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| "Olaechea", de Raúl Cisterna |
Una crónica de antes, reflotada, corregida, aumentada y revisada, sin concesiones con lo políticamente correcto
Cuando más creía estar sumergido en las tinieblas, un tenue rayo de luz se coló entre los eucaliptos y llamó al día, para que volviera por el alba. A esa hora se olvidó de los momentos de angustia y sinsabor que lo acompañaban desde la tarde anterior, aguaitando esa desgracia que le dijeron que debía llegar pronto. Lo peor había sido cuando dieron las tres, las cuatro de la mañana, el reloj parecía detenido y por más que lo miraba a cada rato, sus agujas andaban más lentas que de costumbre.Caminó por la calle Olaechea, de Libertad a Alsina varias veces, creyendo que se acortaría la espera, y de a ratos sintió el rugir del león del zoológico. Se sonrió pensando en el zafarrancho que se armaría si un día quedaba la jaula abierta. ¿Guardaría memoria en la sangre de sus antepasados cazadores o se abatataría al verse repentinamente libre? Por lo que sabía, era posible que el león del parque fuera hijo, nieto y bisnieto de otros nacidos en cautiverio, por lo que le llevaría un buen tiempo adaptarse al campo orégano, para peor, en un lugar que no es su hábitat y sin las leonas, que son las que salen a buscar comida, según lo que había visto en la tele.Casi siempre, luego de pensar un rato en asuntos así, cuando miraba el reloj, las agujas parecían haber corrido más rápido. Había escrito alguna vez que el que toma un cortaplumas y talla su nombre y el de su novia en un eucalipto del parque, al menos cuando cambia la chica, debía borrar lo que escribió, no para reparar el daño sino para que otros no sigan su ejemplo.
Pero otra vez la sonrisa llegó a su rostro. Pensó que sería peor el remedio que la enfermedad, ya veía a generaciones de santiagueños buscando el tronco en el que escribieron “Mabel y Ángel” y abajo la fecha “4 de nov 1963”. O tal vez fuera posible un cuadro sinóptico, abajo podría decir “Mabel y Jorge”, después “Mabel y Ángel" y más abajo “Mabel, Jorge, Eduardo y Roberto” y en otro tronco“Mabel y la cuarta de Tucumán Radbi”.
La sonrisa se transformó en una carcajada solitaria.
En eso iba dándole vueltas a todo, y se hizo la mañana.
Juan Manuel Aragón
A 22 de septiembre del 2026, en La Ideal. Tomando un cafecito.
Ramírez de Velasco®



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