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Mostrando las entradas etiquetadas como Oscuro

DESENCUENTRO Una bala en el cargador

"Banco Nación". Acuarela de Raúl Cisterna La historia de una charla mínima, una duda interminable y el coraje que no termina de aparecer Le gustaba esa chica como nunca le había gustado una mujer. Siempre la había observado desde las sombras: fantasma de un amor imposible. Se conformaba con admirarla por la calle y a veces, cruzar un saludo amable. Usted dirá que podría haber sido parecido a un amor oscuro, como el de esos siniestros personajes de las películas norteamericanas que esperan el momento propicio para mandarse alguna macana con la chica. Pero él era más bueno que el pan así que olvidesé, algo así no pasaría nunca. Nunca supo si ella se daba cuenta de que la miraba furtivamente, con un dolor incurable en el pecho. Una vez cruzaron algunas palabras: él estaba haciendo una fila en el banco y ella justo vino a ponerse detrás. De repente él oyó que alguien protestaba por la lentitud del cajero. Se dio vuelta, era ella. No supo qué decir. Sintió que tenía una sola bala ...

CUENTO Un amor desde las sombras

Mujer, imagen de archivo Nunca supo si se daba cuenta de que él la observaba, digamos de manera furtiva, con un dolor incurable en el pecho Le gustaba esa mujer como nunca le había gustado otra en toda su vida. Siempre la había observado desde las sombras, fantasma de fantasmas de un amor imposible. Parecía culta, creía que tendría una conversación agradable y la imaginaba con una personalidad tersa, sin muchos vericuetos abruptos. Se conformaba con cruzarla por la calle y a veces, saludarla amable pero lejanamente. Podría haber sido un amor oscuro, como un siniestro personajes de película norteamericana de terror o de angustia, que espera el momento propicio para mandarse alguna macana con la chica, secuestrarla o algo. Pero él era más bueno que el pan así que olvidesé, si busca algo así no sucederá en este relato. Nunca supo si se daba cuenta de que él la observaba, digamos de manera furtiva, con un dolor incurable en el pecho. Y desde siempre estuvo seguro de que jamás lo sabría, po...

CABALLOS El moro del tío

Yeguada del saladillo, foto de ilustración “Muchos años he vuelto y revuelto a esos tiempos, ya sea soñando despierto o con los ojos cerrados, en medio de la alta noche” El Petiso Viejo estaba en la escala más baja de los muy buenos caballos maceta que supo tener mi abuelo en el campo. En ese cansado y viejo flete todos habíamos aprendido a montar de muy chicos. De ahí habíamos pasado al Lucero, un oscuro con una estrella en el medio de la frente o al Petiso Nuevo, al que también llamábamos Zainito, que eran un poco superiores al primer grado inferior que significaba el Petiso Viejo. Cada año, al volver a pasar las vacaciones en el campo, mi abuelo nos aguardaba con la sorpresa de un nuevo caballo en el que jugaríamos nuestras habituales correrías de niños. Como si hubiera sabido, decía: “Juan es grande para el Petiso Nuevo, este año tiene que andar en el Potrillo”. Y uno se sentía feliz por el ascenso, porque montar en el Potrillo era lo mismo que militar en las ligas superiores. En l...