Ir al contenido principal

AGUA El problema de los sirupíticos

"Agua", de Raúl Cisterna

El agua mineral, el agua del caño, el asado, el pan, el vino y otras preocupaciones del señor Enríquez

El señor Enríquez tiene sus salidas, ¿no? El otro día dijo en la mesa de Bonafide una gran verdad, que anoté para no olvidarme: "Alguien pide que le sirvan agua mineral con gas. Si a dos miembros de una igualdad se les suma o les resta la misma cantidad, la igualdad subsiste. Dicho de otra forma, se pueden sumar o restar miembro a miembro varias igualdades y la igualdad subsiste. Conclusión, está algebraicamente demostrado que cada vez que alguien diga ´agua mineral con gas´, debe leerse ´soda´. Y será lo mismo".
Añade: "El colmo son los que, para tirarse de finos la nombran como ´agua mineralizada´ y después vienen a explicar que en realidad le dicen así porque tiene un proceso en el que le agregan minerales, como si hubieran estado en la embotelladora de cuerpo presente". No entiende por qué alguien que sabe que al agua le han hecho agregados, puede preferirla antes que la del caño. Aunque sospecha que eso puede deberse a que, luego de la privatización de Agua y Energía, es posible que por ahorrar la empresa le ponga arenita o algo para amucharla.
Cuando está embalado con el tema se exaspera: "El colmo de los colmos le dicen al mozo del bar que les traiga ´agua mineral sin gas´, que es agua. Es decir, usan cuatro palabras para describir algo que, con una, de sólo cuatro letras, ya todo el mundo entenderá de qué se trata.
Además, por qué describirla, se enoja: "El agua es agua, ¿entiende? No es otra cosa más que agua". Cuando los amigos se quedan callados, porque medio que no entienden lo que quiso explicar, vuelve a la carga: "Ustedes al mozo le piden un asado, pero no un estado superior y glorificado que alcanza un trozo de animal muerto cuando, después de haber vivido una vida más o menos digna, es sometido al juicio del fuego lento y al criterio del gaucho que se erigió en dueño de las brasas".
Después de eso, al señor Enríquez a veces se le da por filosofar: "Al pan, pan, al vino, vino" y pide a los amigos que imaginen si se dijera al pan sustancia esponjosa y dorada que se inventó para justificar la existencia del trigo, del horno y de la manteca, y al vino, líquido traicionero y profundamente filosófico que la humanidad extrajo de la uva con el único propósito de complicarse la existencia de la manera más agradable posible.
A veces, cuando la noche no da para más, advierte: "El problema de los sirupíticos no es que simplemente existan, eso no sería nada, el verdadero drama es que se reproducen". Entonces se queda callado y solamente agrega: "Nos tienen rodeados".
Y ya no habla más.

Clasificación científica del agua
Agua corriente
Agua del caño
Agua de la canilla
Agua del grifo
Aguas de Santiago
Ojo de Agua (departamento Ojo de Agua)
Agua potable
Agua de la casa
Agua de la municipalidad
Agua de Pozo
Agua de olor (así le decían al perfume, en el pago)
Agua de lluvia
Aguas menores (las aguas mayores eran sólidas)
Agua bendita
Agua hervida
Agua fría
Agua caliente
Agua tibia
Agua de la acequia
Agua de la represa
Agua del canal
Agua de río
Agua de bañadera
Agua de pileta
Agua de mesa
Agua saborizada
Agua destilada
Agua oxigenada
Agua pesada
Agua dulce
Agua salada
Agua de mar
Agua de vertiente
Agua de manantial
Agua termal
Agua medicinal
Agua de bidón
Agua de botella
Agua de cuneta
Agua podrida
Las aguas bajan turbias (dirigida y protagonizada por el compañero Hugo del Carril)
Agua clara
Agua mansa
Agua de socorro
Agua de pozo
Yacu Hichacuna (departamento Figueroa)
Agua del tanque
Agua nomás
Isca Yacu (departamento Jiménez)
Agua natural
Agua del aljibe
Agua del tacho
Agua con bichitos (Carlos Arturo Juárez dixit)
Agua estancada
Agua de la red
Agua sucia
Agua surgente
Agua Amarga (departamento Pellegrini)
Agua que no has de beber
Juan Manuel Aragón
A 20 de setiembre del 2026, en la Libertad y Entre Ríos. Aguando el vino.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

ABUSO Cobrar dos veces

Reunión con gremios privados Los afiliados pagan su cobertura y la consultas y además deben afrontar un plus que los convenios no contemplan El 22 de junio pasado, el secretario general de la Confederación General del Trabajo de Santiago del Estero, José Gómez, advirtió sobre la preocupación de los gremios por el cobro excesivo de “plus” que muchos médicos y prestadores siguen exigiendo a los afiliados, pese a los convenios firmados con las obras sociales. Dijo entonces que “el convenio es para una sola parte: se paga lo acordado y encima hay que pagar plus”. Esto genera una carga extra para los trabajadores y sus familias, ya que las obras sociales abonan el valor pactado, pero los prestadores cobran un adicional por fuera. La central de trabajadores se había reunido con gremios privados que administran obras sociales, en la sede del Sindicato de Camioneros, y solicitó audiencia al Gobierno provincial y al Colegio de Médicos para buscar una solución que alivie el bolsillo de los afili...

