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El 26 de octubre de 2001, Irán inaugura los Juegos Femeninos Musulmanes, y reune a más de 200 atletas, entre ellas afganas y norteamericanas
El 26 de octubre de 2001, Irán inauguró los Juegos Femeninos Musulmanes, competencia deportiva internacional que reunió a más de 200 atletas de origen musulmán, entre ellas participantes afganas y norteamericanas, en medio de la guerra de Afganistán y de las restricciones que afectaban a las mujeres en distintos países. Organizado en Teherán, el encuentro permitió que las deportistas compitieran en disciplinas reservadas exclusivamente a mujeres, dentro de un marco que respetaba las normas islámicas de vestimenta y separación entre los sexos. La iniciativa se inscribía en una experiencia deportiva impulsada por Irán para facilitar la participación femenina sin las limitaciones impuestas por las competiciones mixtas o los acontecimientos abiertos al público masculino.La tercera edición de los Juegos se desarrolló entre el 24 y el 30 de octubre, con actividades en Teherán y otras sedes iraníes. La organización estuvo a cargo de la Federación Islámica de Deportes Femeninos, creada para promover la práctica deportiva entre las mujeres musulmanas. Las ediciones anteriores se habían celebrado en 1993 y 1997, también en Irán.La ceremonia inaugural fue en un estadio cubierto con capacidad para 12.000 personas, de la Universidad de Teherán. Tuvo representaciones históricas, desfiles de las delegaciones y el encendido de una llama simbólica. Las participantes ingresaron con las banderas de sus países, entre ellas las de Uganda, Indonesia y Azerbaiyán. La ceremonia se celebró mientras la atención internacional estaba concentrada en los acontecimientos militares de Asia central.
La convocatoria reunió a 795 deportistas de 23 países, distribuidas en 84 equipos y quince disciplinas. La participación fue inferior a la prevista inicialmente: se esperaba la presencia de representantes de 34 países, pero los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y la guerra de Afganistán alteraron los planes de viaje y redujeron la asistencia internacional. También disminuyó el número de observadores extranjeros.
Hubo atletismo, bádminton, baloncesto, ajedrez, esgrima, fútbol sala, gimnasia, balonmano, karate, tiro deportivo, natación, tenis de mesa, tenis, taekwondo y voleibol. Las pruebas se organizaron según las condiciones establecidas por las autoridades iraníes para las competiciones femeninas. En los recintos cubiertos se restringió el acceso de los hombres, mientras que en las pruebas al aire libre se exigió vestimenta compatible con las normas islámicas.
La participación afgana adquirió especial relevancia porque el régimen talibán, que gobernaba gran parte de Afganistán, había impuesto severas prohibiciones a las mujeres, como el acceso a la educación y la práctica deportiva. Algunas atletas afganas asistieron a la competición pese a esas restricciones. Su presencia se produjo durante la ofensiva militar encabezada por Estados Unidos contra los talibanes, iniciada después de los atentados del 11 de septiembre.
También concurrieron deportistas musulmanas de países donde el islam no era la religión mayoritaria. La delegación británica, formada por mujeres musulmanas, participó en fútbol sala y otras pruebas, y recibió atención de la prensa internacional. Su presencia mostró que la convocatoria no estaba limitada exclusivamente a países de mayoría musulmana, sino que admitía participantes de distintas nacionalidades que compartieran las condiciones establecidas para los Juegos.
La delegación iraní encabezó la clasificación general con 185 medallas: 77 de oro, 65 de plata y 43 de bronce. Siria ocupó el segundo puesto, con 50 preseas, y Azerbaiyán quedó tercero, con 32. Las representantes de Afganistán obtuvieron cuatro medallas, dos de plata y dos de bronce. Las competiciones distribuyeron las preseas entre trece países, de acuerdo con los resultados registrados en las distintas disciplinas.
Las pruebas se extendieron durante varios días y combinaron deportes individuales y de equipo. El fútbol sala figuró entre las disciplinas incorporadas al programa de esta edición, junto con el taekwondo y otras especialidades que ampliaron la oferta deportiva respecto de las primeras convocatorias. La competición de bádminton, por ejemplo, incluyó pruebas individuales, dobles y por equipos, disputadas en instalaciones deportivas de Teherán.
Ramírez de Velasco®



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