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Mostrando las entradas etiquetadas como Ojo

TUERTO Derechos humanos para todos

Todos son todos La doctrina que sostiene que todas las vidas son importantes, debería ajustarse a la definición: todas son todas Visto lo visto en todo el mundo, sobre todo últimamente, cabría redactar una regla para adherir a la doctrina de los derechos humanos. Esa doctrina sostiene, en primer lugar, que todas las personas, por el solo hecho de ser humanas, poseen derechos fundamentales que deben ser respetados, protegidos y garantizados por el Estado y por la comunidad internacional, sin discriminación alguna. Bien ahí. La regla sería la siguiente: si usted es de los que adhieren a esta doctrina, debe tener en cuenta que donde dice “todas las personas” debe leerse “todas las personas”, y no solamente las de su bando. Si una característica deberían tener los seguidores de esta doctrina es la prohibición de ser tuertos. Tienen que mirar con los dos ojos, el derecho y el izquierdo. Los muertos propios, los ajenos, los de aquí, los de allá, los que piensan como uno y los que piensan dis...

AMPATU Feo en primera persona

Sapo muerto en el pavimento "No como cascarudos para caer simpático a las mujeres de las asociaciones protectoras de animales…” Soy el sapo: el bicho más feo de la Creación. Mansito, de alma tranquila, pero sin amigos a la vista, al menos. Cada vez que me molestan me orino del susto y, por esa costumbre nomás, me han inventado fama de venenoso, animal peligroso. Tené cuidado, te va a ishpar, dicen. Soy más bueno que el pan francés. No tengo enemigos en el monte: me quiere el león, me quiere el quirquincho, me quiere la bumbuna. No soy amigo de ninguno, pero me respetan porque los mantengo limpios de insectos, que son mi comida preferida. Vivo detrás de los tinajones aguaitando la noche para salir a trabajar. No como cascarudos para caer simpático a las mujeres de las asociaciones protectoras de animales, como algunos creen: lo hago porque tengo hambre, así de simple. No soy sinuoso como la víbora ni ágil como la liebre; por eso, a cada rato, algún auto me atropella. Entonces mi de...

La inteligencia artificial cruza el umbral

Esta imagen obtuvo un premio de fotografía El ojo humano, antaño el primero que distinguía lo verdadero de lo falso ("ver para creer"), dejó de ser confiable Por In fo Vaticana En apenas unas semanas, el mundo ha cruzado un umbral que muchos temían y pocos estaban realmente preparados para afrontar. Con la última versión de Sora, el generador de video mediante inteligencia artificial de OpenAI, el ojo humano ha dejado de ser capaz de distinguir la realidad de la simulación. Ya no hablamos de animaciones imperfectas ni de trucos visuales: las imágenes generadas por la inteligencia artificial son, literalmente, indistinguibles de las grabadas por una cámara real. Las consecuencias son inmediatas y profundas. En los últimos días, grandes medios de comunicación han difundido —sin saberlo— falsedades creadas por inteligencia artificial: imágenes falsas del robo en el Louvre, manifestaciones inexistentes, declaraciones falsas de políticos y celebridades, e incluso escenas de desast...

CUENTO Un fuego, le digo

Imagen de ilustración “Cuando la tarde empezó a morir, me recosté en un alambrado mirando el gentío que, a esa hora, se empezaba a dispersar” En una riña de los Galván gané dos mil pesos, apostados a un gallo giro de mi compadre Eudoro. Diga que no lo levantó cuando lo llevaban mal, porque en un final de bandera verde, de dónde sacaría fuerzas, no sé, pero le tiró un puazo al otro, le atravesó un ojo y lo dejó tendido, aleteando en el piso. Ni para sopa serviría. Cosas que pasan, a veces se gana, a veces se pierde. A pesar de que había agarrado buena plata, a la postre salí empatado. Eran dos mil pesos de hace diez años, cuando la plata valía. Ese día los ojos se me querían escapar detrás de una morocha, hija de un hermano de Galván, el organizador: la anduve relojeando desde temprano. Según colegí, estaba sola, no tenía novio ni marido dando vueltas ni anillo que lo denunciara. La observé atareada todo el día, primero al otro lado de la casa pues ahí se arremolinaban el mujerío prepar...