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| Jean-Babtiste-Joseph Gobel |
El 7 de noviembre de 1793 el obispo constitucional de París y el clero renuncian a ejercer funciones católicas
El 7 de noviembre de 1793, durante la Revolución francesa, Jean-Baptiste-Joseph Gobel, obispo constitucional de París, compareció ante la Convención Nacional acompañado por vicarios y otros sacerdotes y renunció a ejercer sus funciones en el culto católico. La declaración se produjo en plena campaña de descristianización, impulsada por sectores revolucionarios que pretendían reemplazar las prácticas religiosas tradicionales por el culto a la Razón. Aunque el episodio fue presentado como una abjuración del cristianismo, Gobel declaró formalmente que abandonaba sus funciones eclesiásticas; la distinción entre ambas cosas resulta importante para reconstruir lo ocurrido.La situación del clero francés había cambiado radicalmente desde la aprobación de la Constitución Civil del Clero, el 12 de julio de 1790. La norma reorganizó la Iglesia en Francia, modificó las circunscripciones eclesiásticas y estableció la elección de obispos y párrocos, con intervención de las autoridades civiles. La obligación de prestar juramento de fidelidad a la nueva organización dividió al clero entre sacerdotes constitucionales y refractarios, que rechazaban las disposiciones por considerarlas incompatibles con la autoridad pontificia.Gobel, nacido en Thann, Alsacia, en 1727, había sido elegido obispo constitucional de París en 1791. Recibió la consagración episcopal el 27 de marzo de ese año y asumió una diócesis atravesada por las disputas entre partidarios y opositores de la reorganización revolucionaria. También había sido elegido diputado a la Asamblea Nacional Constituyente. Su adhesión al nuevo orden político lo situó en una posición difícil cuando los sectores más radicales comenzaron a exigir la desaparición de las instituciones religiosas tradicionales.
La presión sobre Gobel aumentó durante el otoño de 1793, cuando la campaña de descristianización adquirió mayor intensidad en París y otras regiones. Entre sus promotores figuraban Pierre-Gaspard Chaumette, procurador de la Comuna de París, y dirigentes vinculados al movimiento de Jacques-René Hébert. Las autoridades municipales y las sociedades populares impulsaban la renuncia de los sacerdotes a sus funciones, la retirada de símbolos religiosos y la transformación de las iglesias en espacios destinados a nuevas ceremonias cívicas.
Ante la Convención Nacional, Gobel justificó su decisión mediante referencias a la soberanía popular y a los principios de libertad e igualdad. Declaró que renunciaba a ejercer como ministro del culto católico y que sus vicarios presentes se sumaban a la medida. Entre los sacerdotes que firmaron la declaración figuraban Denoux, Delacroix, Lambert, Laborey, Priqueler y Voisard. La documentación parlamentaria conserva el texto de la intervención y los nombres de quienes acompañaron al obispo.
Durante la sesión, Gobel depositó sus insignias episcopales y otros objetos vinculados con su ministerio sobre el altar de la patria. La escena fue recibida con aclamaciones republicanas y aplausos de los diputados. El presidente de la Convención lo abrazó públicamente, mientras algunos representantes celebraban la renuncia como una ruptura con la superstición. Las actas registraron también la participación de otros eclesiásticos que se acercaron a la tribuna para anunciar decisiones semejantes.
Tres días después, el 10 de noviembre, la catedral de Notre-Dame de París fue escenario de la Fiesta de la Razón. La ceremonia, organizada por los sectores radicales de la Comuna, convirtió temporalmente el templo en un espacio de culto cívico. Se retiraron elementos del ceremonial católico y se incorporaron símbolos republicanos. Una mujer representó a la Razón en una celebración que reunió a autoridades, miembros de sociedades populares y espectadores. Ceremonias semejantes se organizaron en otras localidades francesas.
La renuncia de Gobel no significó que todo el clero parisino hubiera abandonado sus creencias. Algunos sacerdotes entregaron sus cargos o aceptaron participar en ceremonias revolucionarias, mientras otros se negaron a hacerlo. La descristianización tampoco constituyó una política uniforme en todas las regiones: sus modalidades dependieron de las autoridades locales, los representantes enviados por la Convención y las disputas entre las distintas corrientes revolucionarias.
En los meses siguientes, la posición de Gobel se volvió cada vez más precaria. Pese a su renuncia pública, las autoridades revolucionarias lo acusaron de actividades contrarias a la República y lo relacionaron con dirigentes radicales que habían caído en desgracia. La campaña contra los hébertistas alcanzó a Chaumette y a otros participantes del movimiento descristianizador. Gobel fue arrestado, procesado por el Tribunal Revolucionario y condenado a muerte.
El 13 de abril de 1794, Gobel fue guillotinado en París junto con Chaumette y otros condenados. Según las biografías históricas, antes de morir proclamó su adhesión a Jesucristo, una expresión que contrasta con la renuncia pública a sus funciones eclesiásticas realizada cinco meses antes. Su trayectoria quedó así vinculada tanto con la reorganización constitucional de la Iglesia francesa como con las presiones políticas que acompañaron la campaña de descristianización durante el período más radical de la Revolución.
Ramírez de Velasco®



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