Ir al contenido principal

493 ALMANAQUE MUNDIAL Asesinato

Teodorico el Amalo

El 15 de marzo del año 493, en el palacio imperial de Rávena, Teodorico el Amalo asesinó a Odoacro durante un banquete

El 15 de marzo del año 493, en el palacio imperial de Rávena, Teodorico el Amalo asesinó a Odoacro durante un banquete que debía sellar la paz tras casi cinco años de guerra en Italia, y en ese mismo acto ordenó a sus hombres eliminar a la guardia y a los oficiales de su rival, consumando una toma de poder planificada al detalle que puso fin al primer reino germánico instalado en la península tras la caída del Imperio romano de Occidente.
Odoacro, jefe militar de origen escirro al servicio de Roma, había depuesto en 476 al joven Rómulo Augústulo y gobernado Italia como rex bajo la autoridad nominal del emperador de Oriente, Zenón. Conservó el Senado y la administración romana, distribuyó tierras entre sus tropas y extendió su control hasta Dalmacia, consolidando un poder que inquietaba a Constantinopla.
Teodorico, nacido hacia 454 e hijo del rey ostrogodo Teodomiro, había pasado su juventud como rehén en la corte imperial oriental. Conocía la política romana y aspiraba a instalar a su pueblo en un territorio estable. Zenón vio en él la oportunidad de neutralizar a Odoacro y, en 488, lo envió oficialmente a Italia con la misión de derrotarlo y gobernar en su nombre.
La campaña comenzó en 489 con la entrada de los ostrogodos por los Alpes Julianos. Se sucedieron las batallas de Isonzo y Verona, con victorias iniciales de Teodorico. Odoacro resistió y logró contraatacar en el valle del Adda, pero terminó refugiándose en Rávena, ciudad defendida por marismas y murallas casi inexpugnables.
El asedio se prolongó desde 490 hasta comienzos de 493. El hambre y las enfermedades castigaron a ambos bandos. Las negociaciones avanzaron lentamente hasta que, en febrero de 493, se acordó una fórmula de gobierno conjunto: Italia sería administrada por Odoacro y Teodorico como co-regentes, compartiendo el poder y los recursos.
Para sellar el acuerdo se organizó un banquete solemne en el palacio de Rávena. Se convocó a los principales jefes militares y a la guardia de ambos líderes. La escena transmitía reconciliación: brindis, discursos y formalidades que pretendían inaugurar una nueva etapa tras años de enfrentamiento.
En medio del festín, Teodorico se acercó a Odoacro con gesto aparentemente amistoso. De improviso, desenvainó la espada y la hundió en su torso con tal violencia que, según relataron crónicas posteriores, la hoja le atravesó hasta la clavícula. Cayó muerto en el acto ante los invitados.
La muerte de Odoacro fue la señal acordada. Los soldados ostrogodos apostados en el palacio y en sus accesos atacaron simultáneamente a los hombres de la guardia rival. En los salones, pasillos y patios se desató una matanza coordinada: oficiales, escoltas y partidarios de Odoacro fueron abatidos sin posibilidad de reorganizarse.
La operación continuó fuera del recinto. En los días siguientes se persiguió y eliminó a familiares y colaboradores cercanos del antiguo rey, incluido su hijo Thela, para impedir cualquier foco de resistencia. Las propiedades y cargos de la administración fueron redistribuidos bajo control ostrogodo.
Con la aniquilación de la cúpula militar y política de Odoacro, Teodorico quedó como único soberano de Italia. Gobernó desde Rávena hasta 526, mantuvo la estructura administrativa romana y buscó equilibrar la convivencia entre godos arrianos y población romana nicena, consolidando un reino que perduró más de tres décadas bajo reconocimiento formal del Imperio de Oriente.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

VÍNCULO Traditio abre los seminarios de la Fraternidad San Pío X

Ceremonia religiosa de la Fraternidad Un documental muestra la vida cotidiana de los seminaristas en Europa y América sin centrarse en controversias externas Info Vaticana La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha estrenado el primer capítulo de Traditio, serie documental que abre al espectador las puertas de la vida interna de sus seminarios. Lejos de centrarse en polémicas eclesiales o debates canónicos, esta primera entrega pone el foco en el sacerdocio y en quienes se preparan para recibirlo, mostrando con una extraordinaria calidad cinematográfica el día a día de la formación sacerdotal tradicional. Durante más de una hora, el documental acompaña a varios seminaristas y diáconos en distintos momentos de su camino hacia la ordenación. La narración transcurre principalmente entre el Seminario Internacional San Pío X de Écône, en el cantón suizo del Valais, cuna histórica de la Fraternidad fundada por monseñor Marcel Lefebvre; el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, en la p...

