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| Amnistía Internacional |
El 1 de octubre de 1962 se funda Amnistía Internacional, surgida de una campaña iniciada por el abogado británico Peter Benenson
El 1 de octubre de 1962 se fundó Amnistía Internacional, organización surgida de una campaña iniciada el año anterior por el abogado británico Peter Benenson para defender a gente encarcelada por sus convicciones. El movimiento había nacido con un artículo publicado en The Observer, creció rápidamente mediante grupos de voluntarios en distintos países y comenzó a investigar casos de presos de conciencia. Con el tiempo amplió su actividad hacia la tortura, las ejecuciones, las desapariciones, los conflictos armados y la discriminación, mientras también recibió críticas por supuesta parcialidad, por la selección de determinados conflictos y por algunas posiciones políticas adoptadas en décadas posteriores.El origen se remontaba al 28 de mayo de 1961, cuando The Observer publicó "The Forgotten Prisoners", un artículo firmado por Benenson después de conocer el encarcelamiento de dos estudiantes portugueses que habían brindado por la libertad en un restaurante de Lisboa. Portugal estaba entonces gobernado por António de Oliveira Salazar, cuyo régimen mantenía restricciones sobre las libertades políticas. Benenson propuso una campaña internacional para conseguir la liberación de seis personas encarceladas por sus opiniones o creencias.La respuesta superó las expectativas. El llamado fue reproducido por periódicos de varios países y comenzaron a formarse grupos de voluntarios dispuestos a escribir cartas a gobiernos y autoridades judiciales. En julio de 1961 se celebró en Luxemburgo una reunión internacional con representantes de varios países europeos y de Estados Unidos. Allí se avanzó en la organización permanente de la campaña, que dejó de ser una iniciativa periodística de duración limitada.
Durante los primeros años se estableció el concepto de "preso de conciencia", aplicado a personas privadas de libertad por sus convicciones políticas, religiosas o de otro tipo que no hubieran utilizado ni propugnado la violencia. Se recopilaron expedientes, se enviaron observadores a procesos judiciales y se solicitaron mejores condiciones penitenciarias y juicios justos. En 1962, uno de los representantes de la organización asistió como observador al juicio de Nelson Mandela en Sudáfrica.
La estructura internacional siguió creciendo y comenzó a trabajar sobre violaciones cometidas tanto por gobiernos autoritarios como por Estados con sistemas políticos diferentes. Las investigaciones incluyeron torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, presos políticos y restricciones a la libertad de expresión. Posteriormente se incorporaron asuntos relacionados con refugiados, violencia contra las mujeres, derechos de los homosexuales, pena de muerte, empresas y derechos económicos y sociales.
La expansión también modificó el perfil de Amnistía Internacional. La organización dejó de concentrarse exclusivamente en presos de conciencia y pasó a formular posiciones sobre conflictos y políticas públicas. Esa evolución generó críticas de quienes consideran que se apartó del objetivo original y adoptó una agenda política o ideológica más amplia. Sus defensores sostienen, en cambio, que las nuevas áreas corresponden a la evolución del concepto internacional de derechos humanos.
Uno de los cuestionamientos más persistentes ha sido la supuesta falta de equilibrio en el tratamiento de determinados países y conflictos. Israel ha sido uno de los casos más controvertidos. En 2022, Amnistía publicó un extenso informe en el que afirmó que las políticas israelíes hacia los palestinos constituían un sistema de apartheid. Israel rechazó esa conclusión y acusó a la organización de aplicar un criterio sesgado. Amnistía sostuvo que había utilizado legislación, documentos oficiales, investigaciones anteriores, testimonios y análisis jurídico internacional para fundamentar sus conclusiones.
También se le ha reprochado que determinadas investigaciones no otorguen una atención equivalente a abusos cometidos por actores no estatales o por gobiernos considerados adversarios de Occidente. La organización sostiene que investiga las violaciones independientemente de quién las cometa y que sus informes responden a la disponibilidad de información y a las prioridades establecidas por sus equipos de investigación. En sus trabajos sobre Israel y los territorios palestinos, por caso, afirma haber utilizado documentación de organismos de Naciones Unidas, organizaciones israelíes y palestinas y otras entidades internacionales.
Las cuestiones internas también han provocado controversias. En 2026, Amnistía Internacional retiró en el Reino Unido un documento que había incluido a 117 organizaciones dentro de un denominado "ecosistema antiderechos", después de recibir fuertes críticas de grupos de mujeres y organizaciones vinculadas con posiciones feministas críticas de determinadas políticas sobre sexo y género. La organización presentó posteriormente disculpas y anunció revisiones internas. El episodio reavivó las acusaciones de quienes consideran que algunas de sus posiciones actuales pueden entrar en tensión con la defensa de la libertad de expresión que caracterizó sus primeros años.
Otro aspecto discutido ha sido su financiación. Amnistía sostiene que su independencia constituye un principio fundamental y que la mayoría de sus ingresos procede de donaciones de particulares. Según sus datos publicados, en 2023 recibió 370 millones de euros, de los cuales el 72 por ciento procedió de donaciones periódicas de particulares, mientras que las subvenciones representaron el 8 por ciento. La organización afirma que no permite que sus financiadores determinen sus objetivos ni sus posiciones.
Ramírez de Velasco®


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