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| Alberto Rougés |
El 14 de marzo de 1945 muere Alberto Rougés, abogado, filósofo, ensayista y mecenas cultural tucumano
El 14 de marzo de 1945 murió en San Miguel de Tucumán Alberto Rougés, abogado, filósofo, ensayista y mecenas cultural, figura central del pensamiento del noroeste argentino en la primera mitad del siglo XX. Tenía 64 años y dejaba una obra dispersa en cuadernos y papeles privados que más tarde sería reunida y publicada de manera póstuma.Había nacido en Tucumán el 24 de julio de 1880, en el seno de una familia tradicional vinculada a la actividad azucarera y a la vida pública provincial. Hijo de una familia acomodada, creció en un ambiente de formación humanista y temprana inquietud intelectual que marcaría su trayectoria posterior.Se graduó de abogado en la Universidad de Buenos Aires, aunque pronto orientó su interés hacia la filosofía y la reflexión metafísica. Su escritura, de tono íntimo y especulativo, abordó cuestiones como el tiempo, la conciencia, la libertad y el sentido de la existencia, con una prosa cuidada y de fuerte impronta personal.
Fue uno de los impulsores del núcleo intelectual que daría origen a la llamada Generación del Centenario en Tucumán. En ese ámbito trabó amistad con figuras como Ricardo Rojas y, especialmente, con Alfredo Palacios, aunque su vínculo más decisivo sería con Miguel Lillo, a quien apoyó económicamente en proyectos científicos.
Su casa se convirtió en un centro de reuniones intelectuales y tertulias donde se discutían ideas filosóficas, científicas y literarias. Ese espacio funcionó como punto de irradiación cultural en una provincia marcada por el peso de la industria azucarera y por fuertes tensiones sociales.
A lo largo de su vida publicó poco y prefirió el trabajo reflexivo en manuscritos personales. Tras su muerte, varios de esos textos fueron ordenados y editados, revelando una obra que dialogaba con corrientes europeas contemporáneas, aunque desde una perspectiva situada en una provincia argentina.
Su pensamiento se caracterizó por una preocupación constante por la interioridad y por el problema del tiempo vivido. En sus escritos exploró la noción de duración, el instante y la experiencia subjetiva, con referencias a la tradición filosófica occidental y una marcada impronta espiritual.
En el plano público mantuvo un perfil discreto, sin ocupar cargos políticos relevantes, pero ejerció influencia en el ambiente cultural tucumano a través de su mecenazgo y de su apoyo a iniciativas educativas y científicas. Su figura quedó asociada a un modelo de intelectual independiente y reflexivo.
Tras su fallecimiento, su legado material y documental fue preservado en Tucumán. Parte de sus papeles dieron origen a estudios críticos posteriores y a la creación de instituciones que llevaron su nombre, vinculadas a la promoción cultural y filosófica en la región.
Murió pocos meses antes del final de la Segunda Guerra Mundial, en una Argentina atravesada por cambios políticos y sociales profundos. Sus restos fueron sepultados en Tucumán y su archivo personal, compuesto por cuadernos, cartas y borradores, continúa siendo fuente de investigación para estudiosos de la filosofía argentina del siglo XX.
Ramírez de Velasco®


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