Ir al contenido principal

BARRIO Doña Dorna

Ilustración

Los recuerdos de una calle vuelven muchos años después con sus voces y las costumbres de otro tiempo

Era milagrosa doña Dorna, la de la esquina, la madre de Pedrito y de la Gaby. Mucho después, cuando nos cruzábamos los viejos vecinos, coincidíamos todos en que ninguno la había conocido joven. Parecía que había nacido con la cabeza mora y de lejos ya se veía que la belleza no había pasado por su puerta. A veces, cuando la cruzábamos por la calle, mi madre nos obligaba a que la saludáramos con un beso porque era pariente de unos parientes. Pero no nos gustaba, pinchaba la cara con los bigotes. Ahora, cuando paso por lo que era mi casa, veo que no todo sigue como era entonces. Todo ha cambiado, salvo la casa de doña Dorna: la pared con el revoque descascarado, la puerta más desvencijada y una ventana de color indefinido que quizás solo se abra los días de fiesta, pero nunca me animo a preguntar si vive alguien o está deshabitada.
Pedrito hizo el Servicio Militar en Curuzú Cuatiá. Allí conoció una correntina y se quedó trabajando en el taller del suegro. La trajo una vez a Santiago para la reunión de los veinticinco años de egresados.
En aquel tiempo que le digo, hablábamos en la mesa sobre doña Dorna, la hallábamos muy fea. Mi mamá cortó la conversación: "Esa no es forma de hablar de la gente". Mi padre nos guiñó el ojo y esa siesta, mientras leía el diario, nos contó que la madre era más fea todavía.
—¿En serio?
—Como puntazo en los compañones.
La ciudad era una gran familia. Bajo las venas invisibles de la amistad entre vecinos, comadres y compañeros de trabajo, todos sabían quién era quién en cuatro o cinco cuadras a la redonda. Era imposible perderse en aquella telaraña que venía tejiéndose desde hacía generaciones.
Por eso los que entonces éramos chicos no tuvimos rencor contra doña Dorna, porque más de una vez no nos quiso devolver la pelota que caía del baldío, nuestra canchita, a su patio rebosante de plantas, flores y una colección de enanos de jardín de todos los colores. Y mandábamos a una de nuestras madres a recuperarla:
—Ay, doña, me manda Juancito. Dice que por equivocación se le ha caído la pelota en su patio. ¿No sería tan amable de devolverla? Le prometo que no van a jugar más en el baldío.
Después de un rato de amable charla, la madre volvía con la pelota en las manos, revoleando los ojos al hijo, conminándolo a volver a la casa porque ya vería lo que iba a pasar cuando volviera su padre. Que, dicho sea de paso, no nos haría nada, porque más que padre era un compinche.
Todo esto era para contarle algo, pero ahora no me acuerdo a qué venía. ¡Ah!, ¡sí! Su fama de milagrosa. Eso se fue viendo con el tiempo. Bueno, a medida que iba creciendo, la Gaby se fue poniendo más y más linda. Una preciosura, viera. Hasta salió Reina de la Primavera en la escuela, con eso le digo todo. ¿Cómo que por qué era milagrosa? Entre ella y el marido, feos como sapos, fueron capaces de traer al mundo la florcita más linda del barrio Oeste, para más datos, cerca de la cancha de Central Córdoba, como yendo a la iglesia del Sagrado Corazón. ¿Ubica?
Juan Manuel Aragón
A 14 de agosto del 2026, en Tucito. Comprando caramelos.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

MÚSICA La zamba de Vargas (con vídeo)

Representación de la batalla Nota de Juan Manuel Aragón —padre del autor de este blog —en la sección `Efemérides´ del diario El Liberal del 10 de abril de 1993, bajo el título “Chilena” El 10 de abril de 1867 se libra la batalla del Pozo de Vargas. Treinta y nueve años después, el 10 de abril de 1906, el diario `El Siglo' publica la versión que don Ambrosio Salvatierra da de los hechos. Don Ambrosio había tomado parte como soldado y recuerda que, como a la una de la tarde, “no tardó en oírse el primer cañonazo con que nos saludaba el ejército de Varela, y el general Taboada ordenó que el comandante Brizuela contestara con otro disparo de cañón. El doctor González y el ayudante mayor ponen a escape sus caballos a fin de transmitir la orden, pero como el comandante Brizuela no tenía cañón mandó que la banda de música tocara, y ésta hizo oír en seguida una zamba, llamada desde entonces zamba de Vargas”. Es curioso que en el momento de comenzar la batalla el general no supiera que Briz...

