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1964 ALMANAQUE MUNDIAL Cansinos

Rafael Cansinos Assens

El 6 de julio de 1964 muere Rafael Cansinos Assens, escritor, poeta, novelista, ensayista, crítico literario, hebraísta y traductor

El 6 de julio de 1964 murió Rafael Cansinos Assens en Madrid. Fue un escritor sevillano nacido el 24 de noviembre de 1882. Se trasladó con su familia a la capital en 1898 tras la muerte de su padre, Manuel Cansino de la Vega. Vivió allí hasta el final de sus días, donde desarrolló una extensa carrera como poeta, novelista, ensayista, crítico literario, hebraísta y traductor. Dirigió tertulias, impulsó el ultraísmo y produjo una obra prolífica que abarcó desde salmos modernistas hasta traducciones monumentales.
Nació en la calle Tinaja número 7 de Sevilla, hijo de Manuel Cansino de la Vega y Dolores Assens Rodríguez. Recibió el bautismo con varios nombres en la parroquia de San Martín. Su madre, ferviente católica, lo educó en un ambiente religioso, junto a sus hermanas María Josefa y María del Pilar. La familia atravesó dificultades económicas tras enviudar. En Sevilla cursó estudios en los Escolapios y el Instituto, donde destacó en latín, francés y retórica, y comenzó a escribir versos inspirados en Bécquer y Espronceda.
Llegó a Madrid el 10 de enero de 1898, a los quince años, y se instaló con su familia en barrios como Trafalgar y Monteleón. Colaboró desde joven en revistas como El Arte, Vida Nueva y El País. Participó en tertulias modernistas y conoció a figuras como Francisco Villaespesa, Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y los Machado. Publicó sus primeros textos en Helios, Revista Latina y Renacimiento. En 1914 apareció su primer libro, El candelabro de los siete brazos (salmos), de corte modernista.
Lideró la tertulia del café Colonial y compartió influencias creacionistas con Vicente Huidobro. En 1918-1919 impulsó el ultraísmo junto a Guillermo de Torre, Adriano del Valle, Xavier Bóveda e Isaac del Vando-Villar. El manifiesto ultraísta vio la luz en las revistas Cervantes y Grecia, y se consolidó en Ultra, publicada entre 1921 y 1922. Dirigió Cervantes y abandonó el periodismo diario en 1919 para dedicarse plenamente a la literatura. Entre los asistentes a sus tertulias figuró un joven Jorge Luis Borges.
Publicó novelas como El pobre Baby (1914), La encantadora (1916), El eterno milagro (1918), La madona del carrusel (1920) y El movimiento V. P. (1921), esta última con retrato irónico de las vanguardias. Editó ensayos y crítica en Poetas y prosistas del novecientos (1918), La nueva literatura (cuatro volúmenes entre 1917 y 1927), Los temas literarios y su interpretación (1924) y otros títulos sobre estética, literatura y temas judíos. Escribió regularmente en La Correspondencia de España y La Libertad.
Desarrolló un profundo interés por el judaísmo a partir de sus orígenes familiares conversos. Mantuvo relación con la comunidad judía madrileña en torno a Max Nordau y tradujo en 1919 Bellezas del Talmud. Escribió obras como España y los judíos españoles (1920) y Las luminarias de Hanukah (1924). Dominaba varios idiomas y vertió al español textos de Turguéniev, Tolstói, Gorki, Dostoievski, Goethe, Schiller, Balzac y Andréiev.
Durante la Guerra Civil redactó diarios en múltiples lenguas. Tras el conflicto, fue "depurado" y perdió el carné de prensa. Se dedicó intensamente a la traducción para Editorial Aguilar, donde completó obras enteras de grandes autores. Realizó la primera traducción directa y completa del árabe de Las mil y una noches en tres tomos, con extensa introducción, y del Corán. Publicó también una Antología de poetas persas.
Convivió durante años con Josefina Megías Casado, que murió en 1946, y luego con su hermana Pilar, muerta en 1949. En 1950 contrajo matrimonio con Braulia Galán, quien lo acompañó hasta el final. En 1958 nació su hijo Rafael Manuel. Vivió de forma nocturna en su domicilio de la calle Menéndez Pelayo, trabajando hasta altas horas. Finalizó la traducción de las obras completas de Balzac poco antes de su muerte a los 81 años.
Recibió distinciones como correspondiente de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras en 1915, el premio Castillo de Chirel de la RAE en 1925 y las Palmas Académicas francesas en 1926. Su archivo personal, con decenas de miles de documentos, se conservó gracias a su viuda. Fue enterrado en el cementerio de San Justo.
Ramírez de Velasco®

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