Ir al contenido principal

1498 ALMANAQUE MUNDIAL Torquemada

Tomás de Torquemada

El 16 de septiembre de 1498 muere Tomás de Torquemada, fraile dominico español y primer inquisidor general de los reinos de Castilla y Aragón

El 16 de septiembre de 1498 murió fray Tomás de Torquemada. Fue un fraile dominico español y primer inquisidor general de los reinos de Castilla y Aragón, en el monasterio de Santo Tomás de Ávila. Nacido en 1420 en Valladolid, dedicó su vida a la religión, la administración eclesiástica y la consolidación de la fe católica en España. Ejerció como confesor de los Reyes Católicos, organizó la Inquisición española desde 1483 y promovió la unificación religiosa bajo su reinado. Fundó el monasterio de Santo Tomás y escribió normas para la Inquisición. Su labor dejó un legado duradero en la historia religiosa de España.
Nacido en 1420 en Valladolid, creció en una familia de origen converso. Ingresó joven a la Orden de los Predicadores (dominicos) en el convento de San Pablo de Valladolid. Estudió teología y se destacó por su erudición y compromiso con la vida monástica.
En 1452, asumió el cargo de prior del convento de Santa Cruz en Segovia. Ganó prestigio por su disciplina y dedicación. Durante este período, entabló contacto con la corte y figuras influyentes, lo que lo acercó a los futuros Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.
Nombrado confesor de Isabel en 1474, consolidó su influencia en la corte. Asesoró a los monarcas en asuntos religiosos y políticos. Su cercanía con los reyes le permitió desempeñar un papel clave en la reforma de la Iglesia y la promoción de la unidad religiosa en los reinos.
En 1483, el papa Sixto IV lo designó primer inquisidor general de Castilla y Aragón. Organizó la Inquisición española, estableciendo tribunales en ciudades como Sevilla, Córdoba y Toledo. Redactó las Instrucciones de 1484, un conjunto de normas que regularon los procedimientos inquisitoriales.
Fundó el monasterio de Santo Tomás en Ávila en 1482, en el que vivió hasta su muerte. Financió la construcción con el apoyo de los Reyes Católicos. El monasterio, de estilo gótico, se convirtió en un centro espiritual y cultural, reflejando su compromiso con la fe y la arquitectura religiosa.
También supervisó la Inquisición durante un período de consolidación del poder real. Los tribunales bajo su dirección investigaron casos de herejía, apostasía y prácticas judaizantes entre conversos. Su labor buscaba proteger la ortodoxia católica en un contexto de diversidad religiosa.
Entre su labor como intelectual se destaca que escribió varios textos para guiar la Inquisición, incluyendo las Instrucciones de 1498, que ampliaron y perfeccionaron las normas iniciales. Estas directrices detallaban los procesos para interrogatorios, juicios y penitencias, asegurando un sistema estructurado y uniforme.
Mantuvo correspondencia con el papado y autoridades eclesiásticas. Viajó por España para supervisar los tribunales y asegurar su funcionamiento. Su dedicación al trabajo administrativo fortaleció la organización de la Inquisición como institución centralizada.
Murió en el monasterio de Santo Tomás, Ávila, a los 78 años. Su muerte marcó el fin de su liderazgo en la Inquisición, pero su estructura perduró. Su legado incluye la fundación del monasterio y las normas que definieron la Inquisición española durante décadas.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PRESENCIAS Qué pasa cuando nos vamos

"Almas", de Raúl Cisterna Cuando cae el silencio recuperan sus juegos, recorren rincones conocidos y hacen crujir los muebles para hacerse notar Si nos vamos, se ponen a bailar, a saltar, organizan ceremonias secretas, pasean como Juan por su casa por las habitaciones desoladas. Resumen nuestras viejas ansias, porque más allá de la vida topemos algo y, si fuimos buenos, que mejore lo presente. Quién sabe si tienen idea de la naturaleza de su ser o solo se dedican a danzar en la sala, la cocina, el patiecito de luz, la habitación de los chicos, la pieza de nosotros, el baño, el patio de atrás. Abren la alacena para revolver entre la yerba, el azúcar, los fideos, el arroz y el aceite; se prueban la ropa, sacuden las polillas de los vestidos o se sientan en los sillones del patio a mirar las estrellas, curiosas, como si no las conocieran, preguntándose si son fuentes de luz o agujeros en el techo de la carpa de la oscuridad. Cerramos la puerta para marcharnos y, con el chasquido...

