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1971 CALENDARIO NACIONAL Fischer

Tigran Petrosian y Robert Fischer

El 26 de octubre de 1971 termina en Buenos Aires el encuentro de candidatos al Campeonato Mundial de Ajedrez entre Bobby Fischer y Tigran Petrosian

El 26 de octubre de 1971 terminó en Buenos Aires el encuentro final de candidatos al Campeonato Mundial de Ajedrez entre el norteamericano Robert James Fischer, "Bobby", y el soviético Tigran Petrosian, con la victoria del primero por 6,5 puntos contra 2,5. La serie, disputada desde septiembre, determinó quién se enfrentaría al campeón mundial Boris Spassky en 1972. Fischer se impuso en cinco partidas, perdió una y empató tres, en una competición organizada bajo el sistema de encuentros individuales. El enfrentamiento se desarrolló en plena Guerra Fría, cuando la supremacía soviética en el ajedrez internacional constituía una expresión destacada de la rivalidad deportiva entre las dos potencias.
El escenario elegido fue la sala Martín Coronado del teatro municipal General San Martín, en pleno centro porteño. El encuentro había comenzado el 30 de septiembre y se extendió durante 27 días, con nueve partidas disputadas. La expectativa atrajo a cientos de espectadores, que llenaban la sala y seguían los análisis en los espacios de acceso al teatro. La prensa argentina y extranjera cubrió las jornadas, mientras maestros locales comentaban las posiciones en tableros murales.
Robert James Fischer, conocido como Bobby Fischer, había nacido en Chicago el 9 de marzo de 1943 y crecido en Brooklyn, Nueva York. A los 15 años se convirtió en gran maestro y, en 1958, obtuvo el campeonato de Estados Unidos. Su preparación rigurosa, su memoria para las variantes y su capacidad de cálculo lo habían llevado a ocupar un lugar destacado en el ajedrez mundial. En Buenos Aires tenía 28 años y llegaba después de dos victorias consecutivas por 6-0 ante Mark Taimanov y Bent Larsen.
Tigran Vartanovich Petrosian, nacido el 17 de junio de 1929 en Tiflis, entonces parte de la Unión Soviética, representaba una escuela ajedrecística reconocida por su solidez defensiva. De origen armenio, había conquistado el campeonato mundial en 1963 al derrotar a Mijaíl Botvínnik y lo conservó hasta 1969, cuando perdió ante Boris Spassky. A los 42 años, afrontó el desafío porteño con la experiencia de varios encuentros por el título mundial y una reputación basada en la prevención de los ataques rivales.
Las primeras cinco partidas dejaron el marcador igualado en 2,5 puntos para cada jugador. Fischer ganó la primera, Petrosian se impuso en la segunda y las tres siguientes terminaron en tablas. El resultado mantenía abierta la definición y mostraba la resistencia del soviético frente al norteamericano, que hasta entonces había encadenado una extensa serie de victorias en el ciclo de candidatos. La sexta partida, disputada el 17 de octubre, marcó el comienzo de una sucesión favorable a Fischer.
La sexta partida terminó con una victoria de Fischer y la séptima, jugada el 19 de octubre, también quedó en manos del norteamericano. Petrosian solicitó luego una postergación de cinco días antes de la octava partida, alegando problemas de salud. El descanso interrumpió el ritmo del encuentro, pero no modificó su tendencia: el 23 de octubre Fischer volvió a ganar y elevó la diferencia a 5,5-2,5. Con ese resultado, necesitaba apenas medio punto para asegurarse el triunfo en la serie.
La novena partida comenzó el 26 de octubre con Fischer conduciendo las piezas blancas y Petrosian las negras. El norteamericano consiguió ventajas materiales y sostuvo la presión durante un juego prolongado. Tras 46 movimientos, el soviético reconoció que su posición era insostenible y abandonó. La partida concluyó alrededor de las 21.20, cuando Petrosian detuvo el reloj y extendió la mano a su adversario. El resultado final quedó establecido en 6,5 puntos para Fischer y 2,5 para Petrosian.
La victoria clasificó a Fischer para disputar el campeonato mundial de 1972 contra Boris Spassky, representante de la Unión Soviética y campeón desde 1969. El estadounidense había completado así la última etapa del Torneo de Candidatos, después de superar a Taimanov, Larsen y Petrosian en encuentros eliminatorios. La serie porteña estaba prevista a un máximo de doce partidas, pero la diferencia alcanzada permitió terminarla en la novena.
El desenlace reunió a cerca de 700 espectadores en la sala del Teatro San Martín, según las crónicas de la jornada. Los aplausos acompañaron la rendición de Petrosian y el cierre de una competición que había mantenido la atención del público durante casi un mes. El árbitro del encuentro fue el alemán Lothar Schmid, quien supervisó las partidas y sus condiciones reglamentarias. La clasificación obtenida en Buenos Aires dejó formalmente establecido el duelo por la corona mundial que se celebraría al año siguiente en Reikiavik, Islandia.
Ramírez de Velasco®

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