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| "Break", acuarela de Raúl Cisterna |
No entienden un pomo de inglés, pero lo usan para sentirse modernos, exitosos o más cerca de Miami, lo que suceda primero
Haceme un back up de tu smartphone, después hacemos un break y a la hora del brunch comemos una barbecue. ¿Okey?Es casi seguro que usted debe haber oído una conversación por el estilo. Y se sintió más perdido que cebolla en ensalada de fruta. Cada vez que le ponen un nuevo jefe en la oficina, sabe que vendrá con media docena de esas palabras. Y usted hará así con la cabeza, como si entendiera. La verdad es que, de todo lo que dijo, captó la mitad. Quizás no importe mucho, porque el otro tampoco sabe muy bien qué dijo: repite como disco rayado lo que oyó de los que supuestamente estaban en la pomada.Mandame el feedback por mail así hacemos un update del workflow antes del meeting con el team, porque el manager quiere chequear el performance y definir el planning del briefing.
Ya van a saltar los sabelotodos de siempre a acusar de nacionalismo de fonda de mala muerte a esta nota. Diga lo que quiera, amigo, pero usted no sabe qué quiere decir “spoiler” y la usa a cada rato, como si hubiera nacido en un barrio de Londres o en la mismísima Manhattan. Ha hecho un verbo, “espoilear”, y no sabe que significa “arruinar”. Capaz que se está enterando ahora, después de usarla cientos de veces medio al tuntún, calculando que quizás sea lo que en español antiguo se decía “contar el final”.
Aquí en los pubs no venden galletas ni pochoclo. Pero hay cheesecake, sandwiches, whisky, gin. Si quiere comer en su casa, hicieron un casting para elegir un delivery boy.
Sería largo referir que entre las décadas del 50 y el 60 hubo una explosión de popularidad de escritores nacidos al sur del Río Bravo. Para ellos se inventó la frase “boom latinoamericano”. Eso era un contrasentido en los términos, oiga. ¿Cómo va a nombrar algo intrínsecamente de estos pagos en un idioma ajeno? Además, ¿desde cuándo latinoamericanos? En España hoy les dicen “latinos” a los nacidos en estas tierras. Como si aquí nadie se hubiera cruzado con aztecas, comechingones, incas, ranqueles, mayas, tiahuanacos, diaguitas y, cómo no, africanos.
Hay una sale en la boutique: venden short, sweater, top, blazer, strapless y un body animal print para ir a una party o compartir el after office para sacarte el stress.
En todo caso, si alguien conservó la cultura latina más pura fueron los españoles. Allí los romanos estuvieron casi setecientos años, desde el 218 antes de Cristo hasta el 476 de nuestra era. El insulto es doble: ya ni siquiera agregan el “americano”. Como si nadie supiera que el idioma es el arma más eficaz para la dominación de un pueblo. Conquístele las palabras, que el resto es cuestión de tiempo.
Hacé un copypaste con los papers y llevalos al Chief Executive Officer en un folder. Después hacé login en tu página, ponele el password de tu user para entrar en tu account.
Lo peor no es la colonización cultural. Nadie obliga a los almaceneros argentinos, bolivianos o paraguayos a decir “okey” cada tres palabras. Son ellos mismos los que adoptan gustosos los modismos del habla del imperio. Pareciera que así se sienten más integrados al mundo o creen que el cambio social consiste en hablar como ellos. Cuanto más pobre y sometido es un padre de familia, más baja la cabeza poniéndoles a los hijos nombres como Dylan, Kevin, Jessica o Usnavy. Domina estas tierras una fuerza irresistible que obliga a muchos a sentirse ciudadanos del imperio, aunque sea de mentiritas.
Si queres upgradear en la company tenés que hacer networking, pensar outside the box, bancarte el coaching del team leader y meterle full actitud al brainstorming motivacional.
Los más entusiastas usuarios del inglés callejero son, por supuesto, los más jóvenes. No entienden un pomo de inglés, no saben quién era William Shakespeare ni con qué se comía. Tienen, eso sí, una vaga idea de que la gente exitosa usa ese idioma para comunicarse. No lo conocen, pero hacen como si fueran nativos de Missouri. Lo peor es que uno los rasca un poco y son nacidos y criados en el Vinalar, Huaico Hondo o el Peruchillo; el padre es loretano de Juanillo y la madre de Lilo Viejo, entrando. Pero en cualquier parte de la ciudad hablan fuerte con su jerga norteamericana cruza con quichua para mostrar que son algo distinto, superior, vistes.
Cuando era chico me hacían bullying —me bullineaban, báh—, por eso ahora para hacerme de friends necesito un timing especial. Pero mejor me callo: redactar esta columna me provocó un burnout de la mierda, chango.
Eh, bárbaro, qué difícil había sabido ser hablar en fácil.
Juan Manuel Aragón
Sábado 30 de mayo del 2026, en la Islas Malvinas y Colón. Camino a Villa Antarca.
Ramírez de Velasco®
Sábado 30 de mayo del 2026, en la Islas Malvinas y Colón. Camino a Villa Antarca.
Ramírez de Velasco®


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