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Mostrando las entradas etiquetadas como Noche

CULTO Pentecostés

Morocha, imagen de ilustración  Cómo descubrí, en una noche de culto, la liturgia fervorosa y los reflejos bien entrenados de los evangelistas Una vez fui al culto de los evangelistas. No quería ir, pero me insistieron tanto que tuve que ir, aclarando que iba solamente por una cuestión de curiosidad periodística. Era gente humilde, quizás el último escalón de los protestantes argentinos, pastoreando en un barrio humildísimo de la ciudad, si no era el más pobre, por ahí andaba. Quien ha sido periodista en las provincias argentinas conoce la pobreza, la ha mirado a los ojos. No es una metáfora. Es imposible contar la realidad de pueblos perdidos del país sin conocer lo que pasa en los barrios más humildes. Antes había escrito un título en el diario en que trabajaba. Fue muy festejado: “Lo único que abunda es la carencia. Lo único que falta es caridad”. Salió un domingo en el suplemento “Informe Especial”. Casi me dan un premio por esa nota. Esa noche me di cuenta de cómo venía la man...

SOMBRAS Infierno, Purgatorio o Cielo

Noche La noche no es descanso sino territorio de culpa, miedo, muerte y confesiones que nunca se pronunciarán La noche es ese ruido inesperado de la madera de un mueble que se estira o se contrae, una viga del techo quejándose del peso, un ratón que golpeó con su cola, sin querer, la pata de una silla. Es el horror de los viejos espíritus volviendo en pesadillas, los monstruos de la niñez que pugnan por quedarse para siempre en la imaginación; la sombra que pasa por la ventana de un murciélago jugando a los amagues. Es el susto por una voz antigua que se coló entre los sueños y jugó a ser otra vez de verdad. Y es el sudor por haber visto, entre las enredaderas de la alucinación desesperada, el rostro atroz de una película asomándose entre los pavores de la niñez. Es la brutal confesión que nunca se dirá en voz alta, de aquel pecado que atormenta y ciñe el pecho. También golpea la puerta o atruena el teléfono inesperadamente, a altas horas de la madrugada, con la noticia infausta de la ...

EVOCACIÓN El catre de tiento

Detrás de la zorra, pajchao, un catre de tiento Apología del descanso, el deseo compartido y los objetos simples que la modernidad desplazó sin entender su sentido Quienquiera que haya sido el inventor del catre de tiento, tal vez no supo que estaba creando un mueble genial. Maravilla del confort moderno, con tecnología del tiempo de las cavernas. El concepto es simple: cuatro patas, dos largueros y dos travesaños y, como techo, cueros de vaca mojados, finamente cortados, clavados cruzados, adquiriendo de esa manera una consistencia duradera y flexible. Es decir, se adapta al cuerpo humano y a sus movimientos: reduce esfuerzo, fatiga y riesgos y es cómodo. Ergonómico, o sea. Además, por su misma condición, puede ser usado con o sin colchón en interiores, o bajo una conveniente sombra, si se lo saca al patio para sestear. Para aprovecharlo como Dios manda, tiene que ser con colchón de lana: es su modo natural de existir. Y en el invierno, como abrigo, debe llevar encima colchas tejidas,...

ALMAS Los bordes líquidos del alquitrán

Imagen ilustrativa “No hay armisticio ni alto el fuego que valga, mientras en el sopor de las casas los hombres duermen con el sudor chorreando tibio por el cuello” Deambulan a la sombra del anonimato que brinda la calzada hirviente, toman el fresco que se guarece bajo los altos postes de luz que más tarde amarillearán la noche. Sólo los ven quienes salen en ese intervalo del día que los extraños eligen para nombrarnos: pueblos en constante modorra, tranco corto y bondad sin límites de pobres corazones provincianos. Se arrastran entre el humito que germina en los bordes líquidos del alquitrán que junta el pavimento. No hay quien registre sus evoluciones, la ciudad duerme su sopor de cuatrocientos cincuenta años y la yapa. Caminan cuando la tarde ya no es tarde. La calle extraña casi todos los colectivos que descansan en sus garajes; para el norte y para el sur de la Belgrano no camina ni un alma entera. Los trabajadores de las estaciones de servicio suelen verlos pasar raudos. O se det...

GALEÓN De los nuestros

Un Falcon en la noche Se cuenta de la noche y del asado en que los muchachos empezaron a mirar al General de otra manera Una vez le pregunté a Fafita: “¿Nunca les salió un perro bravo, un dogo, un policía?” Respondió seco: "Si llegas pisando fuerte, con las armas remontadas, no sé por qué, los perros no te salen al encuentro, se cagan igual que el dueño". Por acotar algo, dije: “Capaz que huelen la pólvora”, pero Fafita se había encerrado en sus pensamientos. Estábamos en El Galeón, y la noche se prestaba para confidencias. Fue cuando me contó lo que sucedió la vez que el General llegó hasta donde estaba comiendo un asado con los muchachos. Había sido un encuentro largamente esperado, querían verlo en persona, por algo era el Jefe. Lo recibieron bien, le hicieron un lugar en la cabecera y entre bromas, le dijeron que después lo llevarían a un lugar para mostrarle algo que tenían para él. Cuando la reunión languidecía, hubo una o dos señas entre los muchachos y lo subieron a u...

