Ir al contenido principal

1925 AGENDA SANTIAGUEÑA Larreina

Casuarinas supérstites, en el parque Aguirre

El 22 de septiembre de 1925 nace Pedro Ángel Larreina, médico dermatólogo que fue interventor de la Municipalidad

El 22 de septiembre de 1925 nació en Tucumán Pedro Ángel Larreina, médico dermatólogo que desarrolló su actividad profesional en Santiago del Estero y posteriormente ocupó la conducción de la Municipalidad capitalina durante dos períodos de intervención. Egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, llegó a Santiago del Estero a comienzos de la década de 1960 para ejercer la medicina. El 13 de marzo de 1963 asumió como interventor municipal y volvió a ocupar el cargo el 8 de febrero de 1967, permaneciendo al frente de la comuna hasta el 3 de febrero de 1970.
La formación médica la realizó en la Universidad Nacional de Córdoba, en la que obtuvo su título antes de trasladarse a Santiago del Estero. Allí se incorporó a una especialidad que todavía contaba con pocos profesionales: la dermatología. El médico e historiador Carlos Alejandro Soria Vildósola lo incluyó entre los especialistas que llegaron a la provincia durante los primeros años de la década de 1960 y señaló que ejerció esa disciplina antes de incorporarse a la actividad pública.
La ciudad recibió entonces a un profesional que desarrollaría simultáneamente su actividad médica y su participación en la administración municipal. Su llegada coincidió con una etapa de cambios frecuentes en las autoridades de la capital santiagueña, en un contexto nacional caracterizado por interrupciones del orden constitucional y sucesivas designaciones de funcionarios para conducir los gobiernos locales.
El 13 de marzo de 1963 asumió por primera vez la conducción del Departamento Ejecutivo Municipal. La nómina histórica de autoridades de Santiago del Estero lo registra expresamente como interventor, condición que resulta más precisa que la denominación genérica de intendente. Permaneció en funciones hasta el 12 de octubre de ese año, cuando concluyó su primera etapa al frente de la comuna. Ese mismo día asumió José María Cantizano
Durante aquella primera gestión sucedió a Manuel E. Valladares, que había ejercido la intervención durante pocas semanas. Cantizano permaneció en la Municipalidad hasta junio de 1966. La sucesión de autoridades reflejó la inestabilidad institucional que atravesó la administración municipal durante aquellos años.
El regreso se produjo el 8 de febrero de 1967. Nuevamente designado interventor, retomó la conducción de la Municipalidad después de una breve sucesión de autoridades que había incluido a Víctor Alegre. La nómina histórica registra esta segunda etapa hasta el 4 de agosto de ese año y, desde esa fecha, vuelve a consignarlo al frente del Departamento Ejecutivo hasta el 3 de febrero de 1970.
La segunda gestión resultó considerablemente más extensa que la primera. Durante casi tres años permaneció al frente de la administración capitalina, en una etapa iniciada después del golpe de Estado de junio de 1966 y caracterizada en Santiago del Estero por la presencia de interventores en distintos niveles de gobierno. El 3 de febrero de 1970 terminó finalmente su permanencia en el municipio y asumió el ingeniero Armando Ramos Taboada.
Su nombre quedó incorporado posteriormente al trazado urbano de Santiago del Estero. La documentación del Código de Ordenamiento Urbano registra la calle Dr. Pedro Ángel Larreina, denominación establecida mediante ordenanza. La arteria correspondió al antiguo Camino de la Costa y quedó ubicada en el barrio Parque.

Cuestión personal
En mis tiempos de empleado de la Municipalidad todavía se lo recordaba por algunas obras, entre ellas, la extensión del parque Aguirre al otro lado de la vieja Avenida Costanera y la plantación de casuarinas. También se le atribuyen recorridas por las calles de la ciudad, controlando personalmente a los obreros y empleados. "Era el primero en llegar y el último en marcharse", decían. Además de que le pusieron el mote de "el mejor intendente de Santiago".
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

SECRETO No me tengas así

"Chisme", de Raúl Cisterna Una historia nacida en una visita empezó a circular hasta convertirse en asunto conocido por todo el pueblo Después de mucho andar, se reconstruyó la historia aquella que cuentan que comenzó la tarde que María Eugenia fue a tomar el té en lo de su prima Olinda, que se estaba por casar, y le pidió detalles, la otra le dijo que tenía un secreto secretísimo, que no tenía que avisar a nadie en el mundo, bueno, si me vas a contar, contame, y si no quieres, no me cuentes, pero no me tengas así, y después de que lo supo, Olinda corrió a decírselo a su madre, a pesar de lo que le había prometido, pero era su madre y en ese tiempo se confiaban todo, y doña Jacinta, la madre de la Olinda, esa noche se lo contó al marido, que al otro día, entre grandes risotadas, lo repitió en el club, cuyos socios se encargaron de difundirlo por todo el pueblo, más rápido que ligero, y la que se le armó a la pobre María Eugenia, porque vino el marido a reclamarle, y la madre ...

