| Mate de Luna y Rivadavia, Catamarca |
El 12 de octubre de 1908, el mayor Gumersindo Ruiz Díaz fue muerto de un balazo por el capitán José Calderón, su íntimo amigo
El 12 de octubre de 1908, el mayor Gumersindo Ruiz Díaz fue asesinado de un balazo por el capitán José Calderón, su íntimo amigo, en una habitación del Regimiento 17 de Infantería, instalado entonces en un edificio de la calle Rivadavia de la ciudad de Catamarca. El crimen, atribuido a una cuestión de honor, estremeció a la guarnición y quedó registrado entre los episodios más singulares de la historia militar catamarqueña de comienzos del siglo XX.Gumersindo Ruiz Díaz ocupaba el cargo de segundo jefe del Regimiento 17 de Infantería. La unidad militar había sido creada por una ley nacional de 1905 y se había establecido en Catamarca en abril de 1907. El teniente coronel Salvador Martínez Urquiza fue su primer jefe, mientras Ruiz Díaz desempeñó la segunda jefatura.El escenario del crimen era, por entonces, uno de los espacios vinculados con la nueva presencia del Ejército en la capital catamarqueña. El Regimiento 17 había comenzado su actividad en un inmueble situado en Rivadavia esquina Mate de Luna, antes de contar con instalaciones definitivas. Allí convivían oficiales y soldados, en una rutina marcada por la disciplina, los servicios de guarnición y la vida cotidiana de la unidad.
Calderón y Ruiz Díaz mantenían una relación de amistad que hacía todavía más inesperado el desenlace. El capitán era un oficial subordinado del mayor y ambos pertenecían al mismo cuerpo militar. Sin embargo, una disputa vinculada con el honor llevó la relación personal hasta un punto irreversible. La cuestión, según los registros que consignaron el episodio, terminó resolviéndose con un arma de fuego.
En aquella habitación del cuartel, Calderón tomó un revólver y disparó contra Ruiz Díaz. El proyectil alcanzó al mayor, que cayó herido de gravedad. La proximidad entre los protagonistas y el lugar elegido para la agresión hicieron que el episodio adquiriera una particular resonancia dentro de la guarnición. La muerte se produjo como consecuencia de aquel disparo, y el asesinato quedó inmediatamente ligado al nombre de ambos oficiales.
La noticia tuvo repercusión en la prensa de la época. Una referencia histórica cita una nota publicada por Caras y Caretas el 17 de octubre de 1908, apenas quince días después del asesinato. El caso apareció en un contexto en el que se discutían las relaciones de autoridad dentro del Ejército y los problemas derivados del trato entre superiores y subordinados.
El episodio adquirió así una dimensión que excedió el ámbito de la guarnición catamarqueña. La investigación histórica que recuperó el caso señala expresamente que el asesinato de Ruiz Díaz fue considerado un ejemplo de las tensiones existentes incluso entre oficiales. El hecho quedó relacionado con cuestiones de autoridad, disciplina y trato que preocupaban a sectores de la institución militar durante aquellos años.
Poco después del asesinato, el debate sobre la disciplina militar volvió a ocupar espacio en publicaciones vinculadas con el Ejército. En diciembre de 1908, la Revista del Círculo Militar reprodujo conceptos de un discurso pronunciado por el general Aguirre en el Colegio Militar, en el que se destacaba la importancia del buen trato a los soldados. La referencia apareció apenas semanas después del caso Calderón-Ruiz Díaz.
La muerte de Ruiz Díaz ocurrió apenas un año y medio después de la instalación del Regimiento 17 en Catamarca. La unidad había llegado a la provincia en un momento de expansión y reorganización del Ejército argentino. Su primera ubicación fue precisamente un inmueble de Rivadavia esquina Mate de Luna, donde comenzó a funcionar la nueva organización militar antes de contar con instalaciones propias.
Para entonces, Ruiz Díaz había adquirido una posición destacada dentro del regimiento y participaba de la organización de la unidad desde sus primeros tiempos en Catamarca. El asesinato cometido por Calderón, un oficial que además era su amigo, quedó incorporado a la historia de aquella guarnición y a los registros de la vida militar argentina de comienzos del siglo XX.
Ramírez de Velasco®


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