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SUDÁN El largo viaje de una palabra

"Sudán", de Raúl Cisterna

Desde el árabe hasta antiguas leyendas africanas, la denominación del país esconde siglos de controversias y sorprendentes interpretaciones

Todos los días hay consultas. Los amigos, curiosos como la mayoría de los santiagueños, preguntan por el origen de las palabras. Entre ellas, la que nombra a la nación llamada “Sudán”, despierta la curiosidad de casi todos. No es que uno sepa mucho; apenas se preocupó por conseguir dos o tres diccionarios etimológicos para desasnarse.
Bueno, le cuento.
Los etimologistas no se ponen de acuerdo sobre la interpretación que ha de darse a este término. Hay quienes sostienen que viene del árabe “Bilad as-Sudan”, que quiere decir “País de los negros”, obviamente porque ahí la mayoría son de ese subido color. Sus partidarios se apoyan en que los geógrafos antiguos llamaban Nigritia a este país y en que antes la región era conocida como Nubia. Sin embargo, el origen de esta última palabra también es discutido. Algunos la relacionan con el egipcio nbw, "oro", por la riqueza aurífera de la región; otros la vinculan con los nubas. No existe consenso en que signifique "negro".
También están quienes la hacen derivar de Nuba, a quien una tradición no canónica presenta como hijo de Cush y de su esposa legendaria Nubala. Cush (o Kush) era hijo de Cam y, por lo tanto, nieto de Noé. Su nombre quedó ligado a los pueblos cushitas y al antiguo Reino de Kush, una de las grandes civilizaciones africanas, que floreció durante casi tres mil años en la región de la actual Sudán. Nubala, en cambio, aparece sólo en tradiciones posteriores como la esposa legendaria de Cush y madre de los cushitas.
Esto es lo bueno de la etimología: no solamente obliga a leer historia, sino que también trae polémica y discusión; de lo contrario, sería una actividad por demás aburrida. Las palabras fueron la primera herramienta puramente humana. Después vinieron las demás.
Otros aseguran que Sudán viene de la palabra árabe “Sudd”, que significa barrera u obstáculo y se referiría al impenetrable pantano lleno de papiros que era en otros tiempos el territorio de Sudán, país ubicado al sur del valle del Nilo.
La búsqueda del origen de las palabras se parece un poco a la poesía. Ninguna distingue entre grandes y pequeños asuntos. Un verso sobre la minúscula hormiga puede tener más belleza que otro sobre una épica batalla librada por importantes mariscales. Lo mismo ocurre con esas averiguaciones, que no distinguen entre lo que está destinado a nombrar grandes asuntos y lo que apenas sirve para pequeñas curiosidades.
La hipótesis más dudosa afirma que Sudán deriva de la palabra “Saw-Deh”, que en lengua nativa querría decir algo así como “El campo exterior”. Es incierta porque pocos se nombran a sí mismos como los otros, los que viven allá o, dicho en criollo, campo afuera. Pero ya se sabe: en materia de etimologías nunca faltan teorías capaces de desafiar al sentido común y a la mismísima historia.
Juan Manuel Aragón
A 13 de julio del 2026, en la Libertad y Córdoba. Viendo pasar el tránsito.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. no quiero que escritos asi pasen de largo, pero siempre qedo c ganas de leer mas... mchas gcias

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