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| Mahsa Zhina Amini |
El 16 de septiembre del 2022 muere Mahsa Zhina Amini, de 22 años, luego de ser detenida por la policía de la moral por infracciones a las normas de vestimenta obligatoria
El 16 de septiembre del 2022 murió Mahsa Zhina Amini, en Teherán, Irán. Era una mujer iraní de 22 años, de origen kurdo, y murió luego de estar tres días en coma, detenida por la policía de la moral por presuntas infracciones a las normas de vestimenta obligatoria, lo que derivó en protestas masivas, investigaciones oficiales inconclusas y un fuerte impacto político y social dentro y fuera de Irán.Había nacido el 21 de septiembre de 1999 en Saqqez, ciudad de la provincia de Kurdistán iraní, una región con larga historia de tensiones políticas y reclamos por derechos culturales. Pertenecía a una familia kurda de clase media y se encontraba de visita en Teherán junto a su hermano menor cuando fue interceptada en la vía pública.La detención fue el 13 de septiembre del 2022. Fue trasladada a un centro de la policía de la moral, organismo encargado de hacer cumplir el uso obligatorio del hiyab y otras normas de conducta. Durante ese traslado y la posterior permanencia bajo custodia se produjo una descompensación grave que derivó en la pérdida de conciencia.
Ese mismo día fue ingresada en el hospital Kasra de Teherán en estado de coma. Permaneció conectada a asistencia vital, con diagnóstico neurológico severo. El parte médico inicial habló de un colapso repentino, mientras familiares denunciaron lesiones visibles y la ausencia de antecedentes clínicos que justificaran el cuadro.
Durante los días de internación se restringió el acceso a información completa sobre su estado. Las imágenes difundidas desde el hospital mostraron a la joven inconsciente, con respiración asistida. La familia solicitó peritajes independientes y la entrega de registros médicos completos, pedidos que no fueron satisfechos.
El fallecimiento fue confirmado el 16 de septiembre. La versión oficial sostuvo causas naturales, mientras los familiares insistieron en que la muerte fue consecuencia directa de malos tratos durante la detención. La ausencia de grabaciones completas del arresto y del traslado reforzó las sospechas públicas.
El funeral, en Saqqez, reunió a una multitud y derivó en manifestaciones inmediatas. A partir de ese acto, las protestas se extendieron a decenas de ciudades iraníes, con participación mayoritaria de mujeres jóvenes, estudiantes y sectores urbanos, y con consignas contra la policía de la moral y el uso obligatorio del velo.
La respuesta estatal fueron procedimientos de seguridad, arrestos masivos, restricciones a internet y un refuerzo del control en universidades y espacios públicos. Se anunciaron investigaciones internas cuyos resultados no modificaron la versión oficial inicial ni derivaron en sanciones conocidas.
En el plano internacional, el caso fue abordado por gobiernos y organismos multilaterales, que reclamaron explicaciones formales y seguimiento. Paralelamente, se registraron manifestaciones de apoyo en ciudades fuera de Irán, impulsadas por comunidades iraníes en el exilio.
Tras la muerte se anunciaron peritajes oficiales que atribuyeron la muerte a una afección médica previa, mientras que informes médicos difundidos por la familia señalaron lesiones compatibles con traumatismo. No se publicaron de manera íntegra las grabaciones de cámaras del arresto ni del traslado. No se informó de imputaciones penales contra los agentes intervinientes. El cuerpo fue enterrado bajo un fuertes medidas de seguridad y con restricciones a la cobertura periodística y a la presencia de manifestantes.
Ramírez de Velasco®


Curiosamwnte, el silencio más ensordecedor fue el de las organizaciones feministasj internacionales, las cuales tienen una particular tolerancia, y hasta admiración, por la misoginia musulmana.
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