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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesía

Versos de un payador al General Juan Perón

Ilustración Homero Manzi Va a perdonar su excelencia que un payador del camino le alce su verso genuino ante tanta concurrencia. Quisiera, en esta emergencia, tener el don de Gabino para elogiar con más tino la histórica presidencia que realizó su excelencia en este suelo argentino. Perdóneme, presidente, pero tengo la certeza de que alabar su grandeza es traducir muchas mentes. Usted luchó por la gente desbrozando la maleza y el criollo que siempre pesa con justicia y noblemente sabe que usted fue un valiente al lado de su pobreza. Usted liquidó el instante de la miseria social y el oprobio general del vendepatria triunfante; vergüenza del tiempo de antes, cuando el fraude electoral era el destino fatal que le aguardaba al votante en aquel tiempo distante de ignominia nacional. Siguiendo la ejecutoria de esta noble evolución, el pueblo de la nación vive su trance de gloria. Él siempre tendrá memoria de la gran revolución, y a fuerza de corazón mantendrá la trayectoria que ha señalado ...

Viejo ciego

Ilustración Homero Manzi Con un lazarillo llegás por las noches trayendo las quejas del viejo violín, y en medio del humo parece un fantoche tu rara silueta de flaco rocín. Puntual parroquiano tan viejo y tan ciego, al ir destrenzando tu eterna canción, ponés en las almas recuerdos añejos y un poco de pena mezclás al alcohol. El día en que se apaguen tus tangos quejumbrosos tendrá crespones de humo la luz del callejón, y habrá en los naipes sucios un sello misterioso y habrá en las almas simples un poco de emoción. El día en que no se oiga la voz de tu instrumento cuando dejés los huesos debajo de un portal los bardos jubilados, sin falso sentimiento con una "canzonetta" te harán el funeral. Parecés un verso del loco Carriego parecés el alma del mismo violín. Puntual parroquiano tan viejo y tan ciego, tan llena de pena, tan lleno de esplín. Cuando oigo tus notas me invade el recuerdo de aquella muchacha de tiempos atrás. A ver, viejo ciego, tocá un tango lerdo muy lerdo y muy...

Fuimos

Ilustración Homero Manzi Fui como una lluvia de cenizas y fatigas en las horas resignadas de tu vida... Gota de vinagre derramada, fatalmente derramada, sobre todas tus heridas. Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve rosa marchitada por la nube que no llueve. Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza que no puede vislumbrar su tarde mansa. Fuimos el viajero que no implora, que no reza, que no llora, que se echó a morir. ¡Vete...! ¿No comprendes que te estás matando? ¿No comprendes que te estoy llamando? ¡Vete...! No me beses que te estoy llorando ¡Y quisiera no llorarte más! ¿No ves?, es mejor que mi dolor quede tirado con tu amor librado de mi amor final ¡Vete!, ¿No comprendes que te estoy salvando? ¿No comprendes que te estoy amando? ¡No me sigas, ni me llames, ni me beses ni me llores, ni me quieras más! Fuimos abrazados a la angustia de un presagio por la noche de un camino sin salidas, pálidos despojos de un naufragio sacudidos por las olas del amor y de la vida. Fui...

Monedas de poeta

Ilustración Homero Manzi Quise ahorcarme en la trenza de tu cigarro rubio cuando desde tus labios cargados de secretos recordé la cortada por donde iba mi infancia destrozando la suela de mis zapatos nuevos. Yo no soy el ideal de tu sabiduría, mitad galán de cine y mitad pugilista; soy un poeta moderno que ambula por las calles evocando sus sueños disconformistas. Sin embargo te quiero, porque sé que en tu vida hace falta un muchacho que te cante pavadas, y que ponga perfume de poeta en la nafta de tu coche lujoso, de tu coche sin alma; Un muchacho humilde, sentimental y bueno que justifique el brillo vano de tus monedas, comprándote con ellas montones de paisajes, montones de paisajes y un anillo de piedra. Que te lleve por todas las calles apartadas, que te cante tragedias de novios y de celos, y que al pasar contigo debajo de los árboles aproveche la sombra para robarte un beso. Un muchacho que un día, de tonto o de loco, cuando menos lo pienses salga de tu existencia, dejándote en ...

