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| Tinogasta, Catamarca |
El 13 de agosto de 1713, se delimita Tinogasta en la provincia de Catamarca por disposición del gobernador Esteban Nieva y Castilla
El 13 de agosto de 1713, se estableció la delimitación territorial de Tinogasta en la provincia de Catamarca por disposición del gobernador Esteban Nieva y Castilla, que fijó una extensión de media legua hacia los cuatro vientos desde el templo religioso sobre el río Abaucán, en una región habitada por aborígenes diaguitas, dominada por los incas y luego distribuida en mercedes españolas.Etimológicamente, la denominación proviene del vocablo cacán formado por "gasta" (pueblo) y "tino" (junta o encuentro), un concepto traducido habitualmente como "pueblo de la junta" por la confluencia de diversas parcialidades en la depresión geográfica del valle catamarqueño.Las evidencias arqueológicas halladas en el lugar atestiguan una presencia humana continua de más de ocho mil años, correspondiente a cazadores y recolectores precerámicos que construyeron recintos subterráneos de piedra e idearon complejos canales de riego en sitios como Ranchillos.
En el período prehispánico tardío, diversas parcialidades diaguitas como los abaucanes, pituiles, huatungastas, mayupucas, sahujiles y fiambalaos poblaron estas tierras, destacándose por la alfarería Belén, la textilería en fibra de camélidos, la metalurgia del bronce y la construcción de pucaras defensivos.
Entre 1475 y 1536, la anexión al Imperio Tahuantinsuyo transformó la dinámica regional al introducir supuestamente el uso del quichua e integrar las rutas locales al entramado del Camino del Inca con proyección hacia el paso trasandino de San Francisco.
La llegada de Diego de Almagro en 1535 marcó la primera incursión hispánica registrada en el Valle de Abaucán a través de la Quebrada de Zapata, dando inicio al proceso de ocupación militar y al posterior reparto de mercedes entre los conquistadores.
A fines del siglo XVII, el 28 de febrero de 1687, el capitán Juan Gregorio Bazán de Pedraza recibió del gobernador Félix de Argandoña una concesión real de cien leguas cuadradas entre la actual ciudad de Tinogasta y la localidad de Saujil.
A partir de esta merced original, la familia Bazán de Pedraza constituyó los mayorazgos de Anillaco y Fiambalá, permitiendo que en 1712 se erigiera la capilla de Anillaco y hacia mediados del siglo XVIII la iglesia de Fiambalá por iniciativa del capitán Domingo Carrizo.
A comienzos del siglo XVIII, la comunidad nativa conservaba la estructura de pueblo de indios bajo la autoridad del cacique Miguel Chanampa, figurando como encomienda administrada por el general Esteban Nieva y Castilla tras la pacificación de las Guerras Calchaquíes.
El documento del 13 de agosto de 1713 ordenó el trazado de dos a cuatro kilómetros en derredor del templo local, proceso que derivó en la erección de la parroquia de San Juan Bautista en 1780 y la mensura de la plaza principal en 1848 a instancias del presbítero Alejandrino Zenteno.
Ramírez de Velasco®


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