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1892 ALMANAQUE MUNDIAL Ottla

Ottla Kafka, con su hermano Franz

El 29 de octubre de 1892 nace Ottla Kafka, hermana menor de Franz Kafka, cuarta hija de Hermann y Julie Kafka, familia judía de clase media

El 29 de octubre de 1892 nació Ottla Kafka, hermana menor del escritor Franz Kafka, en Praga, entonces parte del Imperio Austrohúngaro. Fue la cuarta hija de Hermann y Julie Kafka, una familia judía de clase media. Mantuvo una relación cercana con Franz, influyendo en su vida personal y literaria. Vivió en un contexto de tensiones familiares y sociales, marcada por su identidad judía y las restricciones de género de la época. En 1943, fue deportada a Auschwitz, y murió asesinada durante el Holocausto.
Nació en el seno de una familia de comerciantes judíos en Praga. Su padre, Hermann, regentaba un negocio de mercería, mientras su madre, Julie, se dedicaba al hogar. Creció junto a sus hermanos mayores, Franz, Georg y Heinrich, y sus hermanas mayores, Gabriele y Valerie. Los dos hermanos menores, Georg y Heinrich, murieron en la infancia, lo que marcó la dinámica familiar. Recibió una educación típica para una mujer de su tiempo, enfocada en labores domésticas, aunque mostró interés por la agricultura y la vida rural.
En su juventud, se destacó por su carácter independiente y su rechazo a las expectativas sociales impuestas a las mujeres. A diferencia de sus hermanas, quienes se casaron jóvenes, permaneció soltera por más tiempo y buscó su propio camino. Estudió horticultura y trabajó en una granja en Zürau, Bohemia, entre 1916 y 1917. Esta experiencia le permitió desarrollar habilidades prácticas y alejarse temporalmente del control paterno, algo inusual para una mujer de su entorno.
Mantuvo una relación especial con Franz, quien la consideraba su confidente más cercana. Entre 1916 y 1917, compartieron tiempo en Zürau, donde Franz se recuperaba de tuberculosis. Durante este período, escribió cartas y textos que reflejan la influencia de Ottla en su bienestar emocional. Le proporcionó apoyo logístico y emocional, gestionando su correspondencia y ayudándolo a mantener cierta estabilidad en un momento de fragilidad física.
En 1920, se casó con Josef David, un cristiano checo, a pesar de la oposición de su padre debido a diferencias religiosas. El matrimonio marcó un punto de inflexión, ya que desafió las normas familiares y sociales. Tuvo dos hijas, Věra y Helene, nacidas en 1921 y 1923, respectivamente. Continuó viviendo en Praga, equilibrando su vida familiar con su compromiso con la comunidad judía y sus ideales personales.
Durante la década de 1930, el ascenso del nazismo en Europa comenzó a afectar a la familia Kafka. En 1939, tras la ocupación nazi de Checoslovaquia, las leyes antisemitas restringieron la vida de los judíos en Praga. Enfrentó crecientes dificultades como madre y miembro de una comunidad perseguida. Ayudó a sus hermanas a emigrar, pero decidió permanecer en la ciudad con su familia, a pesar del peligro.
En 1941, las deportaciones masivas de judíos comenzaron en Praga. Fue obligada a registrarse como judía y a llevar la estrella amarilla, símbolo de la opresión nazi. Su vida cotidiana se volvió cada vez más restringida, pero continuó apoyando a su familia y a otros en la comunidad. En 1942, las autoridades nazis intensificaron las deportaciones, afectando a miles de judíos checos.
En julio de 1942, fue deportada al gueto de Terezín, un campo de concentración y tránsito al norte de Praga. En Terezín, trabajó como cuidadora de niños, mostrando resiliencia en condiciones extremas. Permaneció allí durante más de un año, enfrentando hambre, enfermedades y la constante amenaza de traslados a otros campos. Su labor ayudó a mitigar el sufrimiento de los más jóvenes en el gueto.
En octubre de 1943, fue seleccionada para un transporte a Auschwitz-Birkenau. Acompañó a un grupo de niños, asumiendo un papel protector hasta el final. Al llegar al campo, fue enviada a las cámaras de gas junto con los menores bajo su cuidado. Su muerte ocurrió pocos días después, en una fecha exacta no registrada, pero estimada en octubre de 1943.
Su vida reflejó valentía y resistencia frente a las adversidades personales y colectivas. Su relación con Franz Kafka, su desafío a las normas de su tiempo y su trágico final en el Holocausto son parte de su historia. Su existencia, aunque breve, dejó una huella en quienes la conocieron, especialmente en su hermano, cuya obra inmortalizó aspectos de su entorno familiar.
Ramírez de Velasco®

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