A Colón

Ilustración Rubén Darío ¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América, tu india virgen y hermosa de sangre cálida, la perla de tus sueños, es una histérica de convulsivos nervios y frente pálida. Un desastroso espíritu posee tu tierra: donde la tribu unida blandió sus mazas, hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra, se hieren y destrozan las mismas razas. Al ídolo de piedra reemplaza ahora el ídolo de carne que se entroniza, y cada día alumbra la blanca aurora en los campos fraternos sangre y ceniza. Desdeñando a los reyes nos dimos leyes al son de los cañones y los clarines, y hoy al favor siniestro de negros reyes fraternizan los Judas con los Caínes. Bebiendo la esparcida savia francesa con nuestra boca indígena semiespañola, día a día cantamos la Marsellesa para acabar danzando la Carmañola. Las ambiciones pérfidas no tienen diques, soñadas libertades yacen deshechas. ¡Eso no hicieron nunca nuestros caciques, a quienes las montañas daban las flechas! . Ellos eran soberbios, leales...

Milonga de Puente Alsina

Ilustración Homero Manzi Puente Alsina, puente viejo, viendo que estás liquidado quiero atar a mi encordado tu pasao y mi cantar, recordando tus hazañas cuando golpeaba en tu trocha el tacón de la morocha al volver de trabajar. Ya no serás el que guapeó en el "ochenta", ni jamás como en las mentas la pedana de la cuenta que la ocasión canceló. Ya no serás el que en las brumas del río vio chispear el brillo frío de las dagas que en el río concitaba la traición. Se va el barrio que ha crecido junto a tus viejos horcones, con la fe de los varones que labró tu tradición. Se va el soplo del misterio que en tus tablones se acuna bajo la luz de la luna farolito de cartón. Ya no serás aquel rincón perdulario que amarrao a los prontuarios del Riachuelo legendario su tradición consagró. Sólo serás así pintao y luciente más bacán y resistente, pero serás cualquier puente sin pasao, ni emoción. Ramírez de Velasco®    

Romance de barrio

Ilustración Homero Manzi Primero la cita lejana de abril, tu oscuro balcón, tu antiguo jardín. Más tarde las cartas de pulso febril mintiendo que no, jurando que sí. Romance de barrio tu amor y mi amor. Primero un querer, después un dolor, por culpas que nunca tuvimos, por culpas que debimos sufrir los dos. Hoy vivirás despreciándome, tal vez sin soñar que lamento al no poderte tener el dolor de no saber olvidar. Hoy estarás como nunca lejos mío, lejos de tanto llorar. Fue porque sí, que el despecho te cegó como a mí, sin mirar que en el rencor del adiós castigabas con crueldad tu corazón. Fue porque sí que de pronto no supimos pensar, que es más fácil renegar y partir que vivir sin olvidar. Ceniza del tiempo la cita de abril, tu oscuro balcón, tu antiguo jardín las cartas trazadas con mano febril mintiendo que no, jurando que sí. Retornan vencidas tu voz y mi voz trayendo al volver con tonos de horror, las culpas que nunca tuvimos las culpas que debimos pagar los dos. Ramírez de Velas...

Malena

Ilustración Homero Manzi Malena canta el tango como ninguna y en cada verso pone su corazón. A yuyo del suburbio su voz perfuma, Malena tiene pena de bandoneón. Tal vez allá en la infancia su voz de alondra tomó ese tono oscuro de callejón, o acaso aquel romance que sólo nombra cuando se pone triste con el alcohol. Malena canta el tango con voz de sombra, Malena tiene pena de bandoneón. Tu canción tiene el frío del último encuentro. Tu canción se hace amarga en la sal del recuerdo. Yo no sé si tu voz es la flor de una pena, sólo sé que al rumor de tus tangos, Malena, te siento más buena, más buena que yo. Tus ojos son oscuros como el olvido, tus labios apretados como el rencor, tus manos dos palomas que sienten frío, tus venas tienen sangre de bandoneón. Tus tangos son criaturas abandonadas que cruzan sobre el barro del callejón, cuando todas las puertas están cerradas y ladran los fantasmas de la canción. Malena canta el tango con voz quebrada, Malena tiene pena de bandoneón. Ramírez ...

