Ir al contenido principal

1828 ALMANAQUE MUNDIAL Tolstoi

León Tolstói

El 9 de septiembre de 1828 nace León Tolstói en Yásnaia Poliana, autor de Guerra y paz, Ana Karénina y otras obras

El 9 de septiembre de 1828 nació León Nikoláievich Tolstói en Yásnaia Poliana, propiedad de su familia en la provincia rusa de Tula. Perteneciente a una antigua familia de la nobleza, quedó huérfano durante la infancia, estudió en la Universidad de Kazán, sirvió en el ejército, comenzó allí su carrera literaria y escribió después Guerra y paz, Ana Karénina y otras obras que lo convirtieron en una de las principales figuras de la literatura rusa.
Su nombre completo era Lev Nikoláievich Tolstói. Fue el cuarto de los cinco hijos del conde Nikolái Ilich Tolstói y de la princesa María Nikoláievna Volkónskaia. La muerte de su madre, ocurrida cuando tenía alrededor de dos años, y la de su padre, cuando contaba nueve, hicieron que él y sus hermanos quedaran al cuidado de distintos familiares.
La educación inicial transcurrió principalmente en el ámbito familiar. En 1844 ingresó en la Universidad de Kazán, donde estudió lenguas orientales y posteriormente Derecho. Los estudios no llegaron a completarse y en 1847 abandonó la universidad. De regreso en Yásnaia Poliana, intentó administrar las propiedades familiares y se interesó por mejorar las condiciones de los campesinos que trabajaban en ellas.
Una nueva etapa comenzó en 1851, cuando acompañó a su hermano Nikolái al Cáucaso y se incorporó al ejército. La experiencia militar le proporcionó material para sus primeros relatos y modificó su relación con la escritura. Durante la guerra de Crimea participó en la defensa de Sebastopol y publicó posteriormente los Relatos de Sebastopol, basados en aquellas experiencias.
El reconocimiento literario llegó en 1852 con Infancia, primera parte de una trilogía autobiográfica que continuaría con Adolescencia y Juventud. Los relatos publicados durante la década de 1850 lo incorporaron al ambiente literario de San Petersburgo y Moscú. Después de varios viajes por Europa, regresó a Yásnaia Poliana y abrió allí una escuela destinada a los hijos de los campesinos de la región.
El matrimonio con Sofía Andréievna Behrs se celebró en 1862. La pareja se instaló en Yásnaia Poliana y tuvo una numerosa familia. Durante esos años comenzó la redacción de Guerra y paz, novela ambientada en las guerras napoleónicas y publicada entre 1865 y 1869. La obra combinó personajes ficticios con acontecimientos y figuras históricas de la Rusia de comienzos del siglo XIX.
Otra de sus grandes novelas, Ana Karénina, apareció inicialmente por entregas entre 1875 y 1877 y fue publicada en forma de libro en 1878. La historia se desarrolla en la sociedad rusa de la época y sigue las relaciones de Ana, Alekséi Karenin y el conde Vronski, junto con la historia de Konstantín Lyovin. La novela incorporó cuestiones familiares, sociales, religiosas y relacionadas con la vida rural.
Una profunda transformación personal se produjo durante la década de 1870. Las preocupaciones religiosas, morales y sociales comenzaron a ocupar un lugar central en sus escritos. Publicó Confesión, Mi religión y otros textos en los que cuestionó las instituciones religiosas, la violencia, la propiedad privada y la organización social. También defendió una forma de vida basada en la sencillez, el trabajo y la resistencia no violenta.
Durante las últimas décadas de su vida continuó escribiendo novelas, relatos, ensayos y textos religiosos y políticos. Entre sus obras de ese período se encuentran La muerte de Iván Ilich, El reino de Dios está en vosotros, ¿Qué es el arte? y Resurrección, publicada en 1899. Su actividad intelectual atrajo visitantes y correspondencia desde distintos países, mientras Yásnaia Poliana permanecía como centro de su vida familiar y literaria.
A los 82 años, Tolstói abandonó en secreto su hogar en noviembre de 1910 acompañado por su médico y su hija menor. Durante el viaje enfermó de neumonía y fue trasladado a la estación ferroviaria de Astápovo, donde murió el 20 de noviembre de 1910.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

FELICIDAD Apología de la mortadela

"Cortá la bocha", de Raúl Cisterna Cambiar de gustos puede ser señal de progreso, pero hay placeres modestos que merecen acompañarnos toda la vida No ha tenido buena prensa la mortadela, pero la de antes, la que vendían en los almacenes de todo el norte, redonda e inmensa, sabrosa y siempre bien apreciada cuando habías pasado un día entero trabajando y llegabas a esos paradores del fondo de las ciudades o perdidos en medio de esos desiertos mágicos de esta fracción atroz de la Argentina. Es dicho popular que cuando una familia anda pelechando, lo primero que descubre es que hay otros gustos y así como cambia el auto –si es que lo tenía– por una camioneta de las grandes, pasa de la mortadela al salamín, que da más categoría. De paso alguno de la familia siempre podrá comentar que los de la Colonia Caroya son más ricos, dándoselas de entendido, de tipo corrido, con todo un mundo gourmet caminado. Mientras, nosotros, los que sabemos que quedaremos pobres para siempre, porque nos...

