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FOLKLORE La pájara pinta

"Ronda" de Raúl Cisterna

Una melodía folklórica atraviesa generaciones, cruza océanos y todavía despierta sonrisas, juegos compartidos y entrañables recuerdos

Hace unos días la amiga Amalia Beatriz Domínguez me recordó la vieja canción que empieza: “Estaba la pájara pinta sentadita en el verde limón”. Los viejos, criados antes del advenimiento de Su Señora la Televisión, la cantábamos de niños y luego la olvidamos.
Dice Amalia: "Recuerdo que cantábamos y bailábamos relacionando el movimiento con el verso. Aprendí la palabra reverencia con sólo hacer la mímica. Hoy al releerlo parece no tener sentido, pero a nosotros nos gustaba jugarlo. Es un poema sano e ingenuo."
Para averiguar más sobre el asunto me sumergí en internet durante unas horas, a ver qué había. Consigno lo que hallé en la nota que sigue, seguro de que a usted habrá de gustarle tanto cuanto me divertí al buscarla.
"La pájara pinta" es una canción infantil española de tradición oral. No tiene un autor ni compositor conocido. Folklore, puro y duro.
Aunque, espere, hay algunos indicios de antigüedad: el escritor español Alonso de Ledesma (1562-1623) hace referencia a este juego de canto en sus escritos, lo que sitúa sus raíces al menos entre los siglos XVI-XVII en España. Se extendió por Hispanoamérica y todavá se conserva en algunas partes de allá.
Forma parte del repertorio clásico de rondas y juegos de corro (formando rueda). Los chicos hacen un círculo, uno se pone en el centro haciendo de “pájara pinta” y se hacen gestos y movimientos según la letra (sentarse, picar con el pico, arrodillarse, dar las manos, dar un beso, media vuelta, vuelta entera, pasos, reverencias). Era también una forma de juego que permitía el acercamiento y el cortejo inocente entre los chicos.
La letra varía según la región y la época, pero la más común es:
Estaba la pájara pinta / estaba la blanca paloma
sentadita / sentada en el (su / un) verde limón.
Con el pico cortaba / recogía / picaba la rama / hoja,
con la rama / hoja cortaba / recogía la flor.
¡Ay, ay, ay! ¿Cuándo vendrá mi amor?
(o “¿Cuándo veré a mi amor?”)

Luego continúa con la parte del juego:
Me arrodillo a los pies de mi amante
(me levanto por fiel y constante).
Dame una mano, dame la otra,
dame un besito que sea /sobre de tu / mi boca.
Daré la media vuelta,
daré la vuelta entera,
con un pasito atrás
haciendo / haré la reverencia.
(Pero no… porque me da vergüenza
Pero sí… porque te quiero a ti.)

Otras variantes cambian palabras, entre ellas “sentadita en el verde limón”, “en la sombra de un verde limón”, “con el pico picaba la hoja”, o agregan frases: “Métete monja”.
La melodía no se atribuye a ningún compositor concreto. Es una tonada sencilla, fácil de cantar y de acompañar con gestos, típica de las rondas infantiles hispánicas.
Así me la recordó Amalia
La versión fue recogida en numerosos cancioneros y grabaciones de campo; destacan los del folklorista español Joaquín Díaz y los archivos del Fondo de Música Tradicional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.
Hoy existen grabaciones infantiles modernas muy populares en Toy Cantando, HeyKids, Marta Gómez, Liuba María Hevia, Suni Paz (Smithsonian Folkways) y hay colecciones genéricas de “Canciones Infantiles en Español”.
El título de la canción inspiró la novela “Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón” (1975) de la escritora colombiana Albalucía Ángel, una obra importante sobre la violencia en Colombia. Muchos lectores asocian el título primero con la novela y después descubren que viene de la canción infantil.
En resumen, es un clásico del cancionero infantil hispánico, anónimo, de transmisión oral española, con múltiples variantes regionales y grabaciones, y que sigue vivo tanto en juegos de patio como en discos infantiles actuales.
¿Pájara pinta o blanca paloma? Son dos nombres de la misma ronda. El cambio del ave es la diferencia principal; el resto (melodía, estructura del juego y gran parte de la letra) se mantiene muy similar a lo largo del mundo hispanohablante. La tradición oral ha generado docenas de pequeñas variaciones locales, y todas valen.
Y ahora, solo queda agradecerle a Amalia Domínguez que me haya traído este recuerdo.
¿Algo más?
Sí, ¡a jugar!
Juan Manuel Aragón
A 19 de agosto del 2026, en Cerco del Alfa. Esperando a Cascarilla.
Ramírez de Velasco®

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