REZO Perdona nuestras deudas

"Barcito", de Raúl Cisterna En un encuentro inverosímil se acercó un desconocido para entregarme una clave que se me escapaba, entonces entendí Se me sentó al frente en un barcito de la Libertad. No sé cómo sabía que aquello me daba vueltas en la cabeza, la cuestión es que me entregó la clave del asunto. “Deuda es la obligación que tiene alguien de devolver algo, ofender, en cambio, es humillar o despreciar a alguien con palabras o acciones”. Recuerdo que le respondí que eso estaba clarito, pero no sabía dónde iba. “Al Padrenuestro”, replicó. “¿Qué tiene que ver?”, me quise enojar. Entonces pidió: “Si quieres saber más, pagá alguito siquiera”. Son esas mañanas de sábado, ¿ha visto?, que suelo andar a la deriva, buscando un amigo para ver si picamos algo en el mercado o vamos a Upianita a ver qué pasa. El tipo me intrigó. Le pedí un café. “Con dos medialunas”, agregó. “Bueno, ahora explique, porque no entiendo nada”, lo apuré. Explicó que el cura, en la confesión, perdona las ...

CACHIYUYO Viento norte, polvo y espanto

"San Gil", de Raúl Cisterna Me meto en las ciudades en cuatro patas, caminando pegado a las paredes, rapo las ventanas, embolso entre los edificios Yo soy el que llega a Santiago arrastrándose entre jumes, cachiyuyo y montes ralos. Vengo bajando desde el sur de Bolivia y de más allá también y traigo los duendes negros que bailan entre los remolinos de los desmontes. Dicen que soy el viento de los locos, del malhumor, de la contestación hiriente, del dolor de cabeza. Soplo dos o tres días, aumentando la intensidad durante la siesta, levantando bobadales que ensuciarán la ropa recién tendida. Las viejas me tienen bien catalogado, por eso dicen siempre: "Con viento norte no hay hombre bueno, ni mujer amable, ni caballo manso, ni víbora que no muerda". También suelen decir cosas amables, como: "Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro". Cuando es mi tiempo, me meto en las ciudades en cuatro patas, camino pegado a las paredes, raspo las ventanas, me embolso ent...

TURNO Haga la fila

"Burocracia", de Raúl Cisterna No hay forma de lidiar con la cultura del número, sobre todo en una sociedad que se ha vuelto cada vez más reglamentarista Llego, le pregunto a la chica cómo hacer para pagar la Forma Agonal antes de que se me venza la boleta. “Haga la fila”, me indica. Le digo que es un momentito nomás, pago, me dan el recibo y me voy, así de fácil. No voy a demorar ni 10 segundos, le explico. “Haga la fila”, vuelve a señalar mientras se mira si tiene bien pintadas las uñas. ¡Ufa! Tengo el 549. Van por el 220. Consulto de nuevo qué sucede si me voy a hacer otros trámites y se me pasa el turno. “No hay problema, saca número de nuevo y espera otra vez”, responde sin mirarme. Pero, ¿cuánto demoran en atender cien personas, digamos? “Puede ser toda la mañana o se pueden desocupar en cinco minutos”, me explica mientras levanta los hombros y me dedica una sonrisa de compromiso. Me quedo. Por suerte han puesto asientos para que la espera no sea tan dura. A cada rato l...

GENEALOGÍA El enemigo levanta la mano

"Reunión", de Raúl Cisterna La dudosa ascendencia de uno bastó para que viejos contertulios imaginen golpes, alianzas oscuras y ambiciones ocultas Mostró una genealogía de dudosa procedencia en la que aseguraba ser descendiente directo del Cid. Hubo quienes sostuvieron que el árbol genealógico que presentó aquel lejano jueves, cuando le dimos la bienvenida, era apócrifo. No faltó quien afirmara que se trataba de una falsedad lisa y llana. ¡Vamos!, sonaba fuerte decir eso de quien se presentaba como pariente de Ruy Díaz de Vivar, y por eso la versión pasó susurrada, en voz muy baja, entre los contertulios de siempre. No faltó quien intentara poner paños fríos a tantas disquisiciones, haciendo ver que, efectivamente, podía ser cierto lo que decía, pero que, en todo caso, compartía la condición de nieto de nieto de nieto del Cid Campeador con unos cinco millones de personas en todo el mundo. —Calculen: dos hijas. Con que cada una haya tenido solamente dos hijos, ahí nomás tenemo...