Che bandoneón

Ilustración Homero Manzi El duende de tu son, che bandoneón, se apiada del dolor de los demás, y al estrujar tu fueye dormilón se arrima al corazón que sufre más. Estercita y Mimí como Ninón, dejando sus destinos de percal vistieron al final mortajas de rayón, al eco funeral de tu canción. Bandoneón, hoy es noche de fandango y puedo confesarte la verdad, copa a copa, pena a pena, tango a tango, embalado en la locura del alcohol y la amargura. Bandoneón, para qué nombrarla tanto, no ves que está de olvido el corazón y ella vuelve noche a noche como un canto en las gotas de tu llanto, ¡che bandoneón! Tu canto es el amor que no se dio y el cielo que soñamos una vez, y el fraternal amigo que se hundió cinchando en la tormenta de un querer. Y esas ganas tremendas de llorar que a veces nos inundan sin razón, y el trago de licor que obliga a recordar si el alma está en "orsai", che bandoneón. Ramírez de Velasco®

Barrio de tango

Ilustración Homero Manzi Un pedazo de barrio, allá en Pompeya, durmiéndose al costado del terraplén. Un farol balanceando en la barrera y el misterio de adiós que siembra el tren. Un ladrido de perros a la luna. El amor escondido en un portón. Y los sapos redoblando en la laguna y a lo lejos la voz del bandoneón. Barrio de tango, luna y misterio, calles lejanas, ¡cómo estarán! Viejos amigos que hoy ni recuerdo, ¡qué se habrán hecho, dónde estarán! Barrio de tango, qué fue de aquella, Juana, la rubia, que tanto amé. ¡Sabrá que sufro, pensando en ella, desde la tarde que la dejé! Barrio de tango, luna y misterio, ¡desde el recuerdo te vuelvo a ver! Un coro de silbidos allá en la esquina. El codillo llenando el almacén. Y el dramón de la pálida vecina que ya nunca salió a mirar el tren. Así evoco tus noches, barrio 'e tango, con las chatas entrando al corralón y la luna chapaleando sobre el fango y a lo lejos la voz del bandoneón. Ramírez de Velasco®

Ronda de ases

Ilustración Homero Manzi Ronda de ases que no habrán de morir en mi ciudad... Mientras se queje un violín. Tinglado de barrio, farol de arrabal. Aplauso de esquina. Telón de almacén. Los tangos de Pacho, de Greco y Bazán. El fueye de Arolas sangrando un querer. La voz de Gabino payando en un vals y el eco compadre de Carlos Gardel. Ronda de ases que se fueron y que siempre volverán con el viento del recuerdo que sacude mi arrabal. Voces viejas que renacen en la paz del corralón y en la sombra de la higuera y en el yuyo del zanjón. Ronda de ases que no habrán de morir en mi ciudad... mientras se queje un violín... Llegó de Chiclana la piba del sur y aquella Griseta llegó de París. Cruzaron el tango bichitos de luz, fracasos de seda, muñecas de spleen. Contursi les dijo Mireya y Esther. González Castillo, Manón y Mimí... Ramírez de Velasco®    

Te lloran mis ojos

Ilustración Homero Manzi Como cien estrellas que jamás se apagan, brillan tus recuerdos en mi corazón. Ellos me regalan la ilusión del alba en la noche triste de mi cerrazón. Me cubrió los ojos un borrón de niebla, me perdí en las sombras oyendo tu voz y en la soledad de mis tinieblas, sólo me acompaña tu adiós. Mis ojos, mis ojos se durmieron cuando era tu amor, el dulce rumor de un canto sereno. Mis ojos... que nunca, nunca, nunca habrán de verte, sin poderlo remediar... se esconden para llorar. Eran mis pupilas como dos espejos donde se miraba tu felicidad. Castigó la noche. Se quedaron ciegos. Y quedó en la sombra quebrado el cristal. Vuelven tus palabras con la voz del viento. Ilusión amarga que me hace pensar, que hoy me encuentro sola, que estoy lejos... que sólo te puedo llorar. Ramírez de Velasco®    

