![]() |
| Calle Las Heras, Tucumán |
El 14 de agosto de 1820 comienza a funcionar en San Miguel de Tucumán la primera imprenta estable de la provincia
El 14 de agosto de 1820 comenzó a funcionar en San Miguel de Tucumán la primera imprenta estable de la provincia. Conocida como Imprenta del Tucumán, quedó bajo la administración de don Manuel de la Lama y marcó el inicio de la actividad tipográfica local. Su instalación permitió imprimir documentos oficiales, proclamas, formularios y otros textos indispensables para la administración pública en un período de profundos cambios políticos, pocos años después de la Declaración de la Independencia de 1816.Llegó a la provincia en una etapa compleja para las Provincias Unidas del Río de la Plata. El año 1820 estuvo signado por la caída del Directorio nacional, la disolución del poder central y el comienzo del período conocido como la Anarquía del Año XX. En ese contexto, las provincias debieron organizar sus propias instituciones y fortalecer los mecanismos de gobierno, entre ellos la comunicación escrita de decretos, bandos y resoluciones.Hasta entonces, la impresión de documentos debía realizarse en otras ciudades que tenían talleres tipográficos, como Buenos Aires o Córdoba. Esa dependencia implicaba demoras, mayores costos y dificultades para difundir con rapidez las disposiciones oficiales. La incorporación de una imprenta permitió resolver buena parte de esos inconvenientes y agilizó la circulación de información dentro de la provincia.
La nueva oficina recibió el nombre de Imprenta del Tucumán y fue confiada a don Manuel de la Lama, quien asumió la responsabilidad de administrar el establecimiento. Además de supervisar el funcionamiento cotidiano del taller, debió organizar el trabajo con tipos móviles, tintas, prensas y papel, elementos que en aquella época eran escasos y de difícil reposición debido a las limitaciones del transporte y del comercio.
Las primeras impresiones estuvieron destinadas principalmente a satisfacer las necesidades del gobierno provincial. Allí se confeccionaban decretos, reglamentos, comunicaciones oficiales, formularios administrativos y avisos públicos. También podían imprimirse edictos judiciales, proclamas militares y otros documentos cuya difusión resultaba indispensable para el funcionamiento institucional de la provincia.
El trabajo tipográfico exigía un proceso completamente manual. Cada página se componía colocando uno por uno los caracteres de plomo sobre una caja tipográfica. Luego se ajustaban en un molde, se entintaban y se prensaban contra el papel. Una vez concluida la tirada, los tipos se desarmaban para volver a utilizarse en nuevas composiciones, tarea que requería precisión y experiencia.
La instalación de la imprenta coincidió con el crecimiento de San Miguel de Tucumán como centro administrativo y comercial del norte argentino. La ciudad, que apenas cuatro años antes había sido sede del Congreso que declaró la Independencia, concentraba actividades políticas, judiciales y militares que demandaban cada vez mayor producción de documentación escrita.
Con el paso del tiempo, la imprenta amplió su actividad más allá de los documentos gubernamentales. Sus prensas comenzaron a utilizarse para imprimir publicaciones de carácter educativo, religioso y comercial, además de hojas informativas y distintos impresos destinados a instituciones públicas y particulares. Esa diversificación acompañó el desarrollo de la vida política, económica y cultural de la provincia.
La aparición de un establecimiento tipográfico también favoreció la conservación escrita de normas, disposiciones y registros administrativos. La posibilidad de producir múltiples ejemplares de un mismo texto permitió uniformar la difusión de las decisiones oficiales y reducir los errores propios de las copias manuscritas, que durante siglos habían sido el medio habitual para reproducir documentos.
La Imprenta del Tucumán comenzó una actividad que acompañó la organización institucional de la provincia y respondió a las necesidades de comunicación escrita en los primeros años de la vida independiente argentina.
Ramírez de Velasco


Comentarios
Publicar un comentario