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| Belén |
El 1 de octubre de 1901 erigen en Belén, Catamarca, una pirámide que honra a Bartolomé de Olmos y Aguilera
El 1 de octubre de 1901 se erigió en la plaza principal de Belén, Catamarca, una pirámide para honrar al presbítero Bartolomé de Olmos y Aguilera, considerado fundador de la población. El monumento fue levantado en el espacio que posteriormente llevaría su nombre y quedó asociado a la historia de la ciudad. En el siglo XVII Olmos y Aguilera solicitó tierras para establecer población y promovió la devoción a Nuestra Señora de Belén. La documentación local, sin embargo, registra una diferencia de fechas: una guía turística municipal señala que la pirámide fue inaugurada el 12 de octubre de 1902, mientras otras efemérides consignan su erección el 1 de octubre de 1901.La historia de Belén estaba vinculada desde el siglo XVII con los sucesivos intentos de establecer poblaciones permanentes en el oeste de la actual Catamarca. El presbítero Bartolomé de Olmos y Aguilera ejercía como cura y vicario de San Juan Bautista de la Ribera de Londres y atendía una extensa jurisdicción. En 1678 solicitó al gobernador del Tucumán, José de Garro, una merced de tierras en el valle de Famayfil para establecer allí una población.La fundación de Belén quedó tradicionalmente fijada el 20 de diciembre de 1681. El nombre elegido estuvo relacionado con la devoción del sacerdote por la Virgen de Belén y con el santuario dedicado a esa advocación. Olmos y Aguilera también vinculó las tierras con Nuestra Señora de Belén, a la que cedió derechos y cuya administración quedó asociada a la Iglesia. La historia posterior de esas tierras dio lugar a documentos, litigios y distintas interpretaciones sobre la propiedad y su destino.
Durante su actividad religiosa, Olmos y Aguilera tuvo a su cargo una región considerable. Las referencias históricas lo describen atendiendo territorios que comprendían los actuales departamentos de Belén, Santa María, Tinogasta, Pomán y Andalgalá. Aquella tarea se desarrollaba cuando las comunicaciones eran difíciles y los desplazamientos se hacían con animales de carga. También intervino en la organización religiosa y social de los vecinos establecidos en torno al valle.
La memoria del sacerdote quedó incorporada a la identidad urbana de Belén. La plaza principal adoptó posteriormente el nombre de Plaza Bartolomé de Olmos y Aguilera y pasó a ser el principal paseo público de la ciudad. En su espacio central se conservó la pirámide levantada en su homenaje, acompañada con el tiempo por otros monumentos, bustos, una fuente y placas conmemorativas.
La construcción del monumento respondió a una práctica extendida durante el siglo XIX y comienzos del XX: colocar en los espacios públicos obras destinadas a recordar a fundadores, gobernantes, militares y figuras vinculadas con el origen de las ciudades. En Belén se eligió una estructura piramidal para recordar al sacerdote que la tradición histórica local identificaba como fundador. La obra pasó así a integrarse físicamente con la plaza y con la circulación cotidiana de la población.
Una inscripción colocada décadas después precisó el sentido del monumento. Según la guía histórica y cultural del departamento, el 20 de diciembre de 1943, al cumplirse el 262.º aniversario de la fundación de Belén, se incorporó a una de sus caras una placa que indicaba que el monumento había sido levantado por el pueblo en memoria del cura Bartolomé de Olmos y Aguilera, a quien atribuía la fundación de la ciudad el 20 de diciembre de 1681.
La fecha de 1901 aparece en recopilaciones de efemérides catamarqueñas, que consignan específicamente que el 1 de octubre de aquel año se erigió una pirámide en la plaza principal de Belén en honor a su fundador. Esa referencia convive con la información de la guía municipal, que ubica la inauguración el 12 de octubre de 1902. La diferencia puede explicarse por la separación entre la construcción o erección del monumento y su posterior inauguración formal.
Con el paso de las décadas, la plaza fue incorporando nuevos elementos sin perder la presencia de la pirámide. Allí se encuentran, según la descripción municipal, bustos dedicados a Manuel Belgrano y José de San Martín, un monumento a la Madre, un Jardín a la Memoria, un Monumento a la Vida y la propia pirámide dedicada a Olmos y Aguilera. El lugar también es utilizado para actos patrióticos, actividades culturales y reuniones comunitarias.
La pirámide continúa ocupando el centro de la Plaza Olmos y Aguilera, frente al templo dedicado a Nuestra Señora de Belén. Su presencia permite identificar en el espacio urbano el nombre de Bartolomé de Olmos y Aguilera, sacerdote cuya actuación en el siglo XVII quedó ligada a la instalación definitiva de la población y a la organización religiosa del lugar. Las fuentes turísticas e históricas de Belén mantienen esa vinculación al describir el monumento como homenaje al fundador.
Ramírez de Velasco®


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