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| Alfredo Grosso |
El 4 de agosto de 1960 muere Alfredo Grosso, historiador y docente, autor de influyentes manuales escolares
El 4 de agosto de 1960 murió Alfredo Bartolomé Grosso. Fue historiador y docente, autor de influyentes manuales escolares que moldearon la enseñanza de la historia nacional en varias generaciones de estudiantes durante la primera mitad del siglo veinte. Nacido en el siglo XIX, dedicó su existencia a la investigación documental, la gestión educativa y la sistematización de los procesos independentistas y de organización constitucional de la República Argentina. Dejó una extensa producción bibliográfica adoptada de forma oficial por los principales establecimientos de enseñanza secundaria, normal y comercial de todo el país.
Nació el 15 de agosto de 1867 en Mercedes, Corrientes, mientras se consolidaba el Estado nacional y de expansión del sistema educativo público bajo el influjo de la Ley 1420. Los estudios superiores los cursó en la Universidad de Buenos Aires, y obtuvo las credenciales académicas necesarias para incorporarse rápidamente a la docencia en prestigiosas instituciones de la Capital Federal. Desde su juventud mostró un marcado interés por la metodología de la enseñanza y por la necesidad de proveer a las aulas de herramientas didácticas rigurosas y accesibles.La carrera docente se inició en el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Escuela Normal de Profesores. Allí detectó la escasez de textos escolares adaptados a los nuevos programas oficiales de historia. Ante esta carencia, asumió la tarea de redactar manuales que combinaran la precisión del dato archivístico con una estructura pedagógica clara y ordenada cronológicamente. Un inmediato reconocimiento por parte de las autoridades del Consejo Nacional de Educación coronó este esfuerzo debido a la claridad de su prosa y la organización de sus contenidos.
A comienzos de la centuria pasada vio la luz su obra más célebre, titulada "Curso de Historia Nacional", volumen que fuera referencia obligatoria para los estudiantes de los colegios nacionales y escuelas normales. La estructura de este texto se organizó a través de unidades temáticas bien definidas, incorporando mapas explicativos, retratos de próceres y resúmenes sinópticos al final de cada apartado para facilitar la fijación de los conocimientos. Periódicamente actualizó esta obra para incorporar los nuevos hallazgos de la Junta de Historia y Numismática Americana, de la cual formó parte.
Su labor intelectual también se extendió a la redacción de textos enfocados en la historia americana y en la instrucción cívica, respondiendo a las reformas curriculares que buscaban fortalecer la identidad ciudadana y el conocimiento geopolítico de la región. De manera frecuente colaboró en revistas pedagógicas de la época, discutiendo métodos de evaluación y la importancia de la enseñanza de las ciencias sociales en la formación de los futuros maestros. Diversos cargos directivos dentro del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública ocuparon sus años maduros, supervisando la aplicación de los planes de estudio en el interior del país.
Una estrecha relación lo unió a destacadas figuras de la intelectualidad de su tiempo, como Ricardo Levene y Bartolomé Mitre, compartiendo el enfoque metodológico basado en la consulta directa de las fuentes y documentos originales del Archivo General de la Nación. En congresos internacionales de historia y en debates públicos sobre la neutralidad de los textos escolares ante los acontecimientos políticos contemporáneos participó activamente. Una narrativa histórica centrada en los grandes hitos institucionales y militares que dieron origen a la organización de la república fue siempre su principal línea de defensa.
Numerosas distinciones de instituciones culturales del país y del exterior llegaron a sus manos por su contribución a la divulgación del pasado rioplatense y la formación de la juventud. Importantes colecciones de documentos, folletos rioplatenses y libros de su biblioteca personal fueron donadas a instituciones académicas públicas para fomentar la investigación en las nuevas generaciones de historiadores. En la revisión de sus apuntes y en la redacción de memorias institucionales continuó trabajando hasta sus últimos años de vida, cuando sus condiciones de salud comenzaron a deteriorarse de manera progresiva.
Un agravamiento de sus dolencias físicas se produjo durante los meses previos a mediados de 1960, manteniéndose retirado de la actividad pública en su residencia porteña. Una complicación irreversible provocó su fallecimiento definitivo el jueves 4 de agosto de aquel año, en plena vigencia de la presidencia de Arturo Frondizi.
Al sepelio asistieron numerosos representantes del cuerpo docente nacional, miembros de la Academia Nacional de la Historia y exalumnos que portaron el féretro hasta su última morada en el Cementerio de la Recoleta. Se pronunciaron discursos institucionales minuciosos durante las exequias, detallando las fechas de publicación de sus textos, sus años de servicio en las aulas y las condecoraciones recibidas a lo largo de más de cuatro décadas de labor ininterrumpida. En los archivos del Ministerio de Educación quedaron registrados los decretos de honores oficiales emitidos en memoria de su trayectoria funcional.