SILENCIO Los muertos que el Vaticano no ve

La Kaaba, en La Meca León XIV rechaza la pena capital en Estados Unidos, pero no condena el ajusticiamiento de inmigrantes pobres en La Meca Arabia Saudí ejecutó el miércoles 14 de octubre, en La Meca, a dos trabajadores bangladesíes de la limpieza, Nazrul Islam Abdul Basir y Siti Akhtar (mujer), condenados a muerte por un supuesto "acto inmoral" cometido dentro de una mezquita. Las autoridades saudíes no explicaron qué hicieron. Su gobierno se enteró por la agencia oficial saudí. Seis días después, la Santa Sede, que esa misma semana había condenado con dureza el fusilamiento anunciado de un preso en Estados Unidos, no había dicho una palabra sobre ambos ejecutados. El comunicado del Ministerio del Interior saudí afirma que un tribunal impuso la pena capital como tazir, una sanción cuya determinación queda a criterio judicial, por "la violación de la santidad del tiempo y del lugar". La sentencia fue confirmada por una instancia superior y una orden real autorizó s...

CAMINERAS Siga nomás

"Citroen", de Raúl Cisterna Tres casos de policías, vehículos, documentos y algunas historias que durante mucho tiempo formaron parte de los viajes La proliferación de automóviles y las carreteras interprovinciales trajeron al norte de la Argentina un gran negocio: las policías camineras. Eran casi siempre puestos policiales perdidos en la ruta, con un agente haciendo señas para detener el vehículo. Le preguntaban de dónde venía, adónde iba, cuál era el motivo del viaje. Pero no anotaban en ninguna parte, tampoco llevaban una estadística. En algunos lugares eran solamente un motivo para molestar a los transeúntes y en otras, una fuente de financiamiento de los que estaban de guardia. Unas eran más picantes que otras. Las de Tucumán eran famosas por la avidez, Salta no les daba mucha bolilla y las de Jujuy eran como las tucumanas, pero algo menos. Van tres casos en que el control policial fue burlado o les sacaron la lengua. Sucedió en la década del 90. Un conocido volvía en a...

CULPA No era mi problema

"Romano", de Raúl Cisterna Un funcionario romano reconstruye una decisión e intenta convencerse de que jamás pudo haber actuado distinto Estimado Cayo, tomo la pluma para narrarte una impresión de aquel tiempo. En ocasiones como hoy, no sé por qué recuerdo esos días y me pregunto si soy el mismo o me habré convertido quizás en otro. Ahora sé que no entraré en la historia, nadie leerá, en ninguna parte, nada acerca de lo que hice o lo que dejé de hacer, mi nombre no figurará para bien ni para mal, así lo ha dispuesto el destino. En tu misiva me has sugerido que abandone Roma, que haga una vida retirada, que adquiera una villa en las afueras, como han hecho muchos, y me marche de esta urbe caótica y atrozmente superpoblada. Pero me es imposible, necesito el ajetreo del día para vivir y el constante ruido de la noche para descansar. Esta ciudad no duerme jamás. Quizás por ello me sentí tan humillado cuando me destinaron como gobernador de aquel pueblo de pastores de cabras y ove...

TECNOLOGÍA La máquina no perdona

"Metálico", de Raúl Cisterna Inteligencia artificial, cuerpos metálicos y vehículos autónomos anuncian una humanidad, arrinconad a De la inteligencia artificial salen ideas plastificadas, redondas o cuadradas, pero nunca de esas que copian a las nubes, que van cambiando de apariencia: un rato con forma de pez, después son la cara de un tío lejano y, finalmente, se vuelven nada, como las que traemos desde la cuna los cristianos, ideas de talento natural, digamos. Una inteligencia artificial entrenada para eso le podría ganar al ajedrez a cualquiera, desde el aprendiz más bobo hasta el mismísimo campeón del mundo, pero le falta la emoción de saber que podría comerse la dama contraria si no fuera por ese peón maldito, o la tristeza de tener que tumbar al rey porque lo ve perdido. La máquina no perdona. Dicen que cuando se popularice terminará con el pecado original de la imaginación de los que sueñan despiertos y se imaginan mundos más allá de las estrellas o más aquí, con las p...