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| Así quedó la ciudad |
El 3 de noviembre de 1995 explotan depósitos de la Fábrica Militar de Río Tercero, Córdoba
El 3 de noviembre de 1995, a las 8.55, explotaron depósitos de la Fábrica Militar de Río Tercero, Córdoba. Siete personas murieron y más de 300 sufrieron heridas; las detonaciones arrojaron municiones sobre barrios de la ciudad. La Justicia determinó que fueron intencionales y buscaron ocultar faltantes relacionados con el contrabando de armas a Croacia y Ecuador.La primera explosión ocurrió en la planta de carga; luego estallaron otros depósitos, incluido el de Expedición y Suministro, en el que se guardaban proyectiles, cartuchos y explosivos. La onda expansiva dispersó material bélico por la ciudad y afectó especialmente a Las Violetas, Escuela, Libertador y Cerino.La secuencia comenzó cuando parte del personal estaba fuera de sus puestos para desayunar. Esa circunstancia evitó que hubiera muertos dentro de la fábrica. En calles y viviendas cayeron proyectiles y fragmentos metálicos, y numerosos habitantes dejaron sus casas por temor a nuevas detonaciones.
Las siete víctimas fatales fueron Aldo Vicente Aguirre, Leonardo Mario Solleveld, Romina Marcela Susana Torres, Laura Andrea Muñoz, Hoder Francisco Dalmasso, José Andrés Varela y Elena Sofía Ribas de Quiroga. Cinco murieron ese 3 de noviembre; Varela falleció al día siguiente y Ribas de Quiroga, el 7 de noviembre.
El gobierno nacional presentó inicialmente el episodio como un accidente. El presidente Carlos Saúl Menem llegó a Río Tercero y sostuvo esa explicación ante la prensa. La investigación inicial consideró un incendio accidental en un recipiente con trotyl, pero las pericias posteriores descartaron esa hipótesis y señalaron una acción deliberada.
Los estudios técnicos indicaron que el fuego por sí solo no explicaba la secuencia y que se habían utilizado elementos detonantes. También analizaron la dirección de las ondas expansivas. Las pericias contables detectaron diferencias entre los inventarios de municiones, proyectiles y explosivos anteriores al siniestro.
La investigación relacionó esos faltantes con material militar reacondicionado en Río Tercero y enviado ilegalmente a Croacia y Ecuador durante la década de 1990. Las operaciones comprometían restricciones internacionales y la posición diplomática argentina. Durante el juicio se sostuvo que la destrucción buscó borrar rastros del armamento faltante.
El juicio oral comenzó en Córdoba en agosto de 2014, casi diecinueve años después de las explosiones. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 examinó testimonios, informes periciales y registros de inventarios. El 23 de diciembre condenó por estrago doloso seguido de muerte a cuatro exdirectivos de Fabricaciones Militares.
Edberto González de la Vega, Carlos Franke y Jorge Antonio Cornejo Torino recibieron trece años de prisión; Marcelo Diego Gatto fue condenado a diez. En 2021, la Corte Suprema dejó firmes las condenas. Menem, procesado por su presunta responsabilidad en el estrago, murió el 14 de febrero de ese año antes del juicio oral previsto en su contra.
Los daños materiales originaron reclamos civiles. En el 2015, el Congreso sancionó una ley de reparación para los afectados y sus herederos, con compensaciones por lesiones y pérdidas materiales. Su aplicación acumuló demoras judiciales; los pagos comenzaron casi tres décadas después, tras un acuerdo anunciado en el 2024 entre el Estado y los representantes de los damnificados.
Ramírez de Velasco®



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