![]() |
| "Burocracia", de Raúl Cisterna |
No hay forma de lidiar con la cultura del número, sobre todo en una sociedad que se ha vuelto cada vez más reglamentarista
Llego, le pregunto a la chica cómo hacer para pagar la Forma Agonal antes de que se me venza la boleta. “Haga la fila”, me indica. Le digo que es un momentito nomás, pago, me dan el recibo y me voy, así de fácil. No voy a demorar ni 10 segundos, le explico. “Haga la fila”, vuelve a señalar mientras se mira si tiene bien pintadas las uñas. ¡Ufa! Tengo el 549. Van por el 220. Consulto de nuevo qué sucede si me voy a hacer otros trámites y se me pasa el turno. “No hay problema, saca número de nuevo y espera otra vez”, responde sin mirarme. Pero, ¿cuánto demoran en atender cien personas, digamos? “Puede ser toda la mañana o se pueden desocupar en cinco minutos”, me explica mientras levanta los hombros y me dedica una sonrisa de compromiso.Me quedo. Por suerte han puesto asientos para que la espera no sea tan dura. A cada rato llaman un número y, no sé por qué, me fijo en el mío: sigue siendo el 549. Converso con un señor que está sentado al lado. Me pide que hablemos de cualquier cosa, pero que no reneguemos de hacer la fila porque nos va a hacer mal. Es del campo el hombre. Del lado de Silípica. Dice que siembran maíz, anco, algo de sandía. Me cuenta que tiene algunos animales. Que se rebusca la vida yendo a la desflorada del maíz, en la provincia de Buenos Aires. Que se gana bien si se trabaja duro. Al rato dicen su número, el 395, y se va.Queda una señora mayor. Intento conversar, pero responde “sí”, “no”. Se ve que no habla con extraños. A lo mejor hace bien, pienso. Hay un reloj en la pared de enfrente. Empiezo a calcular cuánto tiempo lleva atender a cada persona. Seis minutos y medio. A este paso me van a atender pasado mañana, calculo.
En eso, la señora se levanta, camina dos pasos y se cae. Hay un revuelo entre la gente. “Denle aire”, dice uno. “Llamen a la ambulancia”, pide otro. Desde mi lugar, observo que boquea fiero. En el revuelo nadie se da cuenta de que se le ha caído el papelito con el número. Lo agarro. Llaman: “¡487!”. Pago.
Me voy.
Juan Manuel Aragón
A 23 de agosto del 2026, en Lilo viejo. Mirando el camino.
Ramírez de Velasco®


Comentarios
Publicar un comentario