EXPERIENCIA Un viaje fallido en avión

Logotipo de la empresa Se cuenta, en primera persona, la repetida suspensión de un vuelo que debió llevar a su autor a Buenos Aires No viaje por Flybondi. No viaje por Flybondi. Lo más posible es que el vuelo salga atrasado unas horas, un día o varios días después. Nadie le asegura nada. A esa empresa lo único que le interesa es que usted pague su pasaje. Después, si viaja es cuestión aparte. Se lo digo por experiencia personal, no porque me lo refirieron. Le cuento. Con mi familia debíamos viajar el lunes 5 a la siesta a Buenos Aires. Primero nos dijeron que en vez de la siesta sería a la noche. Pero ese día, a la mañana, nos comunicaron que no, quedaba diferido para quién sabe cuándo. Al día siguiente, martes, avisaron que viajaríamos el jueves a las 8 de la noche. Bien. De nuevo trazamos los planes. Pero el jueves a la mañana nos volvieron a comunicar que no saldría el vuelo. Quedaba para quién sabe cuándo. Entonces pedimos que nos devolvieran el dinero. Ahí vino lo hermoso del asun...

PALABRAS Albergue de la noche

Ilustración de Eleodoro Marenco Hallan refugio bajo el canto de los grillos y las palabras antiguas parecen susurrar secretos entre jerguillas y sueños Esa tarde, taloneando los caballos, estábamos llegando a unas casas cuando se le ocurrió preguntarme si hallaríamos quien nos diera albergue, pues tenía hambre. Como para cambiar de conversación, le pregunté si sabía qué quería decir la palabra "albergue". —Me imagino que sí —respondió—, es cualquier edificio o lugar en que alguna persona halla hospedaje o resguardo. —¿Y qué más? —pregunté. —No sé. No es que me supiera de memoria todo el diccionario; eso es imposible. Algunos creen que es una lectura aburrida, casi como la de las antiguas guías de teléfono. Pero vagar por las letras del mataburros es una de las actividades que más mueven el espíritu, sobresaltando el alma a cada paso, con sus certeras definiciones, las vueltas de la lengua, los vericuetos, en fin, de un idioma que viene rodando, puliéndose y afinando antiguos ...

CUENTO El de los bigotitos

Una sombra cerca de la cabaña “Un crujido lo alertó antes de que llegara el intruso; miró por la ventana y vio una silueta bajo la luna, con una linterna apagada" Un estruendo despedazó la penumbra. A Karl Müller se le cayó la silla, sus ojos clavados en la figura que irrumpió en su cabaña. El fuego lanzaba sombras inquietas contra las paredes de piedra, mientras el desconocido, dejaba una linterna sobre la mesa. Sin decir nada, deslizó una fotografía arrugada hacia Karl: un rostro que el mundo había jurado extinto en 1945, con esa mirada que atravesaba el papel como si aún respirara. Karl retrocedió, buscando apoyo en la pared, mientras el intruso lo estudiaba con ojos que parecían rasgar el velo del tiempo. —Sabemos lo que has hecho. Tempelhof. El avión. La noche que todo cambió —dijo el hombre. Karl no habló. Su mente lo llevó al aeródromo de Berlín, al caos del 29 de abril de 1945: el Junkers 52 alzándose entre el humo, el zumbido de las bombas soviéticas, el susurro entre los...

CÁLCULO Los Amigos de la Astronomía y el fin del mundo

Dónde podría pegar la piedra Anda una piedra dando vueltas más o menos cerca de la Tierra, en cualquier momento podría acertarle y hacerla pupa En Santiago, aunque usted no lo crea, hubo un Centro de Amigos de la Astronomía, que tenía su sede en la calle Independencia, pleno barrio Belgrano. Ahí, un grupo de santiagueños curiosos, instalaban un telescopio, miraban el cielo durante algunas noches claras de la ciudad, intercambiaban libros sobre el asunto y se instruían. Es cierto, no era un lugar ideal, pero algo era algo, peor era nada. Con el tiempo quizás conseguirían un sitio más propicio para sus observaciones, quién le dice. Pero por alguna razón se perdió el entusiasmo inicial, murieron algunos de sus integrantes y ahora hay una confitería que cabría investigar si es legal que estén instalados en un lugar que la comuna supuestamente cedió a los astrónomos aficionados. Pero es otra cuestión. Hubieran sido útiles esos astrónomos para explicar de qué se trata la una piedra que anda ...

