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1316 ALMANAQUE MUNDIAL Juan XXII (y la leyenda)

Juan XXII

El 7 de agosto de 1316 Jacques Duèze —o Jacques d’Euse— fue elegido Papa en Lyon y adoptó el nombre de Juan XXII

El 7 de agosto de 1316 Jacques Duèze —también citado como Jacques d’Euse— fue elegido Papa en Lyon y adoptó el nombre de Juan XXII. Nacido en Cahors, en el sur de Francia, entre 1244 y 1249, se convirtió en el segundo pontífice del llamado Papado de Aviñón tras una larguísima disputa interna en el Colegio Cardenalicio. Jurista, profesor, obispo, administrador eclesiástico y canciller, llegó al trono pontificio cuando Europa atravesaba tensiones políticas entre la monarquía francesa, el Sacro Imperio y diversas facciones italianas.
Había nacido en Cahors, en una familia burguesa acomodada vinculada al comercio y a la administración. Estudió derecho canónico y civil en la Universidad de Montpellier y luego en París, especializándose en asuntos jurídicos y financieros. Gracias a su formación obtuvo cargos importantes dentro de la Iglesia y adquirió fama de hombre prudente, minucioso y hábil para resolver conflictos administrativos.
Durante el pontificado de Bonifacio VIII comenzó a ganar influencia. Fue canónigo, profesor y más tarde obispo de Fréjus. También sirvió a Carlos II de Anjou como canciller. Aquella experiencia política lo acercó a las redes de poder francesas y angevinas que dominarían buena parte de la Iglesia en las décadas siguientes. Su carrera continuó bajo el pontificado de Clemente V, quien lo nombró cardenal-obispo de Porto y Santa Rufina.
La muerte de Clemente V en abril de 1314 abrió una de las elecciones papales más tensas del siglo XIV. El cónclave debía reunirse en Carpentras, pero las rivalidades entre los cardenales franceses e italianos derivaron rápidamente en enfrentamientos. Había dos grandes bloques: los gascones, ligados al difunto pontífice, y los cardenales italianos y provenzales, cada uno defendiendo intereses políticos diferentes. La situación se volvió tan violenta que el cónclave llegó a disolverse sin resultado.
Durante más de dos años la Iglesia permaneció sin Papa. Mientras tanto, crecían las presiones del rey Felipe V de Francia para lograr una elección favorable a los intereses de la corona francesa. Los cardenales fueron finalmente convocados a Lyon en 1316 bajo estrictas medidas de seguridad. Las autoridades civiles cerraron accesos y vigilaron la ciudad para impedir desórdenes como los ocurridos en Carpentras.
El cónclave de Lyon reunió a veintitrés cardenales profundamente divididos. Ninguna facción conseguía imponer a su candidato y el bloqueo parecía repetirse. En ese contexto apareció la figura de Jacques Duèze como alternativa de compromiso. Era anciano, no pertenecía al núcleo más agresivo de ninguno de los bandos y poseía reputación de experto en derecho y administración. Muchos consideraban además que su edad avanzada permitiría un pontificado breve y relativamente controlable.
Las negociaciones se prolongaron durante semanas. Los cardenales evaluaron distintos nombres sin alcanzar acuerdos sólidos. Finalmente, el 7 de agosto de 1316, Jacques Duèze obtuvo los votos necesarios y fue proclamado pontífice. Tenía alrededor de setenta años, una edad elevada para la época. Adoptó el nombre de Juan XXII y fue coronado pocos días después en Lyon, en presencia de Felipe V y de numerosos nobles franceses que siguieron de cerca la elección.
Tras asumir, decidió instalarse en Aviñón en vez de regresar a Roma. Aquella determinación consolidó el período conocido como Papado de Aviñón, durante el cual los pontífices permanecieron en territorio francés varias décadas. Desde allí reorganizó la administración pontificia, fortaleció el aparato financiero de la Iglesia y aumentó el control sobre obispados y beneficios eclesiásticos.
Su pontificado estuvo marcado por fuertes disputas políticas y doctrinales. Entró en conflicto con Luis IV de Baviera por la cuestión imperial y por la autoridad sobre el nombramiento de gobernantes. La disputa escaló hasta excomuniones mutuas y acusaciones públicas. En Italia, varias ciudades se alinearon con uno u otro bando, prolongando las luchas entre güelfos y gibelinos.
También protagonizó controversias teológicas con sectores franciscanos que defendían la pobreza absoluta de Cristo y los apóstoles. Juan XXII rechazó algunas interpretaciones y condenó posiciones consideradas extremas. Hacia el final de su vida abrió además una discusión doctrinal sobre la visión beatífica, al sostener en sermones que las almas de los justos no contemplaban plenamente a Dios hasta el Juicio Final. Aquellas afirmaciones provocaron debates intensos dentro de la Iglesia y fueron posteriormente corregidas por su sucesor.
Murió el 4 de diciembre de 1334 en Aviñón, después de dieciocho años de pontificado. Había supervisado una profunda centralización administrativa y dejado una curia mucho más organizada y rica que la recibida en 1316. Su sepultura fue instalada inicialmente en la catedral de Notre-Dame des Doms de Aviñón. Documentos de la época describieron una biblioteca abundante, un importante tesoro pontificio y una intensa actividad diplomática mantenida hasta los últimos meses de vida.

La leyenda
Después circuló la leyenda de que Jacques Duèze fingió estar gravemente enfermo y cercano a la muerte durante el cónclave de Lyon. Según esa versión, varios cardenales lo consideraron un candidato ideal precisamente porque creían que tendría un pontificado corto y no alteraría demasiado el equilibrio de poder. Una vez elegido como Juan XXII, habría mostrado una energía y capacidad política inesperadas, gobernando durante dieciocho años. La historia fue repetida por cronistas posteriores, aunque no existe prueba definitiva de que realmente hubiera simulado su estado de salud.
Ramírez de Velasco®

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