Lluvia Un buen día una compañera de trabajo se decidió a contar un asunto oscuro que le había sucedido cuando joven La historia es triste, dura. Por más que quiera florearla, no me salen las palabras como debieran. Le sucedió a una amiga más que cuarentona y todavía soltera que, entre risas, en la tienda, suele jactarse de sus anécdotas de amor para que las otras chicas y los de administración se admiren. No sé por qué me contó lo suyo una mañana en que llovía a cántaros desde temprano y escaseaban los clientes. —Así como me ves, mal hablada, una vez tuve novio. En ese tiempo yo era una pinturita, partía la tierra, ¡ja, ja, ja! Él trabajaba de mozo en un restaurante. Nos habíamos conocido un sábado. Me sacó a bailar, me habló lindo. El martes me vino a buscar a la salida y el domingo siguiente ya andábamos entreverados en su casa. Vivía solo, en el barrio Centenario. Me presentó a la hermana, que vivía en La Banda, y una tarde que vinieron los padres, que eran del campo, comimos en la ...
No creo que los lectores de Ramírez de Velazco debamos sentir vergüenza por las ridiculeces que esta gente comete. Toda la realeza europea está devaluada y deshilachada por daño auto-infligido.
ResponderEliminarLos de afuera somos de palo.
AHHHH ¡¡¡Y ESTA FOTO LA TOMÓ EL PERIODISMO DE INODORO,PERODISQUEAN PARA EL CU......
ResponderEliminar¿QUIEN SACO LA FOTO?,UN PERIODISTA?
ResponderEliminar