El último organito

Ilustración Homero Manzi Las ruedas embarradas del último organito vendrán desde la tarde buscando el arrabal, con un caballo flaco y un rengo y un monito y un coro de muchachas vestidas de percal. Con pasos apagados elegirá la esquina donde se mezclan luces de luna y almacén para que bailen valses detrás de la hornacina la pálida marquesa y el pálido marqués. El último organito irá de puerta en puerta hasta encontrar la casa de la vecina muerta, de la vecina aquella que se cansó de amar; y allí molerá tangos para que llore el ciego, el ciego inconsolable del verso de Carriego, que fuma, fuma y fuma sentado en el umbral. Tendrá una caja blanca el último organito y el asma del otoño sacudirá su son, y adornarán sus tablas cabezas de angelitos y el eco de su piano será como un adiós. Saludarán su ausencia las novias encerradas abriendo las persianas detrás de su canción, y el último organito se perderá en la nada y el alma del suburbio se quedará sin voz. Ramírez de Velasco®   ...

Una vez en la vida

Sensual Homero Manzi Llegarás, ya lo sé, llegarás a mi lado una vez. Llegarás y después partirás para siempre tal vez. Una vez, nada más, una vez en la vida vendrás. Amor, amor, amor, amor, cuando te acerques a mí. Adiós, adiós, adiós, adiós, cuando te alejes de aquí. Mas ¡no!, jamás, mejor soñar decirle al corazón, tu amarga mentira, tu dulce mentira amor, amor, amor. Llegarás y después me dirás la palabra más cruel. El amor es así, un placer que se vuelve dolor. Pero igual una vez, una vez en la vida vendrás. Ramírez de Velasco®

Ninguna

Ilustración Homero Manzi Esta puerta se abrió para tu paso. Este piano tembló con tu canción. Esta mesa, este espejo y estos cuadros guardan ecos del eco de tu voz. Es tan triste vivir entre recuerdos... Cansa tanto escuchar ese rumor de la lluvia sutil que llora el tiempo sobre aquello que quiso el corazón. No habrá ninguna igual, no habrá ninguna, ninguna con tu piel ni con tu voz. Tu piel, magnolia que mojó la luna. Tu voz, murmullo que entibió el amor. No habrá ninguna igual, todas murieron en el momento que dijiste adiós. Cuando quiero alejarme del pasado, es inútil... me dice el corazón. Ese piano, esa mesa y esos cuadros guardan ecos del eco de tu voz. En un álbum azul están los versos que tu ausencia cubrió de soledad. Es la triste ceniza del recuerdo nada más que ceniza, nada más... Ramírez de Velasco®

La mariposa y la flor

Ilustración Homero Manzi Ruiseñor que colgabas la fe de tu trino, en la tarde. ¿Dónde estás que ya nunca he podido encontrarte? Recorrí con dolor la quietud del camino sin hallarte. ¿Dónde está tu canción de ilusión y de amor? ¿Dónde está? Mariposa de luz que agitaste mis noches con tus alas. Ya te habrás olvidado de huir de mis flores sin hallarte. ¿Dónde están, mariposa, tus alas de luz? ¿Dónde están? Heliotropo amarillo que has muerto llorando en la tarde. Tu corola es tan sólo un recuerdo lejano y cobarde. Yo te quise esconder en el cofre de un vaso y cuidarte. Pero has muerto y entonces te hice mi afán: ¿Dónde estás? Ramírez de Velasco®

