todos los bares y confiterías del país había por lo menos un diario a disposición de los clientes; en muchos casos, más de un ejemplar del mismo periódico, para satisfacer la voracidad lectora de los parroquianos. En ciertos lugares, como el Jockey Club de Santiago, los diarios de Buenos Aires se atornillaban entre dos maderas para que los socios no se los llevaran a casa. Era otra época, otra relación con el papel, otra reverencia por la palabra impresa. Había periodistas cuya opinión era tomada con enorme respeto: se suponía, a juicio de...

HUMO Un día la calle dejó de esperarlos

Imagen de la inteligencia arificial Internet mata distribución, voces y horarios; los diarios buscan sentido propio en un mundo que ya no gira alrededor de ellos ¿Qué debería suceder para que los diarios tradicionales, en papel, recuperasen la preponderancia, la preferencia y la exactitud informativa que solían ostentar? Es una pregunta que quizá ni los mismos propietarios se hacen ya, convencidos de haber perdido la apuesta y de que una vuelta atrás es imposible. Entre otras cosas, porque se cortó el sistema de venta y distribución y cerraron casi todos los quioscos. ¿Los usuarios dejaron de leer? Es relativo. Antes, el diario se leía, a lo sumo, en una o dos horas. Hoy, alrededor del mundo, hay millones de personas no solamente leyendo, sino también mirando y oyendo lo que entregan los abonados a las redes de internet, incluyendo los famosos reels, los canales de streaming, lo que idean los youtubers, este mismo blog y millones de sitios que intentan sobrevivir en medio de una fauna ...

BLOG El rugido del Fitito

El Fiat 600 Desde internet se compite con pasión y libertad, conectando con lectores impredecibles, sin gran prestigio, pero con el brillo de la independencia La primera y evidente ventaja que tiene un diario de papel frente a un sitio personal de internet como este, es que el otro es mucho más leído, tiene llegada masiva, camina lejos. Lógico, son dos ediciones, una en papel —en Santiago serán 2.500 ejemplares cada uno, siendo generoso —y otra digital. Ahí ya sacan ventaja, y traen asuntos muy variados todos los días, como política, nacionales, internacionales, interior, Banda, Deportes, con prestigiosos y muy enjundiosos columnistas. Por otra parte, en un diario se sabe con alguna claridad qué sectores de la población va dirigido cada artículo: por dar un caso, una nota que hable sobre la posta sanitaria de Machajuay Huanchina, será leída por la gente de ese lugar y los pueblitos vecinos y quizás por un mozo de Mar del Plata que es de ese lugar, ávido por hallar alguna referencia de ...

HIGIENE En este lugar tan sagrado

El asunto de los romanos Completo informe sobre la forma en que se limpian, después de hacer la caca, en todo el mundo; al final, el verso del título La higiene personal después de cagar ha variado durante la historia. Este simple acto, refleja las diferencias culturales, técnicas y de religión de todo el mundo. En la antigüedad los métodos estaban de acuerdo con los recursos disponibles. Hoy la tecnología y las preocupaciones por la ecología (ay, chuchi). han diversificado las prácticas. A continuación, se verá por qué nunca nadie fue dueño de su culo, al menos técnicamente hablando. En la Antigua Grecia y Roma, se usaban piedras lisas o fragmentos de cerámica rotos, los pessoi , para limpiarse. A menudo reutilizados, a veces tenían inscritos nombres de enemigos, qué maravilla. Los romanos empleaban el tersorium, que era una esponja atada a un palo que se mojaba en agua o vinagre y se compartía en letrinas públicas, algo asqueroso, ¡oh! En el Japón y la China antiguos, se usaban pali...

FÚNEBRES La columna ilegible

Alto precio de la carne Cuento en primera persona para explicar lo que le sucede a alguien que teme leer la noticia de su muerte en un diario cualquiera de Santiago Algunas mañanas de mi vida he tenido miedo de leer cualquiera de los diarios de Santiago, creía que cuando llegara a la página de la sección Fúnebres iba a hallar mi nombre entre los fiambres y entonces me daría cuenta de que era un espanto, una lectora sombra de sombras, vagando perdida por el mundo de los vivos. Después, cuando todos se convirtieron, por obra y gracia del vil metal, en una prolongación de intereses que no son periodísticos, dejé de comprarlos, aun sabiendo que algunos días por ahí me perdía una primicia. Y me volqué a internet, a las redes sociales. Comprobé que es mucho más fácil, barato y cómodo, poner un aviso en Feibuc para comprar o vender algo, que costearse hasta la oficina de recepción de avisos, pagar la tarifa y esperar pacientemente que al día siguiente el comprador exacto, si hubiera o hubiese...