Su nombre figura en la nomenclatura de salas de lectura, bibliotecas escolares e institutos de formación docente distribuidos en distintas provincias de la Argentina. Los ejemplares originales de sus manuales de historia se conservan en el Museo de las Escuelas y en la Biblioteca Nacional de Maestros como testimonio material del desarrollo de la pedagogía en el país.
Otra versión
Los historiadores revisionistas cuestionaron los manuales de Grosso por reproducir la narrativa oficial de impronta mitrista. Criticaron su enfoque centralista y elitista, centrado exclusivamente en próceres e hitos militares de Buenos Aires. Censuraron la omisión de las masas populares, los caudillos federales del interior y los conflictos económicos estructurales de la organización nacional.
Ramírez de Velasco®
A comienzos de la centuria pasada vio la luz su obra más célebre, titulada "Curso de Historia Nacional", volumen que fuera referencia obligatoria para los estudiantes de los colegios nacionales y escuelas normales. La estructura de este texto se organizó a través de unidades temáticas bien definidas, incorporando mapas explicativos, retratos de próceres y resúmenes sinópticos al final de cada apartado para facilitar la fijación de los conocimientos. Periódicamente actualizó esta obra para incorporar los nuevos hallazgos de la Junta de Historia y Numismática Americana, de la cual formó parte.
Su labor intelectual también se extendió a la redacción de textos enfocados en la historia americana y en la instrucción cívica, respondiendo a las reformas curriculares que buscaban fortalecer la identidad ciudadana y el conocimiento geopolítico de la región. De manera frecuente colaboró en revistas pedagógicas de la época, discutiendo métodos de evaluación y la importancia de la enseñanza de las ciencias sociales en la formación de los futuros maestros. Diversos cargos directivos dentro del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública ocuparon sus años maduros, supervisando la aplicación de los planes de estudio en el interior del país.
Una estrecha relación lo unió a destacadas figuras de la intelectualidad de su tiempo, como Ricardo Levene y Bartolomé Mitre, compartiendo el enfoque metodológico basado en la consulta directa de las fuentes y documentos originales del Archivo General de la Nación. En congresos internacionales de historia y en debates públicos sobre la neutralidad de los textos escolares ante los acontecimientos políticos contemporáneos participó activamente. Una narrativa histórica centrada en los grandes hitos institucionales y militares que dieron origen a la organización de la república fue siempre su principal línea de defensa.
Numerosas distinciones de instituciones culturales del país y del exterior llegaron a sus manos por su contribución a la divulgación del pasado rioplatense y la formación de la juventud. Importantes colecciones de documentos, folletos rioplatenses y libros de su biblioteca personal fueron donadas a instituciones académicas públicas para fomentar la investigación en las nuevas generaciones de historiadores. En la revisión de sus apuntes y en la redacción de memorias institucionales continuó trabajando hasta sus últimos años de vida, cuando sus condiciones de salud comenzaron a deteriorarse de manera progresiva.
Un agravamiento de sus dolencias físicas se produjo durante los meses previos a mediados de 1960, manteniéndose retirado de la actividad pública en su residencia porteña. Una complicación irreversible provocó su fallecimiento definitivo el jueves 4 de agosto de aquel año, en plena vigencia de la presidencia de Arturo Frondizi.
Al sepelio asistieron numerosos representantes del cuerpo docente nacional, miembros de la Academia Nacional de la Historia y exalumnos que portaron el féretro hasta su última morada en el Cementerio de la Recoleta. Se pronunciaron discursos institucionales minuciosos durante las exequias, detallando las fechas de publicación de sus textos, sus años de servicio en las aulas y las condecoraciones recibidas a lo largo de más de cuatro décadas de labor ininterrumpida. En los archivos del Ministerio de Educación quedaron registrados los decretos de honores oficiales emitidos en memoria de su trayectoria funcional.
Su nombre figura en la nomenclatura de salas de lectura, bibliotecas escolares e institutos de formación docente distribuidos en distintas provincias de la Argentina. Los ejemplares originales de sus manuales de historia se conservan en el Museo de las Escuelas y en la Biblioteca Nacional de Maestros como testimonio material del desarrollo de la pedagogía en el país.
Otra versión
Los historiadores revisionistas cuestionaron los manuales de Grosso por reproducir la narrativa oficial de impronta mitrista. Criticaron su enfoque centralista y elitista, centrado exclusivamente en próceres e hitos militares de Buenos Aires. Censuraron la omisión de las masas populares, los caudillos federales del interior y los conflictos económicos estructurales de la organización nacional.
Ramírez de Velasco®


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