| "Mamut de jardín", de Raúl Cisterna |
Flechas, hielo, genes y toneladas de alfalfa: la historia de una bestia que uno de estos días podría volver a nuestras vidas
Los mamuts compartieron la Tierra con nosotros, quizás unos cuantos miles de años. Oiga, tanto anduvimos juntos que todavía hoy cuando algunos dicen que algo es enorme se imaginan más o menos lo que medía uno. Eran bastante más grandes que los elefantes africanos, una barbaridad. Hubo otros parecidos, los mastodontes, que también convivieron con el hombre, pero eran más chicuelos que los elefantes. Al parecer mamuts y mastodontes coexistieron porque comían distinto pastito: cada uno se alimentaba con más de 200 kilos por día, según san Google. Imagine lo que debía ser el mundo aquel, un Santafé de pastos, verdes y húmedos para desayuno, almuerzo, merienda y cena de semejantes bichos.Los hombres los cazaban, como ha quedado establecido en pinturas rupestres en Rouffignac, Francia, que tienen una antigüedad de entre 15 y 20 mil años. Es tiempo suficiente para que quedara en nuestros genes algún recuerdo de aquellas correrías de los tatarabuelos. Luego los charquearían, quién sabe.Supongasé que le acertaban con una flecha: debían lanzarla con más fuerza que cachetazo de travesti, porque de otra manera no iban a perforarle el cuero que, es de presumir, lo tendría bastante grueso y duro.
Los científicos previenen que el sol ha entrado en un estado de "sueño", que podría causar que las temperaturas caigan dramáticamente en los próximos años. Es decir, la actividad solar está a una fracción de la intensidad que se esperaba, y se prevé que las condiciones sean muy similares a las del año 1645, cuando el mundo fue golpeado por una breve era glacial. De ser así es probable que, si resultan los experimentos para clonar a estos bichitos de Dios, tengan la dicha de vivir en un clima que no los haga sufrir el calor.
Para clonarlos hay un finado, la cría de un mamut peludo llamado Lyuba, que tiene 40.000 años y es uno de los ejemplares mejor preservados jamás encontrados. Fue hallado por un cazador de renos siberiano y sus dos hijos en el 2007. Los científicos le realizaron una necropsia y un análisis de ácido desoxirribonucleico, a ver qué hallaban.
Si los llegaran a revivir, por favor, pido que me anoten con unito. Saldría medio caro tenerlo en el jardín, uf, toneladas de alfalfa.
Pero será una delicia verles la cara de sorpresa a parientes y amigos cuando pregunten.
—¿Qué andas haciendo?
—Estoy dando de comer al mamut.
Juan Manuel Aragón
A 15 de octubre del 2026, en La Merced. Mirando el cerro.
Ramírez de Velasco®


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