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Mostrando las entradas etiquetadas como Jumes

NATURALISMO Las patas de la maentira

"Suri", de Raúl Cisterna Entre Plinio, Aristóteles y los periodistas, una vieja historia terminó pareciendo cierta sin que nadie mirara al suri Miente, miente, que algo queda, dicen algunos mientras sostienen que el avestruz, el suri santiagueño al que en otras partes se conoce como ñandú, esconde la cabeza bajo tierra cuando tiene miedo. Usted va y le pregunta a un campesino si ha visto alguna vez un suri escondiendo la cabeza por miedo a que lo pillen y le va a decir que no. A lo sumo, cuando cree que hay algún peligro, se queda quietito, con la cabeza baja, y de lejos parece una planta. Si no tiene el ojo entrenado, amigo, no lo va a ver. Pero si usted le ha llegado más o menos cerca, pega una tremenda disparada y a los pocos minutos seguro que desaparece de la vista. Es una mentira que comenzó a difundir Plinio el Viejo, o Cayo Plinio Segundo, que vivió entre el 23 y el 79 después de Nuestro Señor. Era un naturalista, escritor y militar romano, autor, entre otros libros, ...

CACHIYUYO Viento norte, polvo y espanto

"San Gil", de Raúl Cisterna Me meto en las ciudades en cuatro patas, caminando pegado a las paredes, rapo las ventanas, embolso entre los edificios Yo soy el que llega a Santiago arrastrándose entre jumes, cachiyuyo y montes ralos. Vengo bajando desde el sur de Bolivia y de más allá también y traigo los duendes negros que bailan entre los remolinos de los desmontes. Dicen que soy el viento de los locos, del malhumor, de la contestación hiriente, del dolor de cabeza. Soplo dos o tres días, aumentando la intensidad durante la siesta, levantando bobadales que ensuciarán la ropa recién tendida. Las viejas me tienen bien catalogado, por eso dicen siempre: "Con viento norte no hay hombre bueno, ni mujer amable, ni caballo manso, ni víbora que no muerda". También suelen decir cosas amables, como: "Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro". Cuando es mi tiempo, me meto en las ciudades en cuatro patas, camino pegado a las paredes, raspo las ventanas, me embolso ent...