Ir al contenido principal

SANTIAGO Madrugada del 24 de marzo del 76, verde oliva

El general Albano Harguindeguy
pone en funciones como gobernador
al general Cesar Fermin Ochoa

Por Alfredo Peláez
Aquel 23 de marzo de 1976 el golpe militar se olfateaba en el aire. En la redacción de El Liberal ya no quedaba nadie, solo Juan Gómez que le tocaba guardia. En las piezas del primer piso en donde funcionaban las teletipos que vomitaban las noticias nacionales e internacionales desde las 14 horas, Rogelio Díaz, jefe de la Sección Cables cerrando la primera página y quien esto escribe. Era la época del plomo y en el taller había gran actividad cerrando las últimas páginas.
Sobre el filo de la medianoche, el querido "Oso" Diaz me ordena apagar las maquinas. Con la mano derecha sobre el interruptor me entretengo leyendo una información sobre deportes, de repente comienzan a sonar las campanillas, que avisaban sobre que venia un boletín urgente. Fueron cuatro lineas que informaban sobre movimiento de tropas y tanques en la zona de Campo de Mayo y Magdalena. El golpe estaba en marcha. "Andá Gallo, a decirle a don Paco (Peña.manda mas del taller) que esperen...y que preparen las letras de madera". Se usaban para los grandes titulares. El 24 de marzo El Liberal fue uno de los pocos diarios de el país en salir con la información del golpe.
Eran las 4 de la mañana cuando salimos con Gómez del diario. Nos fuimos a tomar un café en un boliche que había en un baldío sobre la Belgrano en diagonal con el Automóvil Club Argentino. Camino a nuestra casa en el barrio Centenario se notaban movimientos militares en Casa de Gobierno.
Ese día tan particular los canillitas no sacaron el diario por una diferencia en el precio de tapa. Los empleados nos hicimos el agosto, en el mes de marzo, pero esa es otra historia.

Comentarios

  1. Y no los patoteaban los canillitas en las paradas ? Qué bueno. Ahora no te dejan ni que te acerques 10 metros

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

SECRETO No me tengas así

"Chisme", de Raúl Cisterna Una historia nacida en una visita empezó a circular hasta convertirse en asunto conocido por todo el pueblo Después de mucho andar, se reconstruyó la historia aquella que cuentan que comenzó la tarde que María Eugenia fue a tomar el té en lo de su prima Olinda, que se estaba por casar, y le pidió detalles, la otra le dijo que tenía un secreto secretísimo, que no tenía que avisar a nadie en el mundo, bueno, si me vas a contar, contame, y si no quieres, no me cuentes, pero no me tengas así, y después de que lo supo, Olinda corrió a decírselo a su madre, a pesar de lo que le había prometido, pero era su madre y en ese tiempo se confiaban todo, y doña Jacinta, la madre de la Olinda, esa noche se lo contó al marido, que al otro día, entre grandes risotadas, lo repitió en el club, cuyos socios se encargaron de difundirlo por todo el pueblo, más rápido que ligero, y la que se le armó a la pobre María Eugenia, porque vino el marido a reclamarle, y la madre ...

Pena mulata

Ilustración Homero Manzi Pena mulata que se desata bajo la bata de broderí. Dolor de milonga que apenas prolonga con queja tristonga la noche de abril. Como un espejo Bruñido y viejo brilla el pellejo del bailarín. Clavel escarlata que el ansia delata temblando en la bata su mancha carmín. Tu madre murió de amores en el Barrio del Tambor. Le abrió caminos de ausencia el puñal de un cuarteador. Tu padre murió a la sombra por vengar esa traición. Mulata, nació tu estrella en un cielo de crespón. Luz de locura brilla en la oscura mirada dura del bailarín. Alcohol de añoranza que al son de la danza calienta venganzas debajo la crin. Pobre morena, brotó en tus venas una serena flor carmesí. Rencor en acecho, pincel del despecho pintando en tu pecho la mancha carmín. Tu madre murió de amores, alma blanca y piel carbón. Mulata, fueron sus labios el rencor de un cuarteador. Tu padre murió a la sombra por vengar esa traición. Mulata, nació tu estrella en un cielo de crespón. Pena mulata que se ...

MITO Licaón de sobremesa

"Licaón", de Raúl Cisterna Una historia griega es el tema de conversación de muchos vecinos en asados, galas, recepciones, fiestas, bailes y saraos Tema de conversación en la mesa familiar de los santiagueños cuando se juntan en asados, galas, recepciones, bailes, fiestas y saraos, es el de Licaón, pero no el hijo de Príamo y Laótoe que, hecho prisionero, fue vendido como esclavo por Aquiles. Lo mataron porque intentó fugarse. Tampoco se trata del que era hijo de Antenor, a quien en consideración a su padre los griegos respetaron la vida cuando ganaron la Guerra de Troya. No, mis amigos, el que ocupa las conversaciones de los buenos vecinos es Licaón, el rey arcadio, hijo de Pelasgo y Melibea, que era hija a su vez de Océano. En vez de leer la tracalada de noticias policiales con que los periódicos de la ciudad asesinan el idioma todos los días, los santiagueños se dedican a averiguar detalles de la vida de este personaje y se entusiasman con sus idas y venidas, con el horror...

AGUA El problema de los sirupíticos

"Agua", de Raúl Cisterna El agua mineral, el agua del caño, el asado, el pan, el vino y otras preocupaciones del señor Enríquez El señor Enríquez tiene sus salidas, ¿no? El otro día dijo en la mesa de Bonafide una gran verdad, que anoté para no olvidarme: "Alguien pide que le sirvan agua mineral con gas. Si a dos miembros de una igualdad se les suma o les resta la misma cantidad, la igualdad subsiste. Dicho de otra forma, se pueden sumar o restar miembro a miembro varias igualdades y la igualdad subsiste. Conclusión, está algebraicamente demostrado que cada vez que alguien diga ´agua mineral con gas´, debe leerse ´soda´. Y será lo mismo". Añade: "El colmo son los que, para tirarse de finos la nombran como ´agua mineralizada´ y después vienen a explicar que en realidad le dicen así porque tiene un proceso en el que le agregan minerales, como si hubieran estado en la embotelladora de cuerpo presente". No entiende por qué alguien que sabe que al agua le han h...

CUENTA Media cena, última cita

"Cita", de Raúl Cisterna Ante una propuesta rechazada, siempre hay dos maneras diferentes de entender lo que pasó Vuelvo a escribir una nota que firmó una chica el otro día en Twitter. Al final pongo lo que pienso de estos asuntos, más allá de lo obvio, que una dama no debe exponer sus conversaciones con una ligereza tal que haría que cualquiera la considere una mujer liviana, como se decía antes. Cuenta que tuvo una primera cita con un muchacho. Todo bien, ¿no? Cuando terminaron de cenar, la cuenta a pagar era de 120 mil pesos. Ella peló la tarjeta y dijo que pagaría la mitad. Él la atajó: —Te he invitado yo. Pago yo. Pero ella insistió y terminó pagando a medias. Después él le propuso ir a su casa y ella respondió que prefería irse a la suya. Se despidieron y fueron cada cual por su lado. A la mañana siguiente, él le mandó un mensaje por WhatsApp con su alias, pidiéndole que pagara la mitad, “porque al final sólo fue una cena entre amigos”. Ella le preguntó si le estaba cob...