PALABRAS Psicología fácil para el hombre moderno

Psicoanálisis de café Usamos diagnósticos complejos como insultos cotidianos sin detenernos a averiguar qué significan realmente "Fulano de tal es un narcisista", dice uno, señalando a otro, que es un vanidoso, egoísta, que se saca muchas fotos y piensa a cada rato en sí mismo. Todo el mundo piensa: "Ah, pero este había sabido mucho de psicología, mirá que decirle narcisista, qué genio, che". Pero yo, que ando todo el día buscando la quinta pata al gato, me voy a internet y averiguo qué significa esa palabra. El trastorno de la personalidad narcisista es una patología severa caracterizada por un patrón inflexible de grandiosidad, necesidad patológica de admiración y una incapacidad estructural para sentir empatía por los demás. Y está mal usado el término, amigo, porque se confunde un rasgo de carácter —el egoísmo o la vanidad cotidiana— con un trastorno que puede destruir vínculos y requiere evaluación psiquiátrica. Al leer esta crónica, más de uno me va a querer ´...

OPINIONES Si me pides la verdad…

"Libros y gustos", de Raúl Cisterna Un escritor quiere conocer la opinión de un amigo, pero esperaba algo distinto: historia de un sincericidio Esta mañana en el café, un amigo me leyó un cuento que había escrito. Le señalé lo que era, a mi juicio, un pequeño gazapo: cuatro verbos juntos. Se enojó. Me dice: “Me parece que está bien”. Le digo: “Creo que está mal, pero me has pedido una opinión y te la he dado". Me dice: “¿Por qué no cuestionas el fondo del texto?’”. Le digo: “Porque no corresponde, es lo que piensas, es tu planteo, y con los argumentos no me meto”. Me dice: “No me parece que esté mal poner cuatro verbos juntos”. Le digo: “En realidad no está mal, es poco elegante, pero, en fin, quizás es un pensamiento mío nomás”. Me dice: “¿En qué quedamos?”. Le digo: “Hay asuntos que técnicamente no están mal, son poco elegantes”. Me dice: “Hay muchos ejemplos de autores famosos que escriben cuatro verbos juntos”. Le digo… ¡báh!, no le digo nada, me quedo mirándolo, a l...

MITO Licaón de sobremesa

"Licaón", de Raúl Cisterna Una historia griega es el tema de conversación de muchos vecinos en asados, galas, recepciones, fiestas, bailes y saraos Tema de conversación en la mesa familiar de los santiagueños cuando se juntan en asados, galas, recepciones, bailes, fiestas y saraos, es el de Licaón, pero no el hijo de Príamo y Laótoe que, hecho prisionero, fue vendido como esclavo por Aquiles. Lo mataron porque intentó fugarse. Tampoco se trata del que era hijo de Antenor, a quien en consideración a su padre los griegos respetaron la vida cuando ganaron la Guerra de Troya. No, mis amigos, el que ocupa las conversaciones de los buenos vecinos es Licaón, el rey arcadio, hijo de Pelasgo y Melibea, que era hija a su vez de Océano. En vez de leer la tracalada de noticias policiales con que los periódicos de la ciudad asesinan el idioma todos los días, los santiagueños se dedican a averiguar detalles de la vida de este personaje y se entusiasman con sus idas y venidas, con el horror...

ESTANCIA Así que era esto

"El diario", de Raúl Cisterna Los primeros días me dediqué a observar, callar y tratar de entender las reglas de aquel extraño lugar Los primeros días hubo un tanteo, observaba y me observaban para averiguar de qué lado rengueaba, cómo corría. Me quedaba callado, sentado, leyendo. Agarraba el diario cuando los demás lo dejaban. De todas maneras, lo que sucedía afuera me tenía sin cuidado. Tampoco había que exagerar, releí la “República” de Platón, pero, para no escandalizar, también repasaba esas revistas frívolas, que tratan de actrices hablando como actores y actores comportándose como actrices. Quería hallar la clave del funcionamiento del asunto. Recuerdo que el primer día pensé: “Así que era esto”. Una casa gris, con olor a comida, una silla de ruedas en el pasillo y una enfermera haciendo algo, sin mirar a ninguna parte, en una piecita, que luego supe que tenía nombre inglés. La piecita, claro. Me sucede que nunca las primeras impresiones son duraderas, pero aquella con...