AÑORALGIAS Santiago querido

La Secco Somera lista (a completar), de lo que hay todavía en la ciudad mágica habitada por los santiagueños, sus sueños y saudades Algunas cosas que antes sabía haber en Santiago y no hay más, se perdieron para siempre, consignadas en este sitio para que al menos quede su recuerdo. Esta lista la publiqué hace algunos años en Feibu y los amigos la completaron. 1 Helados “Kay”, más ricos no hay. 2 El auto Unión, (con motor de dos tiempos, como la Zanella). 3 Las heladeras Vol-Suar. 4 Las prohibidas del Renzi (¡Coca!, cuánto amor). 5 La bilz de Secco (la de ahora no es lo mismo, qué va a ser). 6 El Santa Ana, El Águila, empresa Robert, el Manso llegando desde el fondo del saladillo. 7 Cheto´s bar. 8 El peinado batido de las mujeres. 9 El jopo (ha vuelto, pero como mariconada). 10 La nueva ola y los nuevaoleros. 11 El Tuco Bono. 12 El departamento Matará. 13 Panchito Ovejero vendiendo billetes de lotería. 14 La Porota Alonso. 15 La Gorda de Anelli. 16 Tala Pozo. 17 Mi tata. 18 Panadería L...

PALABRAS Acerca del hijo de puta

La prostitución en la Roma antigua Una expresión que vino sirviendo de insulto desde hace mucho tiempo, de repente se convirtió en música para los oídos Cuando era chico, el peor insulto era “hijo de puta”. Había otros, pero ese, mentar a la madre, era provocarlo a pelear. Después casi siempre venía la frase “vamos afuera si sos macho”. Había que bancar con los puños la ofensa. Por eso, era escaso. Pocos se animaban a proferirlo. Después la chabacanería de la televisión, los ordinarios espíquer de las radios y la costumbre lo fueron popularizando. A tal punto que cuando los muchachos del barrio se mandan alguna macana menor, uno cariñosamente se refiere a ellos como “qué hijos de puta que son”. O tiene un auto que corre a una velocidad “de la puta madre que lo parió”. O se corta con el cuchillo cuando está rebanando el pan y exclama “la puta que me parió”. Como el peso argentino, el insulto se devaluó. No está bien contar experiencias personales, pero a uno le dije por Feibu hace unos ...

MEMORIA El otro lado del río

Chito Martínez La historia bandeña aparece enlazada con la mirada de un fotógrafo que hizo de la ciudad su patria íntima Uno de los lugares quizás más sagrados de los bandeños es la pasarela de la Alem, que ahora nadie usa porque es más fácil y menos riesgoso pasar por abajo que tomarse el trabajo de trepar de un lado y apearse del otro. Chito Martínez decía que era un símbolo de la historia de este pueblo. “Existe porque había una ciudad que no quería andar dando la vuelta”, graficó una noche de filosofía. Pero eso lo sabía cualquiera. Como tantos otros sitios de la Argentina, varios factores se dieron juntos para hacer de La Banda esa ciudad pujante que es hoy, sostenía Chito. Su cercanía con el río Dulce y la capital la convirtieron en sede de la región más productora de la provincia. Fue un punto estratégico que tenía uno de sus centros en la confitería La Alhambra o en el paso a nivel sur. Otro punto fue Turichi, donde acudían a beber unas ginebritas los obreros del riel cuando sa...

ALMAMULA A mi comadre Rosaura la culpaban con todos

Imagen de ilustración Esta historia cuenta lo que sucedió cuando una mujer del pago se puso hermosa y quién es el ser que larga fuego por los ojos Mi comadre Rosaura era tan linda que la culpaban de todas las separaciones y divorcios que hubo en el pago en ese tiempo. Doña Ester Soriano y el Toto García, se disgustaron, él se fue a vivir con un hermano, ella quedó en la casa y avisó que si aparecía lo iba a bajar de un balazo. Decían que la Rosaura había estado en el medio. El comisario Luis Galván, no sé si se acuerda, se divorció de la señora. ¿Culpa de quién?, ¡de la Rosaura! También se pelearon Alberto Galíndez con doña María Gerez, Tito Acuña con Verónica Expósito y otra media docena de parejas. Una sombra oscura se asomaba sobre el pago, presagiando tiempos en los que una cólera irracional haría trizas la paz y la tranquilidad que venían reinando desde siempre. Es malo cuando en los ojos de todos asoma la maldición de una belleza irracional y se adueña de los espíritus inseguros ...