Ir al contenido principal

1995 AGENDA TUCUMANA Bío

Un producto fermentado

El 15 de agosto de 1995 se presenta la leche bioterapéutica, producto fermentado con bacterias lácticas probióticas

El 15 de agosto de 1995 se presentó en Tucumán la leche bioterapéutica desarrollada por Guillermo Oliver, un producto fermentado con bacterias lácticas probióticas que revolucionó el abordaje de la desnutrición y las diarreas infantiles en la región. Ese día marcó la llegada al mercado argentino de una innovación científica nacida en el norte del país tras años de investigación aplicada.
Se gestó en respuesta a la demanda de pediatras del Hospital del Niño Jesús de San Miguel de Tucumán ante altas tasas de mortalidad infantil por diarreas y desnutrición, que superaban el 20 por mil en la provincia durante la década de 1980. Médicos y especialistas solicitaron ayuda a investigadores del Centro de Referencia para Lactobacilos, cofundado por Oliver en 1976 junto a Aída Pesce de Ruiz Holgado.
Oliver, nacido el 8 de febrero de 1927 en Manuel Ocampo, Buenos Aires, se radicó en Tucumán en 1964. Químico doctorado en Ciencias por la Universidad Nacional del Litoral y microbiólogo con formación posdoctoral en Francia, dirigió equipos que estudiaron bacterias lácticas desde ángulos morfológicos, ecológicos, fisiológicos, tecnológicos y terapéuticos. Trabajó junto a colaboradoras como Silvia González, Cristina Pella y Mónica Locascio.
Tras once años de investigación, se aislaron cepas específicas de Lactobacillus acidophilus y Lactobacillus casei. Estas se incorporaron a leche común para crear un alimento que reconstruye la flora intestinal, fortalece el sistema inmune, mejora la absorción de nutrientes y calcio, y ayuda a combatir gastroenteritis y prevenir osteoporosis. Estudios clínicos en pacientes pediátricos demostraron recuperaciones rápidas de peso y resolución de diarreas crónicas en plazos cortos como quince días.
El desarrollo se transfirió mediante convenio entre el Conicet, el Centro de Referencia de Lactobacilos y la cooperativa SanCor. La leche se vendió desde 1988 y recibió validaciones científicas que permitieron su lanzamiento formal en Tucumán el 15 de agosto de 1995. La provincia fue sede elegida por ser cuna del proyecto y por su contexto de necesidades nutricionales.
El producto, conocido como Leche Bio o leche bioterapéutica, se posicionó como alimento funcional con propiedades probióticas. Su bajo costo relativo respecto a los beneficios generó interés en sectores vulnerables del norte y posibilitó exportación de tecnología a países como Colombia, Venezuela, Ecuador, Costa Rica y México.
Oliver impulsó la divulgación mediante conferencias, cursos y publicaciones. Dictó 44 conferencias y participó en nueve cursos internacionales sobre el tema. Publicó más de 240 artículos científicos y cinco capítulos en libros, con énfasis en la transferencia tecnológica para resolver problemas sociales.
El reconocimiento llegó en múltiples formas. En 1998, la Leche Bio obtuvo el Premio SIAL de Oro en París como uno de los 25 productos lácteos más innovadores del mundo. Oliver recibió 22 distinciones en la década de 1990, incluyendo Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Tucumán en 1993, Investigador Ilustre del Senado de la Nación en 1996 y Microbiólogo del Año por la Asociación Argentina de Microbiología en 1998. También obtuvo el Premio Konex a la Biotecnología en 2003.
En su trayectoria fue profesor titular de Microbiología en la Universidad Nacional de Tucumán, vicedirector del Centro de Referencia de Lacto bacilos e investigador superior del Conicet. Integró consejos nacionales e internacionales de ciencia y tecnología, y mantuvo un enfoque ético orientado a las necesidades de la población. Murió el 24 de enero de 2013 en Rosario a los 85 años.
A más de treinta años de aquella presentación en Tucumán, la leche bioterapéutica sigue representando un ejemplo de investigación aplicada argentina que combinó microbiología, industria láctea y salud pública para generar impacto duradero en la nutrición infantil.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

AÑORALGIAS Santiago querido

La Secco Somera lista (a completar), de lo que hay todavía en la ciudad mágica habitada por los santiagueños, sus sueños y saudades Algunas cosas que antes sabía haber en Santiago y no hay más, se perdieron para siempre, consignadas en este sitio para que al menos quede su recuerdo. Esta lista la publiqué hace algunos años en Feibu y los amigos la completaron. 1 Helados “Kay”, más ricos no hay. 2 El auto Unión, (con motor de dos tiempos, como la Zanella). 3 Las heladeras Vol-Suar. 4 Las prohibidas del Renzi (¡Coca!, cuánto amor). 5 La bilz de Secco (la de ahora no es lo mismo, qué va a ser). 6 El Santa Ana, El Águila, empresa Robert, el Manso llegando desde el fondo del saladillo. 7 Cheto´s bar. 8 El peinado batido de las mujeres. 9 El jopo (ha vuelto, pero como mariconada). 10 La nueva ola y los nuevaoleros. 11 El Tuco Bono. 12 El departamento Matará. 13 Panchito Ovejero vendiendo billetes de lotería. 14 La Porota Alonso. 15 La Gorda de Anelli. 16 Tala Pozo. 17 Mi tata. 18 Panadería L...

PALABRAS Acerca del hijo de puta

La prostitución en la Roma antigua Una expresión que vino sirviendo de insulto desde hace mucho tiempo, de repente se convirtió en música para los oídos Cuando era chico, el peor insulto era “hijo de puta”. Había otros, pero ese, mentar a la madre, era provocarlo a pelear. Después casi siempre venía la frase “vamos afuera si sos macho”. Había que bancar con los puños la ofensa. Por eso, era escaso. Pocos se animaban a proferirlo. Después la chabacanería de la televisión, los ordinarios espíquer de las radios y la costumbre lo fueron popularizando. A tal punto que cuando los muchachos del barrio se mandan alguna macana menor, uno cariñosamente se refiere a ellos como “qué hijos de puta que son”. O tiene un auto que corre a una velocidad “de la puta madre que lo parió”. O se corta con el cuchillo cuando está rebanando el pan y exclama “la puta que me parió”. Como el peso argentino, el insulto se devaluó. No está bien contar experiencias personales, pero a uno le dije por Feibu hace unos ...

MÚSICA La zamba de Vargas (con vídeo)

Representación de la batalla Nota de Juan Manuel Aragón —padre del autor de este blog —en la sección `Efemérides´ del diario El Liberal del 10 de abril de 1993, bajo el título “Chilena” El 10 de abril de 1867 se libra la batalla del Pozo de Vargas. Treinta y nueve años después, el 10 de abril de 1906, el diario `El Siglo' publica la versión que don Ambrosio Salvatierra da de los hechos. Don Ambrosio había tomado parte como soldado y recuerda que, como a la una de la tarde, “no tardó en oírse el primer cañonazo con que nos saludaba el ejército de Varela, y el general Taboada ordenó que el comandante Brizuela contestara con otro disparo de cañón. El doctor González y el ayudante mayor ponen a escape sus caballos a fin de transmitir la orden, pero como el comandante Brizuela no tenía cañón mandó que la banda de música tocara, y ésta hizo oír en seguida una zamba, llamada desde entonces zamba de Vargas”. Es curioso que en el momento de comenzar la batalla el general no supiera que Briz...

MEMORIA El otro lado del río

Chito Martínez La historia bandeña aparece enlazada con la mirada de un fotógrafo que hizo de la ciudad su patria íntima Uno de los lugares quizás más sagrados de los bandeños es la pasarela de la Alem, que ahora nadie usa porque es más fácil y menos riesgoso pasar por abajo que tomarse el trabajo de trepar de un lado y apearse del otro. Chito Martínez decía que era un símbolo de la historia de este pueblo. “Existe porque había una ciudad que no quería andar dando la vuelta”, graficó una noche de filosofía. Pero eso lo sabía cualquiera. Como tantos otros sitios de la Argentina, varios factores se dieron juntos para hacer de La Banda esa ciudad pujante que es hoy, sostenía Chito. Su cercanía con el río Dulce y la capital la convirtieron en sede de la región más productora de la provincia. Fue un punto estratégico que tenía uno de sus centros en la confitería La Alhambra o en el paso a nivel sur. Otro punto fue Turichi, donde acudían a beber unas ginebritas los obreros del riel cuando sa...

BARRIO Doña Dorna

Ilustración Los recuerdos de una calle vuelven muchos años después con sus voces y las costumbres de otro tiempo Era milagrosa doña Dorna, la de la esquina, la madre de Pedrito y de la Gaby. Mucho después, cuando nos cruzábamos los viejos vecinos, coincidíamos todos en que ninguno la había conocido joven. Parecía que había nacido con la cabeza mora y de lejos ya se veía que la belleza no había pasado por su puerta. A veces, cuando la cruzábamos por la calle, mi madre nos obligaba a que la saludáramos con un beso porque era pariente de unos parientes. Pero no nos gustaba, pinchaba la cara con los bigotes. Ahora, cuando paso por lo que era mi casa, veo que no todo sigue como era entonces. Todo ha cambiado, salvo la casa de doña Dorna: la pared con el revoque descascarado, la puerta más desvencijada y una ventana de color indefinido que quizás solo se abra los días de fiesta, pero nunca me animo a preguntar si vive alguien o está deshabitada. Pedrito hizo el Servicio Militar en Curuzú Cua...