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PLANTAS La Santa Rita de la esquina

Cristóforo Juárez

Están tirando abajo la casa que fuera del poeta Cristóforo Juárez, en la Urquiza, antes de llegar a la Olaechea

En algunas partes me dicen bouganvilla, pero aquí soy nomás la Santa Rita que todos los años por esta época florece en la Urquiza, antes de llegar a la Olaechea, yendo de aquí, a la derecha. Condenada a muerte, este será posiblemente el último año de mi vida. Están demoliendo la casa del poeta Cristóforo Juárez, que fuera mi hogar durante mucho tiempo. Quizás fui yo la que le inspiró tantos poemas que luego, de la mano de afamados músicos, se convirtieron en algunas de las más conocidas piezas populares de la provincia: por aquí pasaron Agustín Carabajal, Manuel Augusto Jugo, Pedro Luis y Antonio Ríos y el inmortal Leocadio del Carmen Torres.
Una placa en la puerta de su casa recordaba que ahí había vivido. Desde ahí salieron "Pampa de los Guanacos", "Rubia Moreno", "Quishcaloro, quishcaloro", "Chacarera del Polear" y otras composiciones que ya son clásicas y desde entonces siguen alegrando fogones, peñas y recuerdos de tantos paisanos que las entonaron cuando el corazón les pidió alegría o saudades.
Más de 30 metros de frente tendrá el edificio que construirán desde aquí hasta lo de Omar Alvarado. Todas están cayendo, por estos días, mordidas por la picota del definitivo derrumbe.
Digo, es natural que las ciudades cambien su fisonomía, se adapten a los nuevos tiempos, renueven sus edificios y tiren abajo viejas construcciones para dar paso a la modernidad. Nada queda del Santiago de la colonia o siquiera de antes del terremoto de 1817 y quizás una o dos hayan alumbrado en pie el siglo que pasó. Hasta el barrio de la infancia cambia de forma, ¿por qué no va a ser otra la ciudad cuando el catastro de los descendientes así lo exige?
Santa Rita floreciendo
Aunque no parezca, el alma de una ciudad no está hecha de ladrillos sino principalmente de sus esperanzas. Cristóforo Juárez animó en la ciudad su espíritu popular, con versos que se corean desde entonces, en todos los rincones del país y del extranjero en que alguien toma una guitarra para cantar lo sabido por todos. O se acuerda del pago a través de versos que cantan al olor de la tierra mojada o de humildes pueblos como el Polear, fijado para siempre en la memoria de miles de santiagueños dispersos por el mundo.
Pampa de los Guanacos
Yo estuve ahí cuando los músicos salían con un verso entre las manos y volvían al tiempo trayéndolos como coplas inmortales del sentir de los santiagueños. Yo estuve ahí durante los tiempos felices de la Olaechea cuando era calle de tierra, oyendo la música del Parque de Grandes Espectáculos o sintiendo de lejos, en los carnavales, el retumbo de los tambores de las comparsas del barrio Cáceres.
Ahora me voy para quedar sólo en el alma de quienes todos los septiembres, más puntual que los mosquitos del verano, solté mis flores para que engalanaran la cuadra. En estos días me han de tumbar definitivamente. En la Urquiza, al lado de la casa del contador Guido Salvatierra, ¿ubica?

Pampa de los Guanacos
Poesía de Cristóforo Juárez
Música de Agustín Carabajal

En Pampa de los Guanacos
Yo vine dejando una flor
Amores que se separan
Padecen martirio y dolor
En Pampa de los Guanacos
Yo vine dejando una ilusión.

Dejé sentidas vidalas
Que andando por ahí aprendí
Entonces quedaron listas
Y grabadas dentro de mí
Noches de cristal y plata
Muy triste me vieron ir de allí.

En coplas amanecidas, viditay
Te dí mi cantar
Y el bombo que retumbaba
Por medio de aquel quebrachal
Se pierde en la distancia
Y hoy solo me da por recordar

Doradas vainas de enero
De nuevo las quiero gustar
Añapita para aloja
Que alegre ayudaba a pisar
Son como besos en mi alma
Ya nadie me los puede quitar.

Amorcitos que se quedan
Para una mejor ocasión
También les dejé mi caja
Santuario de mi corazón
Para que entonen vidalas
Y yo vuelva con nueva ilusión.

Tengo una espina en el pecho
Que es dura como del cardón
Dicen que al hacerse carne
Se adentra para el corazón
Pueda que tal vez me encone
La herida de mi antigua pasión.

En Pampa de los Guanacos
Yo vine dejando una flor
Amores que se separan
Padecen martirio y dolor
En Pampa de los Guanacos
Yo vine dejando una ilusión.

Doradas vainas de enero
De nuevo las quiero gustar
Añapita para aloja
Que alegre ayudaba a pisar
Son como besos en mi alma
Ya nadie me los puede quitar.
Juan Manuel Aragón
A 27 de septiembre del 2026, en La Aloja. Davueltando la taba.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Don Cristóforo es recordado por cantores, poetas, escritores y en general la gente del pago santiagueño y de otros lugares. Hoy es recordado por Ramírez de Velasco con la bella Santa Rita como protagonista de este excelente artículo. ¿Qué más se puede pedir?

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  2. El progreso destruye para construir.

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