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RECUERDOS La clásica Maratón del Liberal

Víctor Farhat, de buzo rojo, en la última Maratón,
junto a Juan Jiménez, destacado atleta bandeño y sus hijos

Cómo comenzó una de las pruebas atléticas con más tradición en la provincia, quiénes fueron sus animadores, por dónde se corría

*Por Alfredo Peláez
Hay historias dentro de otras historias, como las que voy a intentar contar. Historias que nacieron a la sombra de otras. Escribí sobre los 126 años de El Liberal de hombres y maquinas que aún no concluyo. Hay mucho más. Hoy me referiré a la clásica maratón, que nació como una suerte de festejo de los aniversarios del diario centenario.
Se inició como Maratón de los Barrios. Eran 10 kilómetros que recorrían el intestino de la ciudad. Con largada y llegada en el edificio de El Liberal. De norte a sur los atletas pasaban por los distintos barrios y tras dejar atrás Huaico Hondo tomaban la avenida Belgrano, con acequia, hasta la Libertad, la plaza y el diario. El primer ganador fue Florentino Luna, le decían el "Ñandú santiagueño", era de Fernández. Hasta grande siguió corriendo. Tenía su fama ganada. Estaba también Pinillo, siempre primero... contando de atrás para adelante. En una oportunidad y en plena carrera le dieron ganas de ir al baño. La acequia fue la solución a sus necesidades. Luego siguió corriendo. Otro famoso fue Taro Argañaraz. Melquesidech López (Macho Petiso) lo entrenaba en el pasillo del diario, desde la puerta principal hasta los talleres. Ni a él ni a Pinillo le faltaban auspiciantes.
Pinillo, mítico competidor de las Maratones

El día que ganó Paulino
Otro ilustre maratonista fue Paulino, pero más aquí en el tiempo. Hasta llegó a ganarla, Ya se corría en un circuito teniendo como eje la Plaza Libertad de Rivadavia hasta Alsina por Independencia y Avenida Belgrano. Paulino, el muy sotreta, se escondió en el Pasaje Castro, en la última vuelta salió unas cuadras adelante del pelotón de punta y cruzo la meta en primer lugar. La gente festejó con gritos y aplausos la ocurrencia del personaje.
Paulino, inoxidable personaje
Con los años comenzó a correrse la "Maratón selectiva". Eran varias pruebas organizadas por los clubes de barrio y del interior. Al ganador le daba derecho a disputar la prueba central. Victor Faraht, un notable atleta, se cansó de ganarla.
La Maratón de El Liberal alumbró a grandes maratonistas, aparte del enorme Victor Faraht, los hermanos Marcial y Antonio Lopez, Walter Ruiz. el querido "Negro" Diosquez, Jose Páez y tantos otros. Una vez vinieron grandes fondistas de Buenos Aires, Tucumán, Catamarca, y Farhat venía ganando por muerte. A tres cuadras de la llegada el dolor de las ampollas en los pies lo hizo desertar. Pudo haber ido a la famosa maratón de San Silvestre, pero a días de viajar se engripó y no pudo ser.

La San Silvestre
Con el paso de los años la famosa prueba fue ganando prestigio y popularidad. Venían de todo el país a correrla. Entregaba importantes premios en dinero y al ganador lo enviaba a representar al diario con todos los gastos pagados, a la famosa San Silvestre de San Pablo, Brasil, que se corre en Año Nuevo.
Taro Argañaraz
Fue iniciativa del periodista del diario A Gazeta, Cásper Líbero, quien creó una carrera nocturna inspirada en otra que se celebraba en París, durante la noche de Año Nuevo, en la que los participantes portaban antorchas. La primera Carrera Internacional de San Silvestre de São Paulo comenzó a las 12 menos veinte de la noche del 31 de diciembre de 1925 y terminó en la madrugada del 1 de enero de 1926. En la actualidad, esta carrera brasileña sigue siendo considerada la más popular internacionalmente. El argentino Osvaldo Suárez la gano tres veces en forma consecutiva, 1958, 1959 y 1960.
A mediados de los 70 nos hicimos cargo con Ángel Romero, jefe de deportes de la organización. Se corría en un circuito céntrico con largada en el edificio del diario y llegada frente a la galería TabyCast, el escenario para la coronación, estaba sobre la plaza. Era una verdadera fiesta. La gente se agolpaba en las veredas. Allí comenzamos a conocer al cordobés Agüero Girón (la gano varias veces), Nazario Araujo, Domingo Amaison.
En 1979 hicimos la mejor maratón de todos los tiempos. Ese año vinieron los mejores fondistas del país. Un mes antes viajé a Buenos Aires y hablé con los más destacados. Vinieron todos. Hasta El Grafico mando periodista y fotógrafo a cubrir la prueba. Estuvieron Delfor Cabrera (venia de participar en los Juegos Olímpicos), Domingo Amaison, Mario Cutropia, Juan Carrizo, Raimundo Manquel (el cacique de las pampas), el marplatense Jorge Monin, Aguero Girón, y Nazario Araujo, que fue el ganador en una reñida competencia.
José Páez, un santiagueño de físico privilegiado picó en punta, pero a la altura del Grand Hotel ya lo había alcanzado el pelotón. Los famosos formaban un grupo compacto. En la segunda vuelta (eran cinco) por Independencia se le sumo el santiagueño Antonio López, ante la algarabía del numeroso público. Terminó quinto cumpliendo una excelente actuación entre lo más granado del atletismo argentino. En esa carrera la deuda pendiente fue el famoso Osvaldo Suárez, ya retirado, que había dado el sí, pero un problema de salud le impidió viajar a Santiago. Con el gordo Romero, llegada la madrugada nos abrazamos. Ya nos había felicitado el doctor Julio Cesar Castiglione. Misión cumplida. Fue la gran maratón, jamás superada.


Quién es el autor de esta nota
Alfredo Peláez

*Una necesariamente breve reseña de Alfredo Peláez, Fredy, dirá que fue desde muy joven periodista del diario El Liberal, como periodista de ese diario llegó a cubrir las carreras de Carlos Reuteman en varios lugares del mundo. De allí pasó a trabajar en el diario El Atlántico, propiedad del mítico Héctor Ricardo García, a quien conoció y trató. Luego volvió al pago, para ser Jefe de Redacción del nuevo Diario de Santiago del Estero y al cabo de poco tiempo volvió a Mar del Plata, donde vive actualmente.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Con el tiempo nos dimos cuenta que nuestro destino será correr detrás del objetivo y así transcurren la vida de cada uno como los años registrados en los archivos del Liberal. Por suerte habia quien las cuente como abrir la memoria del Diario para cubrirnos de anécdotas

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