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| Con el ermitaño |
El 8 de noviembre del año 397 muere en Candes Martín de Tours, obispo cristiano de la Galia romana
El 8 de noviembre del año 397 murió San Martín de Tours, obispo cristiano de la Galia romana, en Candes, mientras recorría su diócesis para resolver una disputa entre integrantes del clero. Nacido en Panonia, en territorio de la actual Hungría, había servido en el ejército romano antes de dedicarse a la vida religiosa. Fundó una comunidad monástica cerca de Tours, fue elegido obispo en 371 y desarrolló una actividad evangelizadora entre las poblaciones rurales. Su biografía, escrita por Sulpicio Severo, recoge episodios de su vida militar, su conversión, su labor pastoral y la difusión de su culto después de su muerte.Nació hacia 316 o 317 en Savaria, ciudad de la provincia romana de Panonia, actualmente Szombathely, en Hungría. Su padre era tribuno militar y la familia se trasladó a Pavía, en el norte de Italia, donde transcurrió parte de su infancia. Aunque sus padres no profesaban el cristianismo, manifestó interés por esa religión desde muy joven. Según los relatos antiguos, a los doce años deseaba retirarse a una vida de oración, pero las obligaciones militares de su familia y las normas de reclutamiento condicionaron sus primeros años.A los quince años ingresó en el ejército romano y prestó servicio en la caballería. Fue destinado a la Galia, donde se produjo el episodio que se convertiría en la imagen más conocida de su vida. En una jornada de invierno, cerca de Amiens, encontró a un mendigo que carecía de ropa suficiente para protegerse del frío. Cortó su manto con la espada y entregó una mitad al hombre. La tradición cristiana relacionó después ese gesto con una visión de Cristo, que se le habría aparecido vestido con la parte del manto entregada al necesitado.
Recibió el bautismo durante su etapa militar y, con el tiempo, decidió abandonar las armas. La tradición sitúa su negativa a combatir en una campaña contra los pueblos germánicos, cuando declaró que estaba dispuesto a servir a Cristo, pero no a continuar participando en la guerra. Después de dejar el ejército buscó a Hilario de Poitiers, obispo que defendía la doctrina nicena frente al arrianismo. La relación con Hilario orientó su formación religiosa y su decisión de llevar una vida ascética.
Tras regresar a Panonia, se estableció en Italia y llevó vida de ermitaño. Más tarde volvió a encontrarse con Hilario, que había regresado del exilio, y fundó una comunidad monástica en Ligugé, cerca de Poitiers, hacia mediados del siglo IV. Allí reunió discípulos y organizó una vida basada en la oración, la austeridad y el estudio de las Escrituras. La comunidad se convirtió en uno de los primeros centros monásticos de la Galia, en una época en que esa forma de vida religiosa comenzaba a extenderse por Occidente.
En 371 fue elegido obispo de Tours. Según las narraciones posteriores, aceptó el cargo después de que la gente de la ciudad insistiera en que asumiera la sede episcopal. No abandonó por ello su forma de vida austera: estableció una comunidad en Marmoutier, en las afueras de Tours, donde convivía con monjes y continuaba dedicándose a la oración. Desde allí recorrió el campo, predicó el cristianismo y organizó comunidades eclesiásticas en territorios donde persistían prácticas religiosas anteriores a la expansión cristiana.
Durante su episcopado intervino en controversias religiosas y en conflictos que involucraban a las autoridades civiles. Se opuso a que las disputas doctrinales se resolvieran mediante ejecuciones y acudió a Tréveris para interceder ante el emperador Magno Máximo en favor de personas vinculadas con el movimiento priscilianista. Aunque sus gestiones no evitaron todas las condenas, las fuentes antiguas destacan su resistencia a que los desacuerdos religiosos fueran tratados como delitos comunes. Su actuación se desarrolló en un período de consolidación del cristianismo y de estrecha relación entre el poder imperial y las instituciones eclesiásticas.
En los últimos años continuó visitando las comunidades de su diócesis y resolviendo diferencias entre sacerdotes. En 397 viajó a Candes, localidad situada junto al río Loira, para intervenir en una disputa del clero local. Después de conseguir la reconciliación, enfermó con fiebre intensa. Al agravarse, pidió que lo colocaran sobre el suelo, cubierto con ceniza y cilicio, según la tradición recogida por sus primeros biógrafos. Murió el 8 de noviembre, probablemente cerca de los ochenta años, aunque la cronología exacta de su nacimiento sigue siendo discutida.
Su cuerpo fue trasladado a Tours y sepultado el 11 de noviembre, fecha que quedó asociada a su fiesta en la Iglesia occidental. La noticia de su muerte atrajo a numerosos fieles, y su tumba se convirtió en un lugar de peregrinación. Sulpicio Severo, escritor cristiano que lo conoció, redactó Vida de san Martín poco después de su muerte y reunió relatos sobre sus decisiones, enseñanzas y supuestos milagros. La obra contribuyó a difundir su figura en distintas regiones del Imperio romano y proporcionó una de las fuentes principales para conocer su trayectoria.
El culto se extendió durante los siglos siguientes por la Galia y otros territorios europeos. En Tours se construyó un santuario sobre su sepulcro, que recibió peregrinos durante la Edad Media y quedó vinculado a las rutas de circulación religiosa. Su figura se representó habitualmente a caballo, compartiendo el manto con el mendigo, escena que pasó a la pintura, la escultura y las vidrieras de iglesias. La Iglesia católica celebra su fiesta el 11 de noviembre, mientras la fecha de su muerte, el 8 de noviembre de 397, se conserva en las fuentes históricas y hagiográficas.
Ramírez de Velasco®



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