Bandoneón amigo

Bandoneón Homero Manzi Bandoneón amigo con tus teclas dije penas y alegrías Bandoneón amigo en tu fueye se amontonan horas mías. Te acordás del día que escuché su dulce voz, pasaron los años. Y seguís en mi destino volcando tu cansado son, mi bandoneón Una noche en la calle más vieja donde queden rosadas esquinas, buscaremos, como antes, la reja del malvón, el rosal, la glicina. Embriagado de sombras y flores dirás, como antaño, dolientes amores. Y al milagro de un mágico engaño tendremos veinte años, igual que otra vez. Bandoneón amigo una vez llegó el amor a nuestro lado. Bandoneón amigo la enredaste en tu gemir apasionado. Te acordás qué linda era su voz cuando juró mentiras y olvidos. Sólo estás vos a mi lado gimiendo tu cansado son, mi bandoneón. Ramírez de Velasco®

Juan Manuel

Ilustración Homero Manzi Candombe de los morenos por los Barrios del Tambor. Candombe de noche roja por la Niña y el Señor. CORO: Cuntango, carancuntango, cuntangó, carancuntán. En vaina de sombra turbia la traición es un puñal. Urquiza viene llegando, lo saldremos a esperar. Juan Manuel, al revolear de los ponchos banderín del escuadrón, los colorados más bravos ya se fueron a Morón. Juan Manuel, para luchar por la gloria de tu estrella Federal, con tamboril de morenos, la Mazorca con puñal. El diecinueve de octubre murió Doña Encarnación. Los parches retumban duelo, llora la Restauración. CORO: Cuntango, carancuntango, cuntangó, carancuntán. Candombe de los morenos por los Barrios del Tambor. Candombe de noche negra por la Niña y el Señor. Emponchado en la derrota se fugó en un barco inglés. Dicen que estaban llorando los ojos de Juan Manuel. CORO: Cuntango, carancuntango, cuntangó, caranguntán. Con un silencio de potros la pampa los despidió. No pudo volver al pago y en otra tierra ...

Añatuya

Ilustración Homero Manzi ¡Añatuya es un lugar que jamás podré olvidar porque al fin es Aña ... mía ... ! Tras un verde ventanal, junto al mismo algarrobal conocí la luz del día. ¡Qué aromado es su polear ...! ¡Y qué verde su alfalfar ...! ¡Y qué roja su sandía ...! Y qué triste es el cantar de la urpila del lugar, cuando está muriendo el día ...! ¡Añatuya ...! ¡Cómo arrulla tu recuerdo volvedor ...! ¡Cómo duelen tu horizonte, tus senderos y tu monte, cuando evoca el corazón ...! ¡Añatuya...! ¡Cómo arrulla tu recuerdo volvedor...! En el alto, el quebrachal y el ranchito y el corral y las frutas del estío. Y en el campo, el trebolar, que la oveja va a triscar cuando ya ha bajado el río. En el monte está el tunal, la algarroba y el vinal y las garras de las breñas. Y en el bajo está el jagüel donde beben en tropel, las haciendas lugareñas. Añatuya... ¡Cómo arrulla tu recuerdo volvedor! Ramírez de Velasco®

Así es el tango

Ilustración Homero Manzi Así es el tango, sabés, de ayer y de hoy, requiebro y pena de amor. Si no entendés, escuchá lo que te digo, que los barrios son testigos de que cuento la verdad. Es el chiflar de la patota procaz, junto al buzón rojo de mala intención. Y el rezongar del muchacho que abombao de amor, se vio desalojao por un cartón. El amor del rancho o del chalet, en su son renueva el kerosén. Y hay en su vaivén cargante y compadrón sol de corralón y luna de almacén. Hay también tristeza de arrabal, y rencor de horario y de jornal. Desazón de llorar lo que fue y mirar lo que llegó sin poderlo comprender. Así es el tango, sabés, y mucho más. Mosaico sentimental de mi ciudad. Compadrón en los Donjuanes, perfumao en los zaguanes y en las malas rezongón. En el llorar, garganta de bandoneón. En el bailar taquito repicador. Ya lo sabés: eso es todo lo que expresa y más el tango embarullao de mi ciudad. Ramírez de Velasco®