OPINIONES Si me pides la verdad…

"Libros y gustos", de Raúl Cisterna Un escritor quiere conocer la opinión de un amigo, pero esperaba algo distinto: historia de un sincericidio Esta mañana en el café, un amigo me leyó un cuento que había escrito. Le señalé lo que era, a mi juicio, un pequeño gazapo: cuatro verbos juntos. Se enojó. Me dice: “Me parece que está bien”. Le digo: “Creo que está mal, pero me has pedido una opinión y te la he dado". Me dice: “¿Por qué no cuestionas el fondo del texto?’”. Le digo: “Porque no corresponde, es lo que piensas, es tu planteo, y con los argumentos no me meto”. Me dice: “No me parece que esté mal poner cuatro verbos juntos”. Le digo: “En realidad no está mal, es poco elegante, pero, en fin, quizás es un pensamiento mío nomás”. Me dice: “¿En qué quedamos?”. Le digo: “Hay asuntos que técnicamente no están mal, son poco elegantes”. Me dice: “Hay muchos ejemplos de autores famosos que escriben cuatro verbos juntos”. Le digo… ¡báh!, no le digo nada, me quedo mirándolo, a l...

Pena mulata

Ilustración Homero Manzi Pena mulata que se desata bajo la bata de broderí. Dolor de milonga que apenas prolonga con queja tristonga la noche de abril. Como un espejo Bruñido y viejo brilla el pellejo del bailarín. Clavel escarlata que el ansia delata temblando en la bata su mancha carmín. Tu madre murió de amores en el Barrio del Tambor. Le abrió caminos de ausencia el puñal de un cuarteador. Tu padre murió a la sombra por vengar esa traición. Mulata, nació tu estrella en un cielo de crespón. Luz de locura brilla en la oscura mirada dura del bailarín. Alcohol de añoranza que al son de la danza calienta venganzas debajo la crin. Pobre morena, brotó en tus venas una serena flor carmesí. Rencor en acecho, pincel del despecho pintando en tu pecho la mancha carmín. Tu madre murió de amores, alma blanca y piel carbón. Mulata, fueron sus labios el rencor de un cuarteador. Tu padre murió a la sombra por vengar esa traición. Mulata, nació tu estrella en un cielo de crespón. Pena mulata que se ...

MITO Licaón de sobremesa

"Licaón", de Raúl Cisterna Una historia griega es el tema de conversación de muchos vecinos en asados, galas, recepciones, fiestas, bailes y saraos Tema de conversación en la mesa familiar de los santiagueños cuando se juntan en asados, galas, recepciones, bailes, fiestas y saraos, es el de Licaón, pero no el hijo de Príamo y Laótoe que, hecho prisionero, fue vendido como esclavo por Aquiles. Lo mataron porque intentó fugarse. Tampoco se trata del que era hijo de Antenor, a quien en consideración a su padre los griegos respetaron la vida cuando ganaron la Guerra de Troya. No, mis amigos, el que ocupa las conversaciones de los buenos vecinos es Licaón, el rey arcadio, hijo de Pelasgo y Melibea, que era hija a su vez de Océano. En vez de leer la tracalada de noticias policiales con que los periódicos de la ciudad asesinan el idioma todos los días, los santiagueños se dedican a averiguar detalles de la vida de este personaje y se entusiasman con sus idas y venidas, con el horror...

ESTANCIA Así que era esto

"El diario", de Raúl Cisterna Los primeros días me dediqué a observar, callar y tratar de entender las reglas de aquel extraño lugar Los primeros días hubo un tanteo, observaba y me observaban para averiguar de qué lado rengueaba, cómo corría. Me quedaba callado, sentado, leyendo. Agarraba el diario cuando los demás lo dejaban. De todas maneras, lo que sucedía afuera me tenía sin cuidado. Tampoco había que exagerar, releí la “República” de Platón, pero, para no escandalizar, también repasaba esas revistas frívolas, que tratan de actrices hablando como actores y actores comportándose como actrices. Quería hallar la clave del funcionamiento del asunto. Recuerdo que el primer día pensé: “Así que era esto”. Una casa gris, con olor a comida, una silla de ruedas en el pasillo y una enfermera haciendo algo, sin mirar a ninguna parte, en una piecita, que luego supe que tenía nombre inglés. La piecita, claro. Me sucede que nunca las primeras impresiones son duraderas, pero aquella con...