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| Darío, el rey persa |
El 29 de septiembre de 522 a. de C. Darío I llega al poder luego de matar a Gaumata, supuesto mago
El 29 de septiembre de 522 a. de C., según la inscripción que hizo grabar Darío I en Behistún, el noble persa llegó al poder tras matar a Gaumata, un mago medo al que presentó como usurpador que se había hecho pasar por Bardiya, hermano menor de Cambises II e hijo de Ciro el Grande. La acción ocurrió en una fortaleza situada en Media y permitió a Darío proclamarse rey.Cambises II, hijo de Ciro, había sucedido a su padre y gobernaba el Imperio aqueménida cuando emprendió la conquista de Egipto. Mientras estaba en campaña, surgió en el corazón del imperio una crisis sucesoria. Darío sostuvo después que Cambises había ordenado secretamente la muerte de su hermano Bardiya para impedir una disputa por el trono.La versión de Darío relataba que un mago llamado Gaumata aprovechó la situación para reclamar la corona. Según la inscripción de Behistún, conocía la muerte de Bardiya y adoptó su identidad. Consiguió hacerse reconocer como rey y gobernó durante varios meses sobre Persia, Media y otras provincias del imperio. La fecha que la inscripción proporciona para su ascenso es el 1 de julio de 522 a. de C.
La noticia de la usurpación provocó una conspiración entre nobles persas. Darío, perteneciente a una rama de la aristocracia aqueménida, reunió a otros seis grandes personajes para enfrentarse al supuesto impostor. La tradición registrada por Heródoto también conserva el recuerdo de un grupo de siete conjurados, aunque existen diferencias entre su relato y la narración oficial de Darío sobre los acontecimientos y sus protagonistas.
El enfrentamiento decisivo se produjo en Sikayauvatiš, localidad situada en el distrito de Nisaia, en Media. Darío afirmó que llegó acompañado solamente por unos pocos hombres y que allí mató personalmente a Gaumata y a los principales seguidores del mago. La inscripción fecha la acción en el décimo día del mes Bāgayādiš, equivalente al 29 de septiembre de 522 a. de C.
La muerte del usurpador no significó el final de las dificultades. Varias regiones del imperio se rebelaron contra el nuevo monarca, y durante los meses siguientes Darío tuvo que combatir levantamientos en Babilonia, Media, Persia, Armenia, Elam y otras zonas. La inscripción de Behistún presenta esas campañas como una cadena de victorias destinadas a restablecer la autoridad central.
La legitimidad de Darío dependía también de su explicación sobre el origen de la crisis. En Behistún afirmó que el reino había sido arrebatado a su dinastía y que él lo había recuperado. Aseguró asimismo que Gaumata había destruido santuarios y confiscado tierras, ganado, viviendas y propiedades, y que después de su victoria restituyó esos bienes a sus antiguos poseedores.
La figura de Bardiya quedó así vinculada a uno de los episodios más discutidos de la historia aqueménida. Darío sostuvo que el verdadero hijo de Ciro había sido asesinado antes de la aparición de Gaumata. Sin embargo, las fuentes antiguas no coinciden plenamente. Heródoto, Ctesias y la inscripción real ofrecen relatos diferentes sobre la muerte de Bardiya, la identidad del pretendiente y las circunstancias de la sucesión.
En la inscripción rupestre, Darío hizo representar su victoria mediante una escena en la que aparece ante una fila de cautivos y con una figura tendida bajo sus pies, asociada tradicionalmente con Gaumata. El texto fue redactado en persa antiguo, elamita y babilonio, y enumeró las rebeliones enfrentadas durante los primeros años del reinado. El monumento quedó emplazado en una ruta estratégica de Media.
Darío consolidó finalmente el poder y gobernó el Imperio aqueménida hasta su muerte en 486 a. de C. Durante su reinado organizó administrativamente los extensos territorios heredados, desarrolló vías de comunicación, impulsó grandes obras monumentales y continuó las campañas militares.
Ramírez de Velasco®


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