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| El transporte público de pasajeros tiene quejas de adentro también |
Febrero de 2024 marca los sueldos, mientras crecen despidos, suspensiones, renuncias, reclamos y colectivos envejecidos
Mundo gremial
Hay trabajos en los que el tiempo parece haberse detenido. El de los choferes del transporte urbano santiagueño es uno de ellos: la escala salarial todavía tiene como referencia febrero de 2024, y se acumulan reclamos por adicionales impagos, despidos, suspensiones, falta de registración, cobertura ante accidentes y vehículos que ya llevan demasiados años encima.El problema alcanza a las empresas Pedro Francisco de Uriarte, San Cayetano, Decano, 9 de Julio, 27 de Junio, El Emperador, J.M.F., Mapo y San Felipe. En todas ellas, según los trabajadores, la escala mantiene un básico conformado de 737.000 pesos y una suma no remunerativa de 363.000 pesos.Los sueldos, en general, vienen siendo pagados en término. No ocurre lo mismo en todos lados: Decano y 27 de Junio los entregan en partes. Básico, presentismo, antigüedad y viáticos forman parte de lo que efectivamente se cobra.
Después aparece la letra chica, que suele pesar más que el recibo. Los choferes denuncian que no les pagan feriados, horas al 50 por ciento, horas extras ni horas nocturnas. Es decir, hay horas que parecen tener una particularidad: se trabajan, pero después cuesta encontrarlas en el bolsillo.
El uniforme tampoco aparece. Durante los últimos 20 años, aseguran los trabajadores, ninguna empresa entregó ropa de trabajo. Veinte años son bastante más que una temporada, incluso para una actividad acostumbrada a esperar.
Los números de los despidos tampoco son pequeños. Durante los últimos tres años quedaron afuera 25 trabajadores de la empresa Pedro Francisco de Uriarte, 50 de El Emperador, 40 de Decano y 15 de San Cayetano.
Otros directamente hicieron las valijas laborales. Durante el último año, 20 trabajadores de Pedro Francisco de Uriarte, 25 de Decano, 12 de San Cayetano y 7 de 9 de Julio renunciaron para seguir manejando colectivos, pero en Neuquén.
También hubo suspensiones. En Decano, El Emperador y Pedro Francisco de Uriarte alcanzaron entre 10 y 29 días. Para quien vive del sueldo, casi un mes sin trabajar no es precisamente una pausa administrativa.
Y después están los colectivos. Algunas unidades superan los diez años de antigüedad y otras pasan los 19. Los trabajadores sostienen que el mantenimiento es escaso y describen las condiciones como “muy precarias”.
A todo esto, se suman los cuestionamientos a la conducción de Roberto Fernández y a sus representantes en Santiago del Estero y en el Consejo Directivo Nacional de la Unión Tranviarios Automotor. Mientras tanto, los choferes siguen arriba de los colectivos, cobrando una escala que quedó congelada en 2024 y manejando unidades que, en algunos casos, son latas andantes.
Ramírez de Velasco®
Hay trabajos en los que el tiempo parece haberse detenido. El de los choferes del transporte urbano santiagueño es uno de ellos: la escala salarial todavía tiene como referencia febrero de 2024, y se acumulan reclamos por adicionales impagos, despidos, suspensiones, falta de registración, cobertura ante accidentes y vehículos que ya llevan demasiados años encima.El problema alcanza a las empresas Pedro Francisco de Uriarte, San Cayetano, Decano, 9 de Julio, 27 de Junio, El Emperador, J.M.F., Mapo y San Felipe. En todas ellas, según los trabajadores, la escala mantiene un básico conformado de 737.000 pesos y una suma no remunerativa de 363.000 pesos.Los sueldos, en general, vienen siendo pagados en término. No ocurre lo mismo en todos lados: Decano y 27 de Junio los entregan en partes. Básico, presentismo, antigüedad y viáticos forman parte de lo que efectivamente se cobra.
Después aparece la letra chica, que suele pesar más que el recibo. Los choferes denuncian que no les pagan feriados, horas al 50 por ciento, horas extras ni horas nocturnas. Es decir, hay horas que parecen tener una particularidad: se trabajan, pero después cuesta encontrarlas en el bolsillo.
El uniforme tampoco aparece. Durante los últimos 20 años, aseguran los trabajadores, ninguna empresa entregó ropa de trabajo. Veinte años son bastante más que una temporada, incluso para una actividad acostumbrada a esperar.
Los números de los despidos tampoco son pequeños. Durante los últimos tres años quedaron afuera 25 trabajadores de la empresa Pedro Francisco de Uriarte, 50 de El Emperador, 40 de Decano y 15 de San Cayetano.
Otros directamente hicieron las valijas laborales. Durante el último año, 20 trabajadores de Pedro Francisco de Uriarte, 25 de Decano, 12 de San Cayetano y 7 de 9 de Julio renunciaron para seguir manejando colectivos, pero en Neuquén.
También hubo suspensiones. En Decano, El Emperador y Pedro Francisco de Uriarte alcanzaron entre 10 y 29 días. Para quien vive del sueldo, casi un mes sin trabajar no es precisamente una pausa administrativa.
Y después están los colectivos. Algunas unidades superan los diez años de antigüedad y otras pasan los 19. Los trabajadores sostienen que el mantenimiento es escaso y describen las condiciones como “muy precarias”.
A todo esto, se suman los cuestionamientos a la conducción de Roberto Fernández y a sus representantes en Santiago del Estero y en el Consejo Directivo Nacional de la Unión Tranviarios Automotor. Mientras tanto, los choferes siguen arriba de los colectivos, cobrando una escala que quedó congelada en 2024 y manejando unidades que, en algunos casos, son latas andantes.
Ramírez de Velasco®



TODO seguirá igual, hasta que un día algún "iluminado" libere el transporte público urbano y se abran fuentes de trabajo genuinas para muchas personas sin la intervención del Estado y además los pobres rehenes de los pasajeros, POR FIN puedan acceder un servicio digno luego de décadas más décadas de esclavitud de los Intendentes y sus bandas de Concejales.
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