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CARÁCTER Cuestión de detalle

Ilustración

No es épica ni heroísmo: es advertir al otro, entenderlo a tiempo y hacer apenas un poco por él

Siempre explicativo y práctico, el Diccionario de uso del español de María Moliner recoge varias acepciones de la palabra “detalle”: cada una de las partes pequeñas o circunstancias particulares de algo; la exposición minuciosa de una cosa; y la atención o muestra de cariño hacia alguien. Está buenísimo eso, ¿no?
Un año invitan a una señora a un asado y cae con un postre riquísimo. Al año siguiente la vuelven a invitar y esta vez aparece con tres toallas de mano bordadas para el baño. La dueña de casa, al abrir el regalo, cambia una que tenía al lado del lavatorio y pone la nueva. A mitad del asado la cambia por otra, y al final, la tercera. La amiga entendió su problema antes de que lo notara. Eso es un detalle.
Un abogado gana un juicio importante para un cliente y le pagan una buena suma. Es 28 de diciembre, el cliente se fue de vacaciones y volverá en febrero. En vez de cobrar de una, el abogado pone el dinero en plazo fijo por un mes. Cuando el cliente regresa, le entrega el certificado con los intereses ganados.
Un hombre contrata los servicios de una prostituta. Al vestirse, ella nota que él se está poniendo los calzoncillos al revés. Le avisa con naturalidad: “Ponételos bien, si no, tu mujer se va a dar cuenta”. Para ella es algo cotidiano, pero para él podría costarle el matrimonio. El cliente se va agradecido para toda la vida.
Una pareja va todos los sábados al mismo restaurante: siempre pide lo mismo. Un sábado, al terminar de cenar, el marido se da cuenta de que olvidó la billetera. Le avisa al mozo que volverá enseguida a buscarla y que su señora se quedará esperando. El mozo dice: “Tranquilo, no hay problema. La próxima vez, si se acuerda, paga lo de hoy”. La semana siguiente vuelven, abonan lo de ese día y la deuda anterior, y dejan una buena propina, ¿agradeciendo qué?, el gesto.
Y en el Evangelio según San Lucas, Jesús va a la casa de un fariseo llamado Simón. En aquella época, todos andaban descalzos o con sandalias. Una mujer pecadora entra, lava los pies de Jesús con sus lágrimas, los seca con su cabello y los unge con perfume. Más allá de la profunda enseñanza que Jesús da al fariseo, lo que tuvo esa mujer con Nuestro Señor también fue un detalle inmenso de amor y gratitud. Al final, Jesús le dice: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.
La humilde tesis de esta nota sería que a veces no son las grandes hazañas las que hacen buena o inolvidable a una persona, sino los pequeños detalles que muestran que alguien vio de verdad a su prójimo, lo cuidó o lo amó sin esperar nada a cambio.
Lo que más se recuerda —y lo que más marca a uno— son esos gestos chiquitos que llegan justo cuando el otro los necesita, sin fanfarria, sin esperar aplausos. Lo que te va a salvar, amigo, no vale gran cosa. Tan sencillo como eso.
Pequeño gran detalle.
Juan Manuel Aragón
A 28 de febrero del 1015, en el arroyo Chujchala. Jugando al chinchón.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Excelente artículo y corolario, Juan Manuel. Esas actitudes y la atención al detalle es lo que caracteriza a las personas que aplican el pensamiento crítico. Una práctica que cada vez es más raro ver en la sociedad.

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