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| Detenido en Madera El 23 de septiembre de 1965, campesinos, maestros, estudiantes y militantes políticos atacan el cuartel militar de Madera, Chihuahua |
El 23 de septiembre de 1965, un grupo armado integrado por jóvenes campesinos, maestros, estudiantes y militantes políticos atacó el cuartel militar de Ciudad Madera, en el estado mexicano de Chihuahua. La acción, dirigida contra una guarnición federal, terminó con la muerte de la mayoría de los atacantes y de varios soldados. Tuvo su origen en conflictos agrarios, denuncias contra los grandes propietarios y una prolongada organización política desarrollada en la Sierra Madre Occidental. El asalto fue encabezado por Arturo Gámiz García y Pablo Gómez, y reunió a integrantes de distintas organizaciones que habían decidido recurrir a las armas.Los antecedentes se remontan a los primeros años de la década de 1960, cuando campesinos y pequeños propietarios de Chihuahua reclamaban tierras ocupadas por grandes latifundios y denunciaban la concentración de extensas propiedades. Las protestas tuvieron especial fuerza en Madera, Temósachic y Casas Grandes. A esos reclamos se sumaron maestros rurales y estudiantes, que participaron en organizaciones políticas y apoyaron las movilizaciones campesinas.Arturo Gámiz García, maestro normalista, se convirtió en una de las figuras centrales del movimiento. Había participado en actividades sindicales y campesinas y contribuyó a organizar encuentros políticos en la región. Junto con otros dirigentes elaboró documentos que analizaron la situación social y económica de Chihuahua y cuestionaron la concentración de la tierra y el poder político de los grupos dominantes.
En febrero de 1965 se realizó en la sierra chihuahuense el Segundo Encuentro de la Sierra Heraclio Bernal. Allí se discutieron los conflictos agrarios y las posibilidades de organizar una acción armada. De aquellas reuniones surgieron grupos que comenzaron a reunir armas, establecer contactos y preparar una operación contra instalaciones militares. La decisión de atacar el cuartel de Ciudad Madera quedó vinculada con esa etapa de organización.
Durante los meses siguientes, los participantes se desplazaron por la región y reunieron un número reducido de armas y municiones. El plan contempló la concentración de varios grupos en las cercanías de Madera y un ataque coordinado contra el cuartel. Sin embargo, dificultades de comunicación, problemas durante los desplazamientos y la ausencia de algunos contingentes redujeron considerablemente la cantidad de hombres que finalmente llegó al lugar previsto.
En la madrugada del 23 de septiembre, alrededor de una decena de combatientes inició el ataque contra el cuartel. La guarnición federal tenía superioridad numérica y de armamento, lo que permitió rechazar rápidamente la ofensiva. Los atacantes intentaron tomar por sorpresa a los soldados, pero el enfrentamiento se prolongó durante las primeras horas de la mañana y terminó con graves pérdidas para el grupo insurgente.
Arturo Gámiz murió durante el combate, igual que Pablo Gómez y otros participantes. Ocho de los trece atacantes que llegaron a intervenir directamente en la acción perdieron la vida, mientras varios consiguieron retirarse. También murieron seis militares de la guarnición. Las cifras y la identificación de todos los participantes fueron objeto de diferentes reconstrucciones históricas, aunque existe coincidencia sobre la desproporción de fuerzas y el fracaso militar del asalto.
Los cuerpos de los insurgentes fueron inicialmente depositados en una fosa común en Ciudad Madera. Las autoridades investigaron a los sobrevivientes y a otras personas vinculadas con las organizaciones que habían participado en la preparación del ataque. La acción produjo además una amplia reacción policial y militar en distintas zonas de Chihuahua, donde continuaron las detenciones y los operativos contra integrantes de grupos políticos y campesinos.
El levantamiento fue uno de los primeros intentos de guerrilla contemporánea en México. La fecha fue adoptada posteriormente por distintas organizaciones armadas surgidas durante las décadas siguientes, entre ellas la Liga Comunista 23 de Septiembre, que tomó su nombre directamente del día del asalto al cuartel. Los documentos y testimonios de los participantes también permitieron reconstruir las discusiones políticas y los conflictos sociales que precedieron a la operación.
La investigación posterior estableció conexiones entre el asalto, las organizaciones campesinas de Chihuahua, los encuentros políticos realizados en la sierra y los reclamos agrarios que habían precedido a la decisión de recurrir a la lucha armada.
Ramírez de Velasco®


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