Cortando pimiento Un detalle pequeño vuelve al presente un legado que es una manera de leer, preguntar, observar y nombrar Ni un solo día he dejado de recordar a mi tata. Si la vida pasa triste, lo tengo presente; y si todo es alegría y el mundo me sonríe, lo mismo. Pienso en lo que diría si viera algo de lo que sucedió después de que se mandara a mudar para siempre, este noviembre que está por llegar, hace veintiún años. En ocasiones me acuerdo de algún detalle, no de grandes hazañas y proezas, porque fue un hombre común, que pasó por el mundo de forma bastante regular, diría, con sus cosas, porque todos las tenemos, y sus convicciones, como el nacionalismo, la religión, la guitarra, y algunas ideas del hombre frente al poder que he guardado, no muy cultivadas tal vez, pero siempre presentes. Hoy me estuve acordando de un detalle mínimo, una anécdota que pinta su amor por las palabras exactas. Un mediodía estábamos en la cocina de casa: él leía y yo picaba verdura para un guiso. En es...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero