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| Luis Ernesto Miramontes |
El 15 de octubre de 1951, el químico mexicano Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, sintetiza una sustancia que sería el principio activo de los primeros anticonceptivos orales
El 15 de octubre de 1951, el químico mexicano Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, con apenas 26 años, consiguió en los laboratorios Syntex de Ciudad de México la primera síntesis de la noretisterona, una sustancia esteroide que se convertiría en el principio activo fundamental de los primeros anticonceptivos orales y haría posible la posterior aparición de la píldora anticonceptiva.Miramontes todavía era estudiante de la Escuela Nacional de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional Autónoma de México cuando participó en las investigaciones de Syntex. Trabajaba bajo la supervisión del químico Carl Djerassi y la dirección del laboratorio de George Rosenkranz, dentro de un equipo dedicado al estudio y obtención de compuestos esteroides.La investigación tenía como punto de partida el barbasco, una planta mexicana rica en sustancias que podían utilizarse para obtener hormonas esteroideas. Syntex buscaba desarrollar procedimientos que permitieran obtener estos compuestos de manera eficiente. La investigación condujo a una ruta química que permitió producir noretisterona sin depender de la extracción directa de la planta.
El resultado fue especialmente importante porque la noretisterona demostró tener una potente actividad progestacional y podía administrarse por vía oral. Esa característica la convirtió en uno de los compuestos decisivos para el desarrollo de anticonceptivos hormonales y permitió avanzar hacia métodos de administración más sencillos y eficaces.
La importancia de Miramontes quedó registrada también en sus propios apuntes de laboratorio. El procedimiento correspondiente al último paso de la síntesis quedó anotado el 15 de octubre de 1951, en la página 114 de su cuaderno personal. El trabajo científico publicado posteriormente tuvo a Miramontes como primer autor, mientras que la patente fue concedida a Miramontes, Djerassi y Rosenkranz.
La síntesis no significó todavía la aparición inmediata de la píldora anticonceptiva comercial. Durante los años siguientes se realizaron investigaciones farmacológicas para determinar la capacidad de distintos progestágenos para impedir la ovulación. La noretisterona de Syntex fue uno de los compuestos estudiados en ese proceso, aunque la primera píldora aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, Enovid, utilizó otro progestágeno, el noretinodrel.
El desarrollo de los anticonceptivos orales avanzó durante la década de 1950. En 1954 comenzaron ensayos clínicos con mujeres y en 1957 Enovid obtuvo la autorización estadounidense inicial como medicamento para trastornos menstruales. Posteriormente, el uso anticonceptivo de este tipo de preparados quedó incorporado a la práctica médica y los compuestos derivados de la investigación de Syntex adquirieron una presencia creciente.
La contribución de Miramontes fue durante años menos conocida que la de otros científicos relacionados con el desarrollo de la píldora. El propio Carl Djerassi reconoció posteriormente que había sido Miramontes quien había realizado por primera vez la síntesis de la noretisterona. La documentación conservada y los testimonios científicos permitieron precisar la participación del joven químico mexicano en aquel trabajo.
Aquel descubrimiento abrió además una extensa trayectoria científica. Miramontes desarrolló investigaciones en química orgánica, química farmacéutica, petroquímica y contaminantes atmosféricos, y llegó a registrar cerca de cuarenta patentes nacionales e internacionales. En 1964, la píldora anticonceptiva fue incluida por el Departamento de Patentes de Estados Unidos entre los cuarenta inventos más importantes registrados desde 1794.
Con el tiempo, la magnitud de aquella síntesis recibió nuevos reconocimientos. La Universidad Nacional Autónoma de México destacó que la noretisterona hizo posible el primer anticonceptivo oral sintético y que su desarrollo tuvo repercusiones mundiales en la salud reproductiva y en la planificación familiar. Miramontes murió en Ciudad de México el 13 de septiembre de 2004, después de una carrera científica que había comenzado con aquel trabajo realizado cuando apenas tenía 26 años.
Ramírez de Velasco®



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