"Mate y venga", de Raúl Cisterna Dulces, amargos, termos, porongos y bombillas, una vieja costumbre atraviesa diferencias irreconciliables Por comodidad le decimos “mate” a la infusión de una planta originaria de las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y el curso superior del Uruguay. Lo tomamos poniendo un leve puñado de yerba mate (Ilex paraguariensis) sobre el agua y colándolo luego. También llenamos una calabaza de unos 200 centímetros cúbicos con esas hojas, previamente secadas, cortadas y molidas; luego le echamos agua caliente por un agujero que habremos tenido el tino de hacerle al recipiente, casi siempre un porongo (Lagenaria siceraria), y lo bebemos con una pajita o sorbete de metal, que llamamos bombilla. Es parte de uno de los desayunos más extendidos en la Argentina. Se ingiere también en el Uruguay, sur del Brasil, Bolivia, Chile y dicen que ha llegado a la convulsa Siria, de la mano de nacionales de aquel país que viven aquí. Hace un tiempo también hubo notic...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero