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| "Lectura", de Raúl Cisterna |
Hay páginas que transforman la existencia, despiertan rebeldías, enseñan mundos y besan el corazón humano
Aunque muchos no lo crean, la mejor fuente de diversión y esparcimiento sigue siendo un buen libro. Instruye y sacia la necesidad de conocimiento de una manera más cabal que cualquier otro medio. Para los que no lo recuerdan o no lo saben, hay libros de todos los temas habidos y por haber: de literatura, de economía, de política, de cocina, de versos, de todo. Algunos son tan reveladores que, después de leerlos, la gente ha iniciado revoluciones, ha cambiado su vida, se ha recibido de médico o ha emprendido un largo camino de introspección que la llevó a ser buena persona.Una de las frases que viene matando a los libros es aquella que sostiene que no muerden, ya que sí lo hacen, ¡y cómo! Si no, no se explicaría por qué tantos sátrapas, cuando invadían una ciudad, lo primero que hacían era quemar sus bibliotecas. El germen de la resistencia a la opresión de los pueblos siempre estuvo en los libros, nunca en el dinero y mucho menos en las armas. Miente el que diga que la verdad siempre salió de las billeteras o de la boca de los fusiles.Hay algunos que se prenden en el corazón de tal forma que quien pasa la vista por sus letras ya no vuelve a ser el mismo de antes. La más hermosa película, por bien filmada que esté, no se comparará nunca con un buen libro, de esos que se escriben con tinta sangre del corazón, para usar una metáfora bolerística. Luego de ver una película basada en un libro, casi todos descubren que el libro era mejor. No es casualidad: muchas veces, la película muestra lo que el director vio en esas páginas, pero el lector ya había visto otra cosa, porque en el libro hay cosas que una película no muestra.
Además, un libro es una manera cabal de acercarse al pensamiento de gente que quizás murió hace más de veinte siglos, como un tal Aristóteles, o a las ideas de los grandes autores de la Ilustración francesa, que siguen influyendo en la vida actual, para bien o para mal, aunque quienes las escribieron ya no sean más que polvo en el viento.
Los autores siempre hallan su lector. Esto es tan ineludible como que hay una mujer esperando a cada hombre a la vuelta de la esquina. Quizás sea solamente cuestión de animarse, como en el amor. Comprar un libro. Abrirlo. Pasar la vista por sus páginas y esperar que haga lo que hacen los libros verdaderos: que te muerda. O que te bese.
Nuestro Juramento
(canción criolla de Benito de Jesús)
No puedo verte triste porque me mata
Tu carita de pena, mi dulce amor
Me duele tanto el llanto que tú derramas
Que se llena de angustia mi corazón
Yo sufro lo indecible si tú entristeces
No quiero que las dudas te hagan llorar
Hemos jurado amarnos hasta la muerte
Y si los muertos aman
Después de muertos, amarnos más.
Si yo muero primero, es tu promesa
Sobre de mi cadáver dejar caer
La versión clásica de Julio Jaramillo
Y que todos se enteren de tu querer.
Si tú mueres primero, yo te prometo
Escribiré la historia de nuestro amor
Con toda el alma llena de sentimiento
La escribiré con sangre
Con tinta sangre del corazón
Si tú mueres primero, yo te prometo
Escribiré la historia de nuestro amor
Con toda el alma llena de sentimiento
La escribiré con sangre
Con tinta sangre del corazón
Juan Manuel Aragón
A 13 de octubre del 2026, en Rincón Chico. Preparando unos amargos.
Ramírez de Velasco®



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