![]() |
| "Chito", de Raúl Cisterna |
Se me apareció en sueños, respondió preguntas, recordó viejas historias y terminó pidiendo vino, soda y asado
Anoche, en un sueño me visitó Chito. Por ratos estábamos frente a su negocio, en la España, por ratos en la plaza Belgrano y nos acordábamos de aquella bellísima fotografía del campanario de Santiago Apóstol, que le tacharon en el diario porque creían que no era representativa de La Banda. Nos reíamos porque, ¡amigo!, si esa foto no los representaba a los bandeños, entonces qué los iba a mostrar mejor.Estaba bien, rozagante, como sin preocupaciones. Me recordó que le habían sido perdonados sus pecados. Al final no eran tantos como él creía. En el sueño, al menos, me dijo que disfrutaba de la presencia de Dios, aunque no me iba a explicar qué era eso, porque no había forma de que alguien de aquí abajo lo entendiera.Le consulté sobre unos dramas que tengo. Fue muy específico en los consejos. Me dijo hacé tal y tal cosa, con mucha precisión. No anduvo con vueltas, como se espera que sea en un sueño ni se puso a divagar, sino que me explicó cómo tengo que obrar. Es obvio que no voy a contar lo que me indicó porque son cosas mías.
Quienes lo conocieron lo saben: fue por lejos el mejor cronista gráfico que ha tenido y tendrá la provincia, pero no se creía nada, no te miraba con la nariz levantada, no quería ser más que nadie. Su vida pasaba por otro lado: el periodismo, la familia, los amigos. Y las mujeres, claro.
Me contó que en el Cielo comprendió a los que le robaron aquella foto para presentar a un concurso a nombre de un novel fotógrafo porque necesitaban el premio para validarse ante la sociedad, que nunca los había querido. Si escribes esto, dales mis saludos a los que quedan, a los otros me los cruzo aquí arriba de vez en cuando.
Ahí donde está ahora también se hizo perdonar por mal pensado porque le truncaron aquella investigación que estaba haciendo en Añatuya y que, tal vez, hubiera completado el círculo: eso demostraría que la red que había traído al criminal nazi Josef Mengele a Santiago seguía operativa en la provincia tantos años después. “Quisieron que pasara como una anécdota curiosa, pero el asesinato que andaba investigando luego tuvo graves implicancias”, expuso. “¿Era nomás como sospechábamos?”, le pregunté. Miró para todos lados, como buscando estar solos, y me respondió: “Peor”.
—¿Por eso te querían hacer pasar por loco?
—Por eso.
Después me confesó que algunas madrugadas lo dejan pasear por La Banda, como leve recuerdo de un espectro vivo. Pero a esta altura del vals ya pocos lo reconocen. Me pidió que les dé sus saludos a los amigos y recordó que allá arriba suma puntos el que ayuda a los demás, la condición es que nadie se entere. En fin, lo de siempre.
Y, eso sí, me rogó encarecidamente que les diga a los dueños del Vasco que me fíen una parrillada completa, vino y soda, si quieren tener un lugarcito donde está él.
¡Mozo!
Juan Manuel Aragón
A 30 de septiembre del 2026, en la España. Pataconeando La Banda.
Ramírez de Velasco®



Un capo, Chito. Un excelente periodista deportivo, e investigativo. Y qué buen gusto para la gastronimía vernácula. Que bueno que la crónica de hoy, lo recuerde.
ResponderEliminarQue bueno Juan Manuel, este recuerdo.Que le abras una ventanita en la actualidad a gente que ya no está y que muchos conocimos.Me acuerdo que arriba en el Liberal había un estudio en el que hacíamos un programa para Canal 7 y todos los días a la mañana los cruzaba, siempre sonrientes con mucha camaradería entre ellos. Chito,Tití Cerbera, Cachin Díaz,Nazar, de deportes, El Coco Corbalan, el Chongo Reyes,El Ruso Peláez,Lucho Farías, el Negro Cejas.Seguramente me olvido d3 muchos aunque me gustaría mombrarlos a todos.Algunos trabajaban tambien en programas de radio, como Rody Montenegro que hacía deportes.A la mañana eramos compañeros en Radio Nacional y hacíamos notas a gente importante.con mucho conocimiento.Alli entrevisté varias veces, porque siempre le pedía que vuelva, a un señor alto,buen mozo elegante que escribía en el diario y firmaba como Sylvestre Aquino era ingeniero y periodista,Juan Manuel Aragón se llamaba.Era muy ameno y educativo hablar con él.Ni se te ocurra preguntarme en que año porque todavía me queda la coquetería suficienten para no acordarme.Ana Gomez
ResponderEliminar