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Mostrando las entradas etiquetadas como Selfie

FLEQUILLO Todo estaba en la foto

"Selfie", acuarela de Raúl Cisterna Cada detalle parece inocente hasta que la desaparición obliga a mirar la imagen de otra manera Bajo el flequillo se adivina una niña simpática. El celular, en escorzo y en primer plano, la apunta directamente desde arriba. La moda es el picado con los detalles contra el piso. Los manuales de fotógrafos periodísticos solían indicar: las fotos tomadas desde arriba muestran a todos como pobres. Si la imagen es tomada desde abajo, el Cielo es el límite. Misma persona, distinta perspectiva. Como si la humanidad hubiera aprendido de repente los límites de su pequeñez, las imágenes con el teléfono móvil se sacan siempre sosteniendo el aparato por encima del rostro. Detrás hay una pared descascarada, de ladrillos o bloques de cemento. Por ahí aparecen las chapas de un asentamiento precario. La pobreza vuelve desde el espejo con una cama, una heladera con imanes, una silla con ropa. En un primer vistazo aparenta 18, 20 años, no mucho más. Pero tiene...

ESPAÑA La selfie del momento

  La foto Hace unos días, un grave accidente ferroviario cerca de Córdoba, España, dejó decenas de muertos y cientos de heridos. Dos trenes de alta velocidad chocaron de frente. El rey de España, Felipe VI, llegó al lugar junto a su esposa, doña Letizia Ortiz. Y… se tomó una selfie. Diga si no es un signo de este tiempo. Ramírez de Velasco®

MODA Rehén del colonialismo

Colonialismo (ilustración) Algunas palabras que nos impone la modernidad, antiguamente tenían otras, más eufónicas y, sobre todo más nuestras, pero el tontaje manda Es una vieja conversación: cuando salió “Twitter”, muchos que hablan en español creyeron que no tendría mucha andadura. Puede sonar muy lindo el nombre en inglés, pero aquí se oye ridículo, tuiter, tuitiar (tuirer pronuncian más o menos, los que saben inglés). Todo muy mariconazo parece, si quiere la verdad. Pero al toque a quienes la usaban les empezaron a decir tuiteros, idearon el verbo tuitear y, consciente o inconscientemente, se enamoraron de la palabreja, vea usted. Como que primero la emplean por esnobismo, para mostrar que están en la novedad, en la pomada como quien dice y ahora ya es tan común que no se les cae de la boca. Bien por ellos, que se enamoran de todos los términos recién llegados del lado del mundo que habla en cualquier idioma que no sea español. Antes, o después quizás, largaron allá la palabra self...