ESPERANZA Las horas del día

Amanece en la costanera nueva, no es poco Cada jornada trae en sí misma la definición de su propio ser y marca con sus características, la personalidad de quienes la viven Un nudo a desatar Madrugada Buenos días, usted me conoce, soy la señora Madrugada, que siempre vuelve por sus fueros, llueva o truene, haga frío o calor. Con mi compañero Viene Clareando somos los verdaderos padres de esa criatura que llaman Día. Soy la esperanza de los moribundos, pues saben que apenas pase por sus camas, habrán conseguido otro día para continuar, soy la inspiración de los artistas, que justo a la hora que creen que se van a dormir, les llevo las musas para decirles pintá esto, escribí aquello, agregá un personaje, sacá una estrofa, cuidado con las comas. Todos los días, sin falta, me repito en el planeta y en otros mundos también. Soy yo misma dondequiera que me nombren en el idioma que sea, en todas partes me siguen aguaitando, porque saben que seré semejante tal vez, parecida quizás, casi igual s...

NIÑA El amor y su circunstancia

Jugando en el hamaqueador, de Hugo Argañarás, Un cuento que es muchos cuentos a la vez, una mentira que es muchas verdades desperdigadas en Santiago, ciudad de pobres corazones Llegó a Santiago arrastrando sus manos de niña morena, el rostro sorprendido de ver tanta gente, una bolsa de plástico en la que cabía toda su ropa, el vestido planchado, las alpargatas prolijas, recién compradas. Entró a trabajar a la casa de una familia de esas que antes decían que eran “bien”, aunque nadie nunca aclarara bien qué. Aseguraron a sus padres que no faltaría a la escuela. “Aunque sea a la noche la mandamos”, dijeron los patrones una tarde, allá en el pago, cuando la fueron a buscar. La historia es archiconocida y duele repetirla, pero hay que hacerlo de vez en cuando, más que nada por una cuestión de higiene del cerebro, del cerebelo, del bulbo raquídeo, de todo el cuerpo. De vez en cuando vale repetirla, sobre todo para tener conciencia de todo lo que hemos pasado, de dónde venimos, por qué somos...

1938 ALMANAQUE MUNDIAL Cristales

Violencia contra los judíos El 9 de noviembre de 1938, en la “Noche de los cristales rotos”, los nazis matan 91 judíos y queman comercios y sinagogas El 9 de noviembre de 1938, fue la “Noche de los cristales rotos”, cuando los nazis mataron a 91 judíos y quemaron comercios y sinagogas. Se produjo en Alemania y Austria y fue popularmente conocida como “Kristallnacht”, también llamada “Novemberpogrome”, en alemán. Fue una serie de linchamientos y ataques combinados ocurridos en la Alemania nazi y también en Austria, la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, contra ciudadanos judíos por las tropas de asalto alemanas y la población civil, mientras las autoridades alemanas observaban sin intervenir.​ Los nazis lo presentaron como como una reacción espontánea de la gente luego del asesinato, el 7 de noviembre de 1938, de Ernst vom Rath, secretario de la embajada alemana en París por un judío polaco de origen alemán, Herschel Grynszpan, los pogromos fueron cometidos por miembros de la Sturma...

CUENTO La Gachi

La rueda pinchada “Es un buen auto, vamos rápido, pienso que llegaré temprano, al menos más temprano que lo calculado” Hay cosas que suceden porque tienen que suceder. Mejor dicho, pasan de una manera y nada en el mundo podrá cambiarlo, aunque usted no sepa cómo terminan realmente las historias, pero es que a veces usted quiere ignorar el final, como que la película termine cuando usted ya está a diez cuadras del cine, sin saber quién era el asesino, con quién se fue finalmente la chica, por qué la recomiendan tanto a la cinta, si al final todos salen del cine y al día siguiente se han olvidado. Bueno, al grano, le cuento, es medianoche, se me hace tarde en Ojo de Agua, lejos de Santiago. En la terminal pregunto a qué hora sale el próximo ómnibus. A las 3 de la mañana pasa uno de Córdoba que va a Salta. “Si quiere esperar, le vendo un pasaje”, me dice una chica, la encargada de la boletería, tiene cara de sueño. Le digo que no, que es mucho tiempo, para peor no hay nada abierto como pa...

CUENTO Drácula se manda a mudar

Imagen de ilustración, no vaya a creer Una noche como tantas en un bar, con una mujer que llega del pasado y un tipo que intenta conquistar una rubia “No me dejes, mis amigas se van a desocupar más tarde, no quiero estar sola aquí, a est hora no voy a conseguir más puntos”. Pensé que ese bar no era mal lugar para quedarse un rato más, y que a las mujeres no les gusta ser abandonadas por un hombre en medio de la noche, menos a la vista del resto del mundo, aunque a esa hora, sólo había tres mesas ocupadas para servir de testigos. Poco me importaba su orgullo de gacela herida. De todas maneras, me quedé. Ella tomaba una de esas bebidas mezcladas que tanto les gustan a las mujeres. Hacía rato que mi ginebra se había acabado, por lo que, vaso en mano, jugaba con los hielos remanentes, buscando un poco de sabor a enebro del fondo del glaciar. En otra mesa, una rubia coqueteaba con un tipo de anteojos. Pensaba “¿serán novios, él estará casado con otra, ella tendrá un marido aguaitándola en c...