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| Güemes ataca la nave Justina |
El 12 de agosto de 1806, Martín Güemes entró a caballo en las aguas del Río de la Plata y obligó a rendirse a la nave británica Justina
El 12 de agosto de 1806, en plena Reconquista de Buenos Aires, Martín Miguel de Güemes entró a caballo en las aguas del Río de la Plata al frente de un pelotón de húsares y obligó a rendirse a la nave británica Justina, varada frente al puerto, mientras las tropas patriotas libraban intensos combates que culminaron con la capitulación inglesa y la entrega de más de un millar de prisioneros, armamento y banderas.La primera invasión inglesa había comenzado el 25 de junio de ese año, cuando la escuadra del comodoro Home Popham desembarcó más de 1.500 hombres al mando del general William Carr Béresford en Quilmes. Las fuerzas británicas avanzaron con rapidez y ocuparon Buenos Aires dos días después, ante la retirada del virrey Rafael de Sobremonte hacia Córdoba. La ciudad permaneció bajo control inglés durante cuarenta y seis días.Desde Montevideo, el capitán de navío Santiago de Liniers organizó la contraofensiva con el apoyo de Martín de Álzaga en la ciudad y Juan Martín de Pueyrredón en la campaña. Reunió milicias integradas por criollos, españoles, aborígenes y afroamericanos. El 4 de agosto desembarcó en el puerto de las Conchas, actual Tigre, y comenzó el avance hacia Buenos Aires con columnas que convergían sobre la Plaza Mayor.
El joven cadete Güemes, de veintiún años y natural de Salta, había llegado meses antes a Buenos Aires. Integró el escuadrón de Húsares bajo las órdenes de Pueyrredón. Ese 12 de agosto, tras una galopada extenuante, recibió la encomienda de aproximarse al buque mercante inglés Justina, artillado con veintiséis cañones y tripulado por más de cien marineros, que había quedado varado a unos cuatrocientos metros de la costa por una súbita bajante del río, cerca del Retiro.
Los jinetes entraron en el agua con los caballos hasta el cuello, armados con sables, pistolas y lanzas. Avanzaron bajo el fuego enemigo y abordaron la nave tras un combate de alrededor de dos horas. El jefe británico izó bandera de parlamento e izaron la bandera española en su lugar. La captura resultó un hecho sin precedentes en la historia militar: una carga de caballería tomó un buque de guerra.
Mientras ocurría la acción naval, las columnas patriotas presionaron desde varios frentes. Entraron por las actuales calles Reconquista y San Martín. Los combates se extendieron por las calles y plazas, con participación activa de vecinos que arrojaban objetos y agua hirviendo desde las azoteas. Las tropas inglesas se replegaron hacia la Recova y el Fuerte.
Béresford, ante la situación insostenible, decidió capitular. Envió emisarios y se acordaron términos de rendición. Las fuerzas británicas entregaron alrededor de 1.200 prisioneros, cañones, fusiles, banderas y estandartes, incluido el del regimiento 71 capturado por las tropas de Pueyrredón. Los vencidos salieron con honores de guerra antes de entregar las armas.
Güemes y sus hombres aseguraron la presa naval y trasladaron a los prisioneros. La bandera británica tomada de la Justina se conservó como trofeo y fue llevada al templo de Santo Domingo. Las milicias patriotas consolidaron el control de la Plaza Mayor y el Fuerte esa misma jornada.
La población celebró el triunfo con iluminación de la ciudad en las noches siguientes. Liniers y Béresford acordaron los detalles de la evacuación y el intercambio de prisioneros. Las tropas inglesas fueron posteriormente internadas o embarcadas. La acción marcó el fin de la ocupación.
Ese día quedó registrado como el de la Reconquista, con los combates que culminaron en la rendición británica y la recuperación efectiva de Buenos Aires por las fuerzas locales.
Ramírez de Velasco®


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