RECUERDOS El paisaje y el hombre

"Tizón, trebe y pava", fotografia de Jorge Llugdar Siempre se vuelve sobre sabores, sonidos y afectos que parecían comunes hasta que desaparecieron ¿Ha probado el guiso de torcaza, amigo? ¿Sabe de qué se trata la felicidad? ¿Alguna vez anduvo cerca de los límites de esa sensación tibia y engañosa que le agarra siempre después del amor? ¿Qué nombre excelso tiene la vida después de un guiso de cabrito y un plato de mazamorra? ¿Y entonces dónde queda la leche con calabaza? ¿Y los besos de esa mujer? ¿Ha dormido la siesta en catre de tiento y jerguillas, a la sombra del paraíso japonés, sin que le importe si el mundo sigue en vigencia o se ha venido abajo? ¿Le ha salido del alma la expresión “si esto es la guerra que la paz no vuelva nunca”? ¿Qué hay del mate de después de sestear?, ¿se ha percatado de que tenía un sabor distinto cuando estaba con ella? ¿Ha visto las cabras volviendo al chiquero por las tardes? ¿Se acuerda del sabor de la algarroba?  ¿Podría abarcar el azul del C...

Don Belianís de Grecia a Don Quijote de la Mancha

Ilustración Miguel de Cervantes y Saavedra Rompí, corté, abollé, y dije e hice más que en el orbe caballero andante; fui diestro, fui valiente y arrogante, mil agravios vengué, cien mil deshice. Hazañas di a la fama que eternice; fui comedido y regalado amante; fue enano para mí todo gigante, y al duelo en cualquier punto satisfice. Tuve a mis pies postrada la Fortuna y trajo del copete mi cordura a la calva ocasión al estricote. Mas, aunque sobre el cuerno de la luna siempre se vio encumbrada mi ventura, tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote! Ramírez de Velasco®

1991 AGENDA BANDEÑA Teatro

Oreste Pereyra fue uno de los que saludó la inauguración El 8 de junio de 1991 se inaugura el teatro municipal de La Banda, en un acto con bombos y platillos El 8 de junio de 1991 se inauguró el teatro municipal de La Banda. Se hizo en la oportunidad, un acto con bombos y platillos, que incluyó un festival artístico de danzas argentinas, a cargo de la escuela Latinoamericana, dirigida por Mercedes Ballerini de Messad. La incuria municipal de varios gobiernos que pasaron por la calle 25 de Mayo de la vecina ciudad, convirtió este orgullo bandeño en un recuerdo que a veces regresa con el viento de la nostalgia. De todas maneras, es bueno recordar que la sala tenía una capacidad de 283 butacas y un escenario de 82 metros cuadrados; equipo de sonido propio: un multicanal con dos bandejas profesionales de 100 vatios de salid por canal y capacidad para ocho micrófonos. Tenía, asimismo, un equipo de proyección para películas de 8 y 16 milímetros y un proyector de diapositivas. Además, contaba...

REGRESO Todos bien, gracias

Ilustración tomada de internet "Nunca nos habíamos abrazado y darse la mano era cosa de gringos creídos, me había dicho de chico" Nos quedamos un rato sin decir nada, y le pregunté: —Qué tal el carro. —¿El qué? —El carro —repetí— qué tal anda. Me miró, quizás pensando la forma menos dura de responder. Después dijo que ya no se usaba el carro porque pasaba una camioneta tirando un acoplado o, directamente, el camión que llevaría a Buenos Aires la cebolla, el melón, la calabaza. Ah, dije. Me quedé callado. Se notaba que estaba incómodo en el aire acondicionado de la terminal nueva, primera vez que venía y nunca sabría si le gustaba o no, porque a mí por lo menos no me lo diría. No son curiosos, mejor dicho, no les gusta parecerlo. Se dan cuenta de todo, pero no hacen como nosotros, que abrimos grandes los ojos, nos sorprendemos y movemos la cabeza para aquí y para allá. Ellos no, observan callados, como si no estuvieran mirando para después, en el